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  • Diario Digital | miércoles, 05 de octubre de 2022
  • Actualizado 13:26

Implantes microchip que te permiten pagar con la mano

El chip pesa menos de un gramo y es un poco más grande que un grano de arroz. Su uso comercial comenzó la última década. Especialistas cuestionan su invasión a la privacidad. 

FOTO- PIOTR DEJNEKA
FOTO- PIOTR DEJNEKA
Implantes microchip que te permiten pagar con la mano

Cada vez que Patrick Paumen paga algo en una tienda o en un restaurante causa un   revuelo. 

Este hombre de 37 años no necesita una tarjeta bancaria o su teléfono celular para pagar. En su lugar, simplemente pone su mano izquierda cerca del lector de tarjetas sin contacto y se realiza el pago. "¡Las reacciones que recibo de los cajeros no tienen precio!" dice Paumen, un guardia de seguridad de los Países Bajos.

Puede pagar con la mano porque en 2019 le implantaron un microchip de pago sin contacto debajo de la piel. "El procedimiento duele tanto como cuando alguien te pellizca la piel", afirma.

La primera vez que se implantó un microchip en un ser humano fue en 1998, pero para su uso comercial solo ha estado disponible durante la última década. 

Cuando se trata de chips de pago implantables, la firma británico-polaca Walletmor dice que el año pasado se convirtió en la primera compañía en ponerlos a la venta.

"El implante se puede usar para pagar una bebida en la playa de Río, un café en Nueva York, un corte de cabello en París, o en su supermercado local", dice el fundador y director ejecutivo Wojtek Paprota. 

El chip de Walletmor, que pesa menos de un gramo y es un poco más grande que un grano de arroz, está compuesto de un pequeño microchip y una antena recubierta de un biopolímero, un material de origen natural, similar al plástico.

Paprota agrega que es completamente seguro, tiene los permisos necesarios, funciona inmediatamente después de ser implantado y se mantendrá en su lugar sin moverse. Tampoco requiere una batería u otra fuente de energía. La firma dice que ha vendido más de 500 chips.

Para muchos de nosotros, la idea de tener un chip de este tipo implantado en nuestro cuerpo puede ser espantosa, pero una encuesta de 2021 hecha a más de 4.000 personas en el Reino Unido y la Unión Europea encontró que el 51% de los entrevistados lo consideraría como una opción. 

Sin embargo, sin dar una cifra porcentual, el informe agregó que "cuestiones como la invasividad y la seguridad son las principales inquietudes" para los   encuestados.

Patrick Paumen dice que no tiene ninguno de estos temores. "Los implantes de chips contienen el mismo tipo de tecnología que la gente usa a diario", dice. "Desde llaveros para desbloquear puertas, tarjetas de transporte público como la Oyster (usada en el metro de Londres) o tarjetas bancarias con función de pago sin contacto".

Agrega que no le preocupa que se   pueda rastrear su paradero. "Los chips RFID se utilizan en las mascotas para identificarlas cuando se pierden", cuenta. "Pero no es posible localizarlos usando un implante de chip RFID: la mascota desaparecida debe encontrarse físicamente. Luego se escanea todo el cuerpo hasta que se encuentra y lee el chip".

Sin embargo, el problema con tales chips (y lo que causa preocupación) es si en el futuro se vuelven cada vez más avanzados y se llenan de datos personales. Y, a su vez, si esta información es segura y si, de hecho, puede ser rastreada.

Nada Kakabadse, profesora de política, gobernanza y ética en la Escuela de Negocios Henley de la Universidad de Reading, también se muestra cautelosa sobre el futuro de los chips integrados más avanzados.

"Hay un lado oscuro en la tecnología que puede dar lugar al abuso. Para aquellos que no aman la libertad individual, abre nuevas y seductoras perspectivas para el control, la manipulación y la opresión", dice Kakabadse.

"¿Y quién posee los datos? ¿Quién tiene acceso a ellos? Y, ¿es ético ponerle un chip a la gente como hacemos con las mascotas?", se cuestiona. 

El resultado, advierte, podría ser "la pérdida de poder de muchos en beneficio de unos pocos". l