Iglesia Nuestra Señora del Pilar, un tesoro en la Amazonía pandina
El templo se inauguró en 1930. Tiene obras del pintor cobijeño Eloy Añez Marañón, quien realizó varios cuadros y murales con temas religiosos y costumbristas.
El templo Nuestra Señora del Pilar en Cobija tiene una larga historia desde que se fundó la población de Puerto Bahía a principio de 1880, frente al arroyo Bahía, una afluente del río Acre, en el entonces llamado Territorio Nacional de Colonias, conocido como departamento de Pando desde 1938.
La historia cuenta que, desde 1860 en adelante, llegaron varios misioneros procedentes de Riberalta enviados por el viajero y explorador Padre Nicolás Armentia, quién se hallaba navegando y reconociendo los ríos al norte del Madre de Dios.
Pando, antes de ser fundado como departamento independiente, atravesó por una serie de disputas a raíz de sus riquezas naturales. El 11 de octubre de 1902 se dio el triunfo de la Batalla de Bahía y, un día después, el 12 de octubre, se celebró la expulsión de los invasores gracias al pueblo y los flecheros tacanas comandados por el indígena Bruno Racua. Fue el general José Manuel Pando, en su incursión a ese territorio para sentar soberanía en el Acre, que ubicó su cuartel general y puso varios vigilantes en ese elevado lugar para protegerlo.
De aquellos primeros años del siglo XX quedan varias obras arquitectónicas testigos del nacimiento de Pando. Entre ellas está el templo Nuestra Señora del Pilar, que se terminó de construir en 1930.
El diseño arquitectónico es bastante sencillo, pero posee una identidad armoniosa y única. En su interior, el pintor cobijeño Eloy Áñez Marañón realizó varios cuadros y murales con temática religiosa y costumbrista. Uno de ellos es el Cristo Crucificado, que sirve para engalanar el fondo del altar. Recién en 1977 fue restaurado y se amplió el templo con fondos de sus feligreses.
Esta iglesia se encuentra ubicada a pocos metros del río Acre, en la cima plana de una colina. Para llegar a ella se pasa por una alameda flanqueada por bellas y altas palmeras imperiales traídas desde el Caribe. Presenta una bella plaza adornada con flores y maceteros, el espacio también sirve de paseo y recreación. También se encuentran varias palmeras de asaí, empinadas hacia el cielo, donde los tojos, los loros, las parabas y diversas aves coloridas se posan y alegran el día con sus estridentes cantos.
Este templo, además, fue testigo de eventos poco gratos para la población. Cuando las lluvias incrementan y el río Acre se desborda, se usan las campanas para alertar a los habitantes y que puedan resguardase bajo el manto de la Virgen del Pilar, al interior de la iglesia.
A más de 90 años de su construcción, la obra sigue siendo uno de los atractivos turísticos de Pando.