Las mujeres STEM sufren discriminación en el mercado laboral boliviano
Un estudio del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social advirtió que este género tiene menos probabilidades de ser contratado respecto al masculino.
Existe discriminación de género en el mercado laboral boliviano, específicamente en las áreas de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por su traducción de las siglas en inglés), así lo comprobó un estudio reciente.
El magíster José Luis Barroso, investigador del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), comandó un experimento de campo utilizando la metodología del "test de correspondencia", que consistió en el envío de currículos masculinos y femeninos ficticios a empresas tecnológicas para evaluar posibles sesgos en el proceso de contratación.
Los resultados del experimento revelaron que, a pesar de la normativa vigente en Bolivia y los avances en la inclusión de las mujeres en otros sectores, la discriminación hacia ellas en áreas STEM sigue siendo significativa.
Se observó, además, una tasa de devolución de llamadas positivas más baja para los currículos femeninos en comparación con los masculinos, "lo que indica una clara disparidad en las oportunidades laborales basadas en el género", señala el documento.
Contexto
Bolivia posee un amplio conjunto de leyes que promueven la igualdad y la equidad de oportunidades en relación al género en diversas áreas. En la Asamblea Legislativa Plurinacional, por ejemplo, el 50% de integrantes es de sexo femenino.
Además, según los datos del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB), la matriculación y titulación de las mujeres en educación superior presenta un comportamiento ascendente en la última década.
No obstante, la participación del sexo femenino en las áreas de STEM es todavía muy reducida en comparación con la de sus pares varones y es una de las más bajas de la región.
Según las estimaciones de la Agencia del Gobierno Electrónico, Tecnología de Información y Comunicación (Agetic) y el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, la tasa de la participación de las mujeres bolivianas en estas áreas alcanza apenas el 20%.
Esto se debe a que en las diferentes universidades bolivianas existe un porcentaje reducido de chicas en ramas de ciencia y tecnología.
Como respuesta a esta situación, en 2019, antes de los conflictos sociales y políticos, el Gobierno impulsó el proyecto Chicas Waskiris (chicas y jóvenes inteligentes, por su traducción del qhechua), que buscaba motivar a las adolescentes a seguir una carrera en ciencias, tecnología, ingeniería y matemática, para reducir la brecha de género en el esos ámbitos.
No obstante, las mujeres aún enfrentan barreras de discriminación en el mercado laboral a la hora de postular a los cargos que son tradicionalmente ocupados por varones.
Estudio
El experimento de Barroso se realizó durante 29 meses. En ese lapso se hicieron postulaciones a solicitudes de empleo en las áreas STEM publicadas en clasificados de los tres principales periódicos de las ciudades centrales de Bolivia (La Paz, Santa Cruz y Cochabamba).
Remitieron un par de currículos similares en todo, salvo por el hecho de que uno de los candidatos fue mujer y el otro hombre.
Resultados
Tras este proceso, se advirtió claramente que las candidatas mujeres presentaron una tasa de devolución de llamada de cerca al 5%, mientras que los hombres muestran una tasa de respuesta de 20%.
En criterio de Barroso, a partir de estos resultados se puede concluir que una mujer en las áreas STEM en Bolivia, por más que esté capacitada para optar a un puesto laboral o cargo, incluyendo el marco normativo a su favor, tiene menores probabilidades de ser contratada en relación a sus pares hombres.
Solo el 35% de mujeres estudia ciencia, tecnología o matemática
De acuerdo con la Unesco, en el mundo, las mujeres representan solo 35% de quienes cursan estudios de enseñanza superior en STEM y menos de 30% de los investigadores científicos.
Estas brechas de género reducen las posibilidades de innovación y de nuevas perspectivas para abordar los desafíos actuales y futuros.
Asegurar el aprendizaje a lo largo de la vida y la educación de calidad para las niñas y las mujeres acorde con los avances tecnológicos y científicos es una de las áreas de preocupación planteadas en la Plataforma de Acción de Beijing y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En México, en 2020, por cada 100 hombres inscritos en carreras del campo de la ingeniería, la manufactura y la construcción, existían 45 mujeres, y en carreras vinculadas con las ciencias de la computación habían únicamente 31 mujeres por cada 100 hombres matriculados.
De acuerdo con María Noel Vaeza, directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe: “Los factores que conducen a los resultados desiguales para hombres y mujeres en STEM son complejos y variados y, por consiguiente, no son fáciles de abordar, y algunos pueden ser más influyentes en una etapa de la vida que otros”.
Esta brecha puede comenzar desde edades muy tempranas en las escuelas y en las casas, y continua y abarca ámbitos tan amplios como la investigación, el desarrollo de las carreras profesionales y el acceso a los empleos generados en estas áreas, o el uso que se hace de los productos generados en las áreas STEM.
La organización refirió que queda mucho trabajo por hacer, todavía las mujeres no alcanzan puestos directivos suficientes en la academia ni en el mercado laboral, y continúa la brecha salarial entre hombres y mujeres.