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  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 22:11

Gabriel Heredia, el coleccionista de Marvel y Pokémon que atesora más de 1.500 figuras

Sus piezas están valuadas en, al menos, 39.000 dólares. El joven es ingeniero financiero, pero tiene el sueño de crear su propio museo. 

Gabriel Heredia,  el coleccionista de Marvel y Pokémon que atesora más de 1.500 figuras. DICO SOLÍS
Gabriel Heredia, el coleccionista de Marvel y Pokémon que atesora más de 1.500 figuras. DICO SOLÍS
Gabriel Heredia, el coleccionista de Marvel y Pokémon que atesora más de 1.500 figuras

Gabriel Heredia Reyes estaba próximo a cumplir 10 años y tenía un sueño: recibir de regalo su primer juguete pokémon para recorrer el mundo como Ash y convertirse en un maestro pokémon, como en la serie del mismo nombre. 

Ese año no pudo cumplir su deseo, pero sí cuando alcanzó los 11 y recibió el regalo esperado. Ese momento se complementó con otro, cuando recibió, muchos años des-pués, también de obsequio, al personaje Tony Stark y se abrió frente a él un nuevo mundo al que le dedicaría gran parte de su vida hasta ahora que tiene 30 y alberga una colección de más de 1.500 piezas valuada en más de 39.000 dólares, aunque para él, que no entiende su existir sin su afición, el precio es   invaluable. 

En principio, no concebía plenamente el deseo de ser coleccionista, solo sabía que quería ‘cazar’ pokemones. Lo mismo le ocurrió cuando se introdujo en el Universo Cinematográfico Marvel. Para él, todo empezó como pequeños sueños de niño. “Fue de casualidad que empecé a guardar mis figuras de Pokémon, me emocionaba porque veía la serie, pero fue inconscientemente”, cuenta Gabriel. 

Paralelamente, describe que, en aquellos años, la serie aún no tenía el impacto masivo así que se podían encontrar las piezas en los mercados a precios económicos. “Los encontrabas en 2 o 5 bolivianos. Yo me ahorraba mis recreos y sentía la emoción de cazar a los pokemones, porque a veces había que quedarse toda la tarde buscando. Se perdía por lo menos tres horas”. 

Así, Gabriel se volvió un experto, ya sabía cuándo y dónde encontrar semana tras semana pokemones nuevos; de hecho, ya tenía ‘caseras’ que lo esperaban con peluches nuevos. 

En aquel entonces, su objetivo era tener a algunos de los personajes de su serie favorita: “Mi idea desde el principio era tener a los tres perso-najes principales (solo tenía a Ash y Brock), y tener los 151 pokemones. Fue creciendo la colección porque no podía encontrar a Misty”, dice. 

Sin embargo, hay un momento que Gabriel recuerda como el inicio de un camino sin retorno, la decisión firme y consciente de coleccionar cuando tenía 18 años: una vendedora le consiguió la pokédex y otros 10 pokemones más. “Con eso reventó todo. Armé en mi cama los peluches, las figuras al costado y dije ‘esto tiene que crecer’. Así , cada semana yo me ahorraba todo lo que tenía para irme al mercado y comprar figuras y peluches”.

Su afición era tanta que el modesto sueldo que ganaba como instructor en una academia de baile estaba destinado a ampliar su colección. 

UN SUEÑO DE RICOS 

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Gabriel cuenta que el Universo Cinematográfico de Marvel siempre fue parte de su gusto por los cómics y las series, no al nivel de Pokémon, pero sí lo acompañó en su crecimiento. 

Sus primeros juguetes de Marvel llegaron de la mano de su actual esposa, Adriana Rodríguez, quien en ese entonces era su novia: eran unos Iron Man y Wolverine de menos de 10 centímetros de alto. Esas piezas tan pequeñas le abrieron las puertas a un mundo nuevo en el que encontraría tanta satisfacción como en el de Pokémon. 

Con más de 1.000 figuras de Pokémon y solo 2 de Marvel, el siguiente paso era hacer crecer su colección de superhéroes. Comenzó a comprar figuras Super Hero Squad, Marvel Legends, Marvek Universe y Marvel Select. 

