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  • Diario Digital | lunes, 15 de abril de 2024
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Legado paterno: siete padres que marcan hito en sus carreras y trascienden a través de sus hijos

Este 19 de marzo se celebra el Día del Padre en Bolivia. Estas son las historias de hombres que destacan en diferentes áreas y son un ejemplo para sus familias. 

siete padres que marcan hito en sus carreras y trascienden a través de sus hijos. DICO SOLÍS/ NOÉ PORTUGAL
siete padres que marcan hito en sus carreras y trascienden a través de sus hijos. DICO SOLÍS/ NOÉ PORTUGAL
Legado paterno: siete padres que marcan hito en sus carreras y trascienden a través de sus hijos

Este 19 de marzo se celebra el Día del Padre en Bolivia, y durante esta fecha se resalta a aquellos hombres que trabajan cada día por dar lo mejor de sí a sus hijos. Muchos se convierten en un ejemplo y marcan el sendero de los que le siguen. Desde música pasando por deportes hasta innovación tecnológica son solo una muestra del legado que pervive entre las generaciones. 

OPINIÓN eligió a siete padres que, desde sus lugares, han marcado historia en Bolivia. Pero, además, ahora su labor trasciende a través de sus hijos, quienes siguieron sus pasos y aportan al crecimiento del país como aprendieron de sus papás. 

WILLIAM RAMALLO: LA HERENCIA FUTBOLERA 

El goleador boliviano Willliam Ramallo.
El goleador boliviano Willliam Ramallo.

La mayoría de los bolivianos recuerda la época de gloria del fútbol nacional: la clasificación al Mundial de 1994. Aquella hazaña deportiva -que sería la única hasta el momento- se quedó grabada en las generaciones que vivieron en primera persona la copa celebrada en Estados Unidos, pero también es parte de quienes llegaron después y conocen la leyenda de los jugadores que hicieron posible que Bolivia viva una fiesta. 

Uno de los nombres que es recordado con cariño y gratitud por los fanáticos del fútbol es el de William Ramallo, el máximo goleador de la Selección Nacional durante las Eliminatorias Sudamericanas de 1993, que le dio el pase a Bolivia al Mundial. 

El exdelantero nació en Cochabamba, pero desarrolló su carrera en diferentes equipos del país. Jugó en Oriente Petrolero, Bolívar, Wilstermann, Destroyers, Independiente Petrolero,  Real Potosí y Aurora. 

Su paso por la Selección empezó en 1989 y se extendió hasta 1998, disputando 15 partidos. También fue ayudante técnico del plantel boliviano entre 2006 y 2009. Se desempeñó como director técnico de Nacional Potosí y ayudante en San José, entre otros. 

Pese a que este año se cumplen tres décadas de aquel recordado Mundial, la leyenda de William Ramallo sigue intacta mediante su hijo, Rodrigo Ramallo, quien siguió los pasos de su padre en el fútbol y actualmente es jugador del equipo The Strongest. 

Además del Tigre, Rodrigo también fue parte del plantel de Aurora, Always Ready, Wilstermann y Vitória, de Brasil. 

Igual que su padre, fue convocado a la Selección Nacional, donde jugó en más de 10 ocasiones y marcó 2 goles. 

El legado de los Ramallo pervive en la historia de Bolivia a través del fútbol nacional. 

JOSÉ CARLOS MÁRQUEZ: EL LOCO DE LOS AUTOS 

José Carlos Márquez junto a tres de sus cuatro hijos.
José Carlos Márquez junto a tres de sus cuatro hijos.

La vida de José Carlos Márquez está marcada por la perseverancia luego del no. Lo llamaron el “loco de los autos”, pero, lejos de ser una descripción despectiva, terminó por apropiarse de la frase y hacerle honor derribando los obstáculos que se presentaban hasta lograr consolidar la marca Quantum S.A., la primera empresa de vehículos eléctricos de Bolivia. 

Esa capacidad para no dejarse vencer le permitió hacerse cargo, siendo muy joven, de la empresa que le dejó su padre. Recibió Metalin, una firma con mala salud económica que con el tiempo logró estabilizar y ahora tiene un buen espacio en el mercado de la maquinaria de construcción y minería.

