Maskne: ¿qué es y cómo controlarlo?
En inglés ya se acuñó el término Maskne, la unión de “mask” (mascarilla) y “acne” (acné). Así de masivos han sido los efectos del uso de esos productos en la piel, lo que incluso ha afectado a personas que jamás tuvieron brotes anteriormente y las razones son varias.
El estrés que sentimos en esta época de incertidumbre tiene consecuencias, y si a ello se le suma el calor y la condensación que se genera entre el material protector y la piel, la aparición de granos no es una sorpresa, tal como explica la dermatóloga del Centro Médico Dermaline, Natacha Quezada: “A la actividad de la glándula sebácea agravada por el estrés, se suma la alteración en el sebo que se produce con la mascarilla, ya que en esa zona la temperatura local sube, llegando a uno o dos grados más que en el resto del cuerpo, lo que se relaciona con un acné oclusivo”. Es decir, el alza en la temperatura genera el ambiente perfecto para la proliferación de las bacterias que posteriormente darán pie a la aparición de erupciones en la zona.
El llamado “acné mecánico” se explica como la retención del sudor en un material producido por el roce entre el barbijo y la piel. Normalmente, eso se ha visto en el uso de ropa muy ajustada en deportistas de alto rendimiento, pero el efecto se aplica en la situación que vivimos hoy en día. ¿Cómo se puede evitar?
1. TIPO DE MASCARILLA
Solo tú puedes decidir cómo deseas equilibrar la importancia del material de la mascarilla con el nivel de protección que te ofrecerá, pero los dermatólogos recomiendan utilizar tela que sea 100% algodón porque permite que tu piel respire un poco. Si la temperatura aumenta y sudas más, deberás mantener tu barbijo limpio.
“Tienes que tratarlo como si fuera ropa interior y lavarla con frecuencia”, asegura Candrice Heath, profesora de Dermatología en Temple University. “No quieres que toda esa grasa, sudor y suciedad se queden ahí y vuelvas a colocarlas sobre tu rostro constantemente”.
2. CUIDADO DE PIEL
De cualquier modo, muchos de nosotros utilizamos demasiados productos de belleza, así que considera el uso de la mascarilla como un buen pretexto para adoptar una rutina básica de cuidado de la piel: un limpiador suave que no contenga jabón y un humectante ligero sin fragancia.
“Es mejor optar por pocos ingredientes que por muchos”, señala S. Tyler Hollmig, director de cirugía dermatológica de la Universidad de Texas. El humectante, además de su función habitual, puede proteger la piel de la fricción del cubrebocas.
Otra razón para utilizar menos productos es que la mascarilla aumentará el efecto del producto sobre tu piel.
Carrie Kovarik, profesora de Dermatología sugiere utilizar productos con sustancias activas solo por la noche.
3. ADIÓS MAQUILLAJE
Si te maquillas para una videollamada, considera retirarte los productos al colgar. Heath reprende a sus pacientes cuando aparecen en la pantalla en sus citas a distancia con un rostro completamente maquillado.
“Este es el momento para reducir su uso de verdad”, dice. Para quienes no pueden eliminar ese hábito en absoluto, la especialista sugiere utilizar un humectante pigmentado con protector solar.
Si la piel debajo de la mascarilla suda, Shari Marchbein, dermatóloga de Nueva York, sugiere usar agua micelar o un limpiador suave para asear el rostro rápidamente al retirarlo.
Lavar tu cara en exceso la reseca, lo cual engaña a tu piel y la hace pensar que necesitas producir más grasa; esto puede provocar más brotes de ese acné que buscas evitar. Aplica un humectante o, si ya estás cerca del anochecer, utiliza cualquiera de los productos que usas por la noche.
¿QUÉ HACER SI TENGO MASKNE?
Si terminas con acné por mascarilla, ten en cuenta que los tratamientos pueden ser agresivos y que aún debes lidiar con la irritación continua de la mascarilla.
“Se puede ser frenético contra el acné regular, pero con el acné por mascarilla hay que ser muy cuidadosos”, dice Gohara y recomienda utilizar un peróxido de benzoílo de venta libre solo en las zonas con brotes y comenzar con una concentración del 2.5 o el 5%.
Si lo que tienes en la cara parece más una erupción o “hace que quieras rascarte”, puede que tu problema no sea el acné. Es posible que tengas dermatitis de contacto, que los pacientes desarrollan debido a la fricción con las partes metálicas o de goma de ciertas mascarillas y de algunos tejidos.
La crema de hidrocortisona puede ayudar, aunque querrás ver a un dermatólogo para un diagnóstico y tratamiento adecuados. “Frota deliberadamente, no untes”, explica Gohara. Esto se debe a que esta crema puede “avivar el fuego del acné”, aunque el mecanismo no está claro.
Si has probado todos los productos anteriores y tu acné persiste, tal vez sea bueno que atiendas dos de sus otras causas: el estrés y la alimentación.
No puedes comprar la liberación de estrés en un frasco, pero cada vez hay más pruebas, incluyendo un gran estudio epidemiológico publicado en JAMA Dermatology, de que el chocolate, otros productos de alto índice glicémico (azucarados) y los productos lácteos causan acné en los adultos.
Podrías, aconseja Bowe, evitar los refrigerios procesados y optar por las leches de coco o macadamia. Si esto es ir demasiado lejos, consuélate en que una mascarilla al menos oculta el problema.