Kerley Lindenmayr, belleza y actitud
La modelo llegó hace nueve años al país y ahora se considera una boliviana más. La psicología es otra de sus pasiones.
Su rostro es uno de los más cotizados de la industria del modelaje nacional. Aunque es originaria de Brasil, ella se considera una boliviana más. Kerley Lindenmayr ha logrado consolidarse en el mundo de la belleza y ser imagen de marcas reconocidas en todo el país.
Comenzó su carrera hace nueve años junto a la agencia Premier, pero luego siguió de forma independiente. Su constancia y entrega la ayudaron a avanzar a paso firme y, actualmente, se ha ganado el reconocimiento del medio artístico. Si bien ingresar al mundo del modelaje es un trabajo complicado, Kerley explica que mantenerse en él es un gran reto.
Uno de los aspectos que más le cuesta es estar lejos de sus seres queridos. “La familia es el pilar fundamental en la vida de una persona, así que trato de compensar esa distancia con llamadas y mensajes para mantenernos cerca. Y, por supuesto, los visito una vez al año, pero prometí que ahora lo haré más veces”, cuenta.
La joven de 27 años es psicóloga y se siente plena con esa profesión. “Amo la psicología, creo que encontré mi pasión, así que quiero crecer en ese aspecto”.
Entre sus planes a futuro está abrir un gabinete propio para ejercer su carrera.
A pesar de considerarse una amante de Bolivia, Kerley no descarta la posibilidad de volver a su tierra natal, aunque por ahora está feliz aquí trabajando y creciendo profesionalmente.
Durante sus tiempos libres le gusta leer y cocinar.
Actualmente, es parte de las empresas MissRose calzados y Cattiva.
Llena de sueños y ansias de crecer, Kerley deslumbra con su hermoso rostro y su escultural figura. Su carrera continúa en ascenso y eso la llena de felicidad. “Considero que todo en la vida es un aprendizaje”, finaliza.