Hace nueve años, su empresa fabricó unas mini volquetas eléctricas para el sector minero y dieron buen resultado. Como la lógica es la misma, no vio difícil hacer autos de uso comercial.

Fue cuando buscaron proveedores locales de diferentes piezas, pero tuvieron mala recepción. No creían en el proyecto, tampoco que pudiera haber mercado. 

“Al principio fue difícil porque la gente tenía un poco de desconfianza. Pero hoy en día, sobre todo en Cochabamba, vemos muchos Quantum en la calle y eso nos pone felices”, asegura. 

Márquez cuenta que están trabajando en nuevos modelos de autos que respondan a las necesidades de los clientes. Asimismo, se esfuerzan en el crecimiento de su línea de motos eléctricas, que también se expandió en el país y llegó a mercados internacionales. 

José Carlos es padre de cuatro hijos -Pedro (14), Bruna (12), Bárbara (7) y Miguel (2)- y está casado hace 15 años. 

A propósito del Día del Padre, reflexiona cómo su trabajo podrá influir en el futuro de sus hijos. “Me gustaría dejarles la forma de trabajo por su país, por nuestra querida Bolivia. Ese amor por trabajar y animarse. Muchas veces puede ser duro, pero la idea es dejarles un futuro mejor en un país pujante”. 

Resalta que cada vez hay más gente que se anima a contribuir al cuidado del medioambiente con el uso de estos vehículos, por lo que eso los anima a seguir adelante. 

“El futuro en todo el mundo es eléctrico, entonces hay que estar a la vanguardia”, sentencia Márquez. 

RICARDO LAREDO: PASIÓN POR LA ARQUITECTURA

Ricardo Laredo junto a su esposa e hijo.
Ricardo Laredo junto a su esposa e hijo.

Mamut es una de las empresas estrella de Bolivia. Su compromiso por cuidar el medioambiente sumado a su modelo de negocio sostenible le ha valido ser considerado un referente a nivel latinoamericano. 

La empresa creada por los hermanos Manuel y Antonio Laredo es solo una muestra de la herencia de su papá, Ricardo Laredo, quien les enseñó desde pequeños que Bolivia es un país de oportunidades y que se puede hacer patria a través del trabajo duro. 

Laredo es un arquitecto que destaca por su trabajo de restauración y refacción de edificaciones patrimoniales. Su labor fue reconocida por la municipalidad en cinco ocasiones. A lo largo de su carrera se encargó de la restauración de      importantes construcciones departamentales, como el palacio Portales, la casona Santiváñez, el edificio de la heladería Donald y dos casas antiguas, una en Cala Cala y otra en la plaza Colón. 

“Para los arquitectos, las obras que uno hace son como los hijos. Son unidades que lo acompañan. Es agradable recorrer las obras que uno va realizando”, dice.

Además de ser accionista de la Empresa Industrial Laredo-Garnica (Eminilaga), se dedicó a la docencia universitaria durante más de una década. Previamente a esta etapa profesional, tuvo la experiencia de ser mochilero y viajar por muchos países de Sudamérica y Europa, lo que le permitió expandir su mente y sus sueños.  

Laredo es fundador de Aguayo, una fundación que promueve la innovación tecnológica e impulsa el trabajo de jóvenes que buscan transformar la realidad actual mediante el uso de tecnología. 

“Es agradable saber que las obras realizadas van a superar la etapa de vida de una persona. Uno aplica todo el cariño al trabajo que tiene con la idea de prolongar su existencia”, dice Laredo. 

Sobre el legado que les deja a sus hijos y nietos, explica que lo llena de satisfacción ver cómo la enseñanza comenzó a dar sus frutos hace tiempo. “A mis hijos les he enseñado que Bolivia sí es un país de oportunidades si uno sabe enfocarse”. 

UN ‘SÚPER’ PAPÁ

Álex Gómez, vestido de Spiderman, cargado de su nieto.
Álex Gómez, vestido de Spiderman, cargado de su nieto.