Y, aunque lo deseaba, para él era imposible tener un pieza de Hot Toys, la marca número 1 de figuras coleccionables en escala. “Para mí, Hot Toys era un sueño de ricos. Esas figuras, en promedio, cuestan entre 2.000 y 4.000 bolivianos, las regulares, luego ya hay otras de más de 2.000 dólares. Ni siquiera por mi cabeza pasaba ‘voy a tener uno de estos’”, relata Gabriel. 

Pero, como los sueños muchas veces sí se cumplen, la Navidad de 2015 Gabriel recibió otra pieza que cambiaría su vida: “Me entregaron una caja grande y yo no tenía ni idea. Lo abrí y vi el rostro de Tony Stark, reconocí ese rato que era Hot Toys y me puse a llorar”. 

Cuenta que su emoción fue tanta que empezó a armar la pieza en el momento. 

“Y al igual que con Adriana (su esposa) que me dio el pie para empezar la colección de Marvel, mi mamá me dio la posibilidad de comenzar mi colección de Hot Toys”, cuenta. 

Al ser piezas de costo elevado, Gabriel se fue ingeniando modos para adquirirlas, como jugar pasanaku, por ejemplo. Actualmente, tiene 20 Hot Toys y más de 500 figuras de Marvel. 

LA SUERTE Y LA PIEZA ÚNICA DE STAN LEE   

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Cada vez que alguien conoce la afición de Gabriel, una de las preguntas que más se repite es el valor económico de toda la colección o, también, cuál es la pieza más costosa. 

La última cifra se cuenta con una historia de por medio: Gabriel y Adriana estaban detrás de un muñeco de Stan Lee (creador del Universo Marvel) los primeros días de noviembre de 2018. Con ciertas dudas, seguían evaluando la opción de comprar la pieza que habían visto. Hasta que el 12 de noviembre, Lee falleció. Adriana pensó inmediatamente en el juguete, fue hasta la tienda y lo compró inmediatamente. En aquel momento pagó 2.800 bolivianos; hoy esa pieza cuesta más de 3.000 dólares.

Así como esa experiencia, varias veces Gabriel ha tenido golpes de suerte que le permitieron seguir haciendo crecer su colección. 

Sus piezas favoritas son Tony Stark y Stan Lee, en el caso de Marvel, y Mew en Pokémon, tanto así que lo tiene tatuado en la espalda. 

EL APOYO FAMILIAR 

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Ser coleccionista requiere, además de pasión y entrega, una inversión económica que, muchas veces, no es comprendida por el entorno familiar.

Gabriel cuenta que sus hermanos lo entienden y que se sienten parte de su afición, cada vez que llega una figura es “un integrante nuevo de la  familia”. 

Pero eso no sucede con todo su entorno. “He tenido familiares que me decían ‘en macanas gastas’, ‘con eso podrías haber hecho esto’, ‘ahí tienes un auto, por qué no vendes y te compras’, ‘madura de una vez’”, cuenta. 

Sin embargo, para Gabriel ser coleccionista lo define, es parte de él. “Esto me desestresa, es mi mundo, por eso me gusta compartirlo”, afirma. 

Una pieza clave en toda la construcción de la colección que tiene el joven es, sin duda, su esposa, quien lo alienta, lo entiende y comparte su pasión. “Doy gracias a Dios haber encontrado una mujer que le apasiona también (coleccionar), porque no es algo que suceda. Me entiende, me apoya, parte de este patrimonio es de ella. Encontré alguien que me apoya y me ayuda a hacer crecer todo esto”, reconoce. 

De la misma manera, su mamá también es otra persona que lo impulsa, al igual que otras amistades. 

Su gran afición lo ha hecho conocido entre los seguidores de superhéroes como él y participó en varias exposiciones desde 2016. “Me siento en familia cada vez que voy”. 

Además de ser un coleccionista estrella, Gabriel es ingeniero financiero y trabaja como asesor de créditos. Como dice él mismo, su afición nunca se interpuso en su crecimiento profesional. De la misma manera, es fanático de la cocina, una virtud que heredó de su abuela. 

Heredia es un hombre que cumple sus sueños. Aