Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de julio de 2022
  • Actualizado 15:40

Miedo a volverse loco, un problema muy usual

La ansiedad y la tendencia a ser hipocondríaco pueden ser dos factores presentes en el malestar psicológico. El tratamiento es esencial.

Miedo a volverse loco, un problema muy usual. PSICOLOGÍA Y MENTE-PASTORALSJ
Miedo a volverse loco, un problema muy usual. PSICOLOGÍA Y MENTE-PASTORALSJ
Miedo a volverse loco, un problema muy usual

Algunas personas llegan a consulta explicando que el motivo por el que han acudido es el miedo a caer en la locura.

Aunque el hecho de experimentar este temor no sea una prueba de que sufre un trastorno psiquiátrico, casi siempre es motivo válido por el que iniciar un proceso de psicoterapia. Quienes manifiestan esto suelen sufrir una gran preocupación por hipotéticas alteraciones psicológicas que han notado en sí mismos. Estas pueden ser variadas, pero se relacionan con dificultades a la hora de controlar los propios actos, entender las intenciones de los demás y tomar decisiones.

Esto afecta a las habilidades de concentración y de manejo de la atención, la memoria, las habilidades sociales, la gestión de la impulsividad y de las emociones; y el pensamiento racional. 

La locura existe, pero solo en tanto que existe su definición popular. Es decir, que no es un constructo psicológico válido, sino más bien una idea que puede ser abordada desde las ciencias sociales; del mismo modo en el que según la ciencia de la biología no hay diferentes razas de homo sapiens, pero sí un concepto de razas humanas que puede ser analizado desde la sociología y la antropología, por ejemplo.

Las personas que temen perder la razón lo hacen pensando a través de conceptos heredados que no explican nada desde el punto de vista de las ciencias de la salud.

Lo que se considera una persona “loca” puede mostrar comportamientos similares a los síntomas de trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia o la bipolaridad. Todos hubiéramos sido considerados locos en otras épocas, por ejemplo, solo por el tipo de ropa. 

POSIBLES CAUSAS 

Detrás pueden existir causas diversas, y estas deberán ser examinadas en terapia, desde la atención personalizada. Sin embargo, podemos decir que las causas más frecuentes de esta clase de temores son las siguientes.

Problemas de ansiedad.

Sufrir ansiedad nos vuelve más propensos a alimentar miedos que no se basan en nada real. Como nuestro sistema nervioso está en “modo alerta”, caemos con facilidad en conceder una importancia inmerecida a indicios de que algo no va bien en nosotros (más allá del propio problema de ansiedad en sí).

Tendencia a la hipocondría.

Esto se da en personas que suelen mostrarse aprensivas, abrazando con facilidad la creencia de que algo malo les ocurrirá en el ámbito de la salud. En este caso, se trataría de asumir que se podría estar desarrollando una enfermedad que afecte al cerebro. No tiene por qué ser un trastorno, pero da lugar a situaciones angustiantes con relativa frecuencia.

Si esta tendencia a la hipocondría llega a unos extremos psicopatológicos (por ejemplo, ocurre en quienes no se desprenden de ese miedo ni tras pasar por varias revisiones médicas), se da el trastorno de ansiedad por enfermedad. Tampoco aquí hablamos de locura, entre otras cosas porque los síntomas de esto no afectan a un aspecto definido de la vida del individuo ni lo vuelven incapaz de ser funcional en los contextos.

Trastornos de tipo psicótico.

Es posible que las causas sean síntomas de un trastorno como la esquizofrenia, en la que los problemas para percibir la realidad se intensifican, a veces, poniendo en peligro a muchos. La línea que separa los síntomas asociados a la esquizofrenia, por un lado, y los procesos mentales de las personas sin enfermedades mentales, por el otro, es borrosa. Por ejemplo, las alucinaciones auditivas pueden darse con relativa frecuencia en quienes nunca terminan desarrollando una psicopatología.

En todo caso, el concepto de locura tampoco se ajusta a la naturaleza de los trastornos psiquiátricos, y no sirve para describirlos ni comprenderlos. Estos problemas de salud son diversos y con un tratamiento no anulan por completo la capacidad para tomar decisiones.

Crisis vitales.

Mudarse a otro país, divorciarse o cambiar de carrera implican sumergirse en experiencias nuevas que llegan a la vez y que pueden dar la sensación de que se pierde el control.

La necesidad de adaptarse a esos roles sin contar con referentes que nos resulten familiares alimenta la percepción de que todo se tambalea.

Consumo de drogas.

El abuso de sustancias psicoactivas pueden estar detrás. Se trata de un problema de salud grave que debe ser tratado con ayuda profesional, pero que  suele dejar de afectar a la percepción y al pensamiento racional una vez que se ha logrado dejar de consumir durante varios meses.

Terceras personas. 

La presión social y los contextos de manipulación psicológica propia de dinámicas de acoso y maltrato pueden llevar a la víctima a creer que está loca. Esto es algo que ocurre, por ejemplo, con el gaslighting, un conjunto de estrategias de manipulación usadas por los maltratadores para hacer que la víctima crea que todo lo malo que le ocurre es por no ser capaz de pensar bien.

¿QUÉ HACER?

El miedo a volverse loco es una psicopatología diagnosticable, un motivo por el que ir a psicoterapia. A través de la terapia psicológica es posible no solo abordar la raíz del problema, sino aprender acerca de lo que es la salud mental, y sobre lo limitantes que son las etiquetas usadas históricamente para estigmatizar a quienes muestran maneras anómalas de comportarse.

Si hay una psicopatología a tratar, será abordada comprendiendo que el problema está en las maneras concretas en las que compromete la calidad de vida de la persona y no en la existencia de un fenómeno ambiguo llamado locura. En caso de que no exista un trastorno psicológico, la terapia también será útil para mejorar la autoestima.