Vestido de Spiderman, cargado de su nieto, Álex Gómez sale todos los días a dar alegría y ganarse la vida. Este ‘súper’ papá llegó al país desde Venezuela hace seis años impulsado por el deseo de encontrar mejores oportunidades labores. 

De manera intermitente, consiguió trabajos, pero la llegada de la pandemia hizo que todo se complicara. Esto lo motivó a buscar nuevas formas de ganar un poco de dinero para sustentar a su familia (conformada por su hija y sus dos nietos), así que decidió disfrazarse de Spiderman y pararse en los semáforos de la ciudad para alegrar a quienes pasan por el lugar y vender unos dulces a cambio de alguna moneda. 

“Vinimos buscando una mejor oportunidad y sí se ha logrado. Como en todo, hay altas y bajas, hay veces que tienes trabajo y estás bien y otras no. Pero hay que ser fuerte y ponerle la cara a la vida”, dice Gómez. 

El hombre relata que, a veces, le surgen trabajos extras por los que se ausenta de las calles. 

Un detalle importante de este ‘súper’ papá es que camina cargando a su nieto, ya que su hija se encuentra trabajando. Comenta que tiene cuidado con el menor y que solo busca llevar el sustento a su hogar. 

“Hay ratos de alegría y otros de tristeza. Pero ver la sonrisa de un niño que, desde el carro saluda a su superhéroe, te llena. Es lindo transmitir la felicidad”, asevera.

Recuerda que la necesidad fue la que lo impulsó a salir a las calles. “¿Cómo le dices a un niño que no hay leche?”, relata. 

Gómez dice que enfrenta dificultades siendo extranjero ya que muchas veces le quieren pagar muy poco por una jornada laboral completa, entre 30 y 40 bolivianos por ocho horas, lo que no alcanza para cubrir la alimentación de su familia. 

“Nunca he pensando en irme, en algún momento llegará un trabajo adecuado donde pueda ganar un sueldo básico”, afirma.  

RENÉ POLO SALINAS: UN LEGADO EN LA EDUCACIÓN

El emprendedor René Polo.
El emprendedor René Polo.

Desde que era solo un estudiante, René Polo Salinas era diferente. Sabía que la educación necesitaba un cambio y, en vez de esperar, decidió empezar a hacerlo por su cuenta. Así nació Ucatec. 

De profesión ingeniero de sistemas, nació en Oruro, pero hizo carrera en Cochabamba. 

Polo comenta que mientras estudiaba, en La Paz, comenzó a dar clases particulares de matemática, física y química para solventar algunos de sus gastos. Eso le despertó el amor por la enseñanza y pudo ver cuán importante era la metodología de educación. 

Ahí identificó que existía la necesidad de brindar educación de mejor calidad que responda a las necesidades de la población. Al terminar su carrera volvió a Oruro con la idea de crear un instituto técnico de formación. De esa manera Ucatec comenzó a funcionar en 1987.  

Empezaron con programas de informática con dos computadoras -un lujo en aquel entonces- con el objetivo de que el estudiante adquiera competencias para trabajar. 

Posteriormente, Polo creó el colegio San Miguel siguiendo la línea de educación que tenía en su instituto, es decir, impulsaban las competencias y la tecnología. 

Con ganas de crecer, llegó a Cochabamba con Ucatec hace 28 años y a Tarija hace 27. El siguiente paso fue convertir el instituto en una universidad, proceso que duró bastante tiempo. 

Polo comenta que en aquel entonces no entendían que ellos buscaban formar profesionales emprendedores, que creen nuevos trabajos propios y no solo busquen ser empleados. “Me preguntan seguido ¿los emprendedores nacen o se hacen? Yo les digo que en mis tiempos se nacía emprendedor. Hoy no puedes tener solo ganas, sino también conocimiento”, dice. 

“La gente estudia para ser empleado, no emprendedor. Nosotros emprendemos todo el tiempo, por eso sabemos lo difícil que es”, añade. 

El proyecto ‘Cochabamba, ciudad universitaria’ es impulsado por Polo con el objetivo de convertir a la ciudad en el lugar ideal para vivir y crecer profesionalmente.  

Polo creó el hotel Camino Plaza, de cinco estrellas, que fomenta el turismo en Cochabamba y que ha alojado a grandes estrellas internacionales. “En el país nos hemos vuelto muy tradicionales, seguimos un modelo. Lo que estamos haciendo nosotros es cambiar la experiencia. La gente que viene, vuelve a llegar y nos recomienda”. Afirma. 

Los hijos de Polo siguen sus pasos de cerca: René será el próximo rector de la Ucatec, María Eugenia es gerente nacional de administración y finanzas, y Michelle es gerente de nacional de marketing. 

“Ellos son el futuro de lo que vamos a dejar de este proyecto de vida que empecé hace 37 años”, sentencia. 

GONZALO HERMOSA: EL ALMA DE LOS KJARKAS 

Los hermanos Gonzalo y Elmer Hermosa.
Los hermanos Gonzalo y Elmer Hermosa.

A los 13 años ya componía y tocaba la guitarra a escondidas, en su pueblo natal, Capinota. Para cumplir los deseos de su padre, se mudó a la ciudad de Cochabamba y salió bachiller del colegio Junín. Luego ingresó a la carrera de Medicina en la Universidad Mayor de San Simón. Así fueron los primeros años de Gonzalo Hermosa, fundador del grupo más reconocido de Bolivia, los Kjarkas. 

Pese a que en principio le costaba decir que le gustaba la música abiertamente, le enseñó a sus hermanos, así podían compartir horas cantando y tocando instrumentos. 

Gonzalo contó en varias oportunidades que es músico empírico, aprendió por su propia cuenta y conectó con los instrumentos casi mágicamente. 

Es compositor de más de 200 obras musicales, en colaboración con sus hermanos e integrantes de los Kjarkas.  Muchas de sus letras han alcanzado mucha popularidad a nivel nacional e internacional.

Hermosa cree en el valor de la libertad, “es la principal fuente de inspiración de mis composiciones”, enfatiza.

Con más de medio siglo de carrera, Gonzalo se mantuvo al frente de la agrupación hasta convertirla en un símbolo de Bolivia. Su legado son cada una de las composiciones que ahora son parte de la cultura popular boliviana. Y él lo sabe. Asegura que trabajó duro para que conozcan la música nacional en todas partes del mundo. 

Así como los Kjarkas son una escuela y una de las caras de Bolivia, las canciones de Gonzalo Hermosa son un patrimonio. 

ELMER HERMOSA: LA VOZ DE BOLIVIA QUE TRASCIENDE

La historia de los Kjarkas es la historia de la familia Hermosa: un grupo de hermanos que se unió por amor a la música y creó uno de los grupos más importantes del país. 

Así como sus composiciones los hacen especiales, también la voz principal, el canto de Elmer Hermosa, que se convirtió con los años en la voz de Bolivia. 

Al igual que su familia, Elmer nació en la ciudad de Capinota. Desde pequeño empezó a tocar los instrumentos musicales autóctonos como el charango. Al ver el trabajo que empezaron sus hermanos Gonzalo y Ulises, decidió seguirlos y unirse a los Kjarkas en su refundación, en la década del 70. 

“Recuerdo que con Ulises nos íbamos al río a soñar que un día seríamos alguien en la vida. Él me decía ‘hermano, vamos a destrozar corazones, seremos los mejores’”, cuenta Elmer en una entrevista. 

Ahora sus hijos siguen su legado. El primero es Jonathan, quien lidera la segunda generación de músicos de la familia Hermosa con el grupo Chila Jatun, que también ha logrado éxitos con sus canciones. 

El segundo hijo es Elmer Jr., quien encabeza el grupo Kunan Runa, la tercera generación de la familia. Empezaron con los covers de los Kjarkas para darse a conocer, pero ahora ya presentaron sus primeras composiciones. 

También tiene a Killa Hermosa, hija que acompaña a la agrupación como bailarina junto con su prima Paola. 

Mirando hacia atrás, Elmer recuerda su infancia en Capinota y cómo, junto a su hermano Ulises, soñaba con ser alguien mientras caminaba descalzo. 

Hoy, ya con la tercera generación de la familia dedicada a la música, comprueba que siempre es bueno soñar y hacer patria con lo que a uno le gusta.