Pico Tunari: una escalada a los parajes que atesora el emblema cochabambino
Se puede hacer turismo en este destino en uno o dos días. En el camino, hay lagunas cristalinas y flora y fauna andina. La cima está a más de 5.000 metros de altura, por lo que es ideal para hacer montañismo.
Un cofre repleto de joyas naturales, en eso se ha convertido el Parque Nacional Tunari. Las ocasionales precipitaciones en forma de pequeños cristales de hielo, allá en la cima, a más de 5.000 mil metros sobre el nivel del mar (msnm), dieron vida a estanques de agua dulce que permiten subsistir a múltiples ecosistemas capaces de cautivar a los turistas a primera vista.
“Escalada al pico Tunari”, así se denomina a este destino que es relativamente nuevo en la lista de opciones turísticas que ofrecen las operadoras de viajes.
Es una travesía que lleva las sensaciones de adrenalina o serenidad al límite, debido a que combina el deporte extremo, como el montañismo o el trekking (recorrido de largas distancias a pie), con actividades de distensión, como un camping muy cerca de un manto de astros que casi rozan con el pico del Tunari.
QUE INICIE LA TRAVESÍA
Hay dos alternativas para llegar a la cima del pico del Tunari, optar por un tour full day (todo el día) o de dos días. La diferencia entre uno y el otro es el número de actividades que se realizan.
La segunda alternativa, al involucrar dos días, contempla pernoctar en la zona, en torno a fogatas y otras actividades lúdicas.
La hora de partida, dependiendo de la agencia que ofrezca los servicios, es al amanecer, cerca de las 6:30. La concentración es en algún punto estratégico de la ciudad de Cochabamba, por ejemplo, la plazuela Corazonistas (Hamiraya y Heroínas). Ahí aguarda un vehículo particular que partirá rumbo al Valle Bajo de Cochabamba, Quillacollo. Toma cerca de 25 minutos llegar a ese municipio que está a 14 kilómetros de la ciudad. Una vez ahí, se emprende un nuevo norte, con sentido a las aguas termales de Liriuni, pero aún a bordo de las cuatro ruedas.
ESPECTÁCULO VISUAL
Por muy largo que parezca el viaje, no deja de ser cautivante visualmente, debido a que, a medida que el vehículo se interna en los senderos que vinculan a las comunidades bordeantes al Parque Nacional Tunari con la urbe, se aprecian propiedades que aún conservan un estilo colonial. Tejas de barro cocido y portones de madera son algunos materiales que resaltan.
En cercanías a las faldas del Tunari las propiedades son más dispersas y se nota que hay menor esmero en su apariencia externa, la utilidad es la que prima.
En ese sector, casi todas las casas están hechas con muros de adobe y techos de paja, materiales seleccionados con base en conocimientos empíricos de los comunarios. Ambos elementos se caracterizan por mantener templados los ambientes. Así, cuando hace frío, dan calor, y en verano, dan la sensación de frescura.
Esas postales arquitectónicas resaltan más cuando se divisa algún animal nativo paseando cerca.
En el Parque Nacional Tunari habitan al menos 30 especies de mamíferos, 163 tipos de aves, dos variedades de reptiles y dos de anfibios, por lo que es casi imposible no ver algunos cóndores, llamas, alpacas, vizcachas, gansos u otros animales a lo largo del tour.
El plus del deleite visual que significa esa ruta lo da la flora andina, principalmente los bosques de kewiña, que son árboles endémicos del Tunari.
LA CAMINATA
Cuando el viaje en vehículo llega a su fin, los turistas están ante el pico más elevado del Parque Nacional Tunari, un nevado de más de 5.000 mil metros de altitud. Ir a la conquista de su cima es el motivo que impulsa a los turistas a caminar entre cuatro y cinco horas. El ascenso es a pie y el terreno es rocoso, en ciertos puntos, y resbaladizo en otros, debido a los restos de nieve.
La caminata no es continua, pues cuando menos lo esperan, los turistas son sorprendidos por gigantescos estanques de agua dulce, tan cristalina como los copos de nieve que visten de blanco el nevado.
Encontrar una laguna de este tipo en las alturas es un hecho que todos quieren perpetuar. Otros optan por contemplarla y captar esa sensación de serenidad que provoca ver como la superficie del agua es acariciada por la brisa que sopla.
Minutos después, la cima es la siguiente parada. Desde ahí se aprecian las montañas que flanquean el valle y, si el cielo está despejado, incluso se llega a ver el Illimani.
AGUAS SANADORAS
Rumbo al pico Tunari, existe la opción de hacer una parada en las termas de Liriuni, cuyas aguas son cotizadas debido a su acción terapéutica.
Este espacio cuenta con una piscina colectiva y varias privadas. Para usar las segundas, se debe realizar una reserva con anticipación, particularmente en épocas altas, como las vacaciones invernales y de verano. Durante esa temporada, personas con dolores de huesos o reumatismo acuden a las piscinas para aprovechar sus aguas que tienen alta concentración de minerales.
Liriuni también ofrece a los visitantes varias habitaciones donde pueden pasar la noche. Si se elige ir al pico Tunari en dos días, esta es una buena opción de estadía.