Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 21 de enero de 2022
  • Actualizado 04:59

La perversión hoy

Dr. Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.
Dr. Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.
La perversión hoy

SEGUNDA PARTE 

Perversidades. Habría que tratar también la perversidad y el cinismo del discurso contemporáneo que, por un lado, levanta los derechos humanos como bandera y, por otro, solo le interesa la extracción de plusvalía del sujeto, aprovechando justamente su plus de gozar. 

Así los sujetos encuentran en el mercado su satisfacción pulsional. Todo un aparato científico técnico que lo espera entre tantas formas, por ejemplo para la transformación de su cuerpo, de cuyas consecuencias todavía no conocemos su alcance.

Internet se ha convertido en el mayor proveedor de pornografía y cada neurótico puede encontrar allí la  satisfacción de sus fantasmas, y los perversos, que los guía una ley obscena y a veces criminal, hacen su negocio. No importa si estos sujetos son heterosexuales, homosexuales o travestis.

Perversión. En este punto, heterosexual, homosexual o lesbiana son siempre respuestas a la imposibilidad de la proporción sexual. Es decir, no hay solución para la sexualidad humana. Los animales encuentran su partenaire sin ningún problema. 

Todas las prácticas sexuales son  la respuesta sintomática de la existencia al deseo. Cualquier intento de estratificar, jerarquizar, darle prioridad a una práctica sobre las otras es siempre una operación que se inscribe en el discurso del amo.

Tendríamos que dejar  la palabra "perversión" que, sin duda, como insisten los construccionistas, posee una tradición semántica negativa, más que para calificar a tal o cual práctica sexual, para evaluar la posición del sujeto cuando  lleva a la angustia del otro, sea cual sea su género, ese espacio donde se vuelve instrumento de la ley obscena y feroz y explota la división subjetiva del otro en función de su certeza de goce.

Conclusión. Tenemos que abordar estos temas, ponerlos en discusión para pensar y que cada uno saque su conclusión.

Por eso vuelvo a preguntar: ¿Qué es la perversión hoy? ¿Las categorías clínicas: neurosis, psicosis, perversión, siguen vigentes? ¿Usar estas categorías estigmatiza? ¿Podemos decir que los LGB y T no tienen inconsciente y no son incluibles en ninguna categoría clínica? ¿Es volver al siglo XIX? ¿La perversión hoy desapareció? ¿O la tenemos que pensar de otra manera como propone Lacan y está más vigente que nunca? ¿El pathos que nos abruma a todos lo sacamos del diccionario?

NOTA: Para cualquier consulta o      comentario contactarse con la responsable de esta columna, Claudia Méndez Del Carpio (psicóloga), al correo electrónico [email protected] o al celular/ WhatsApp (+591) 62620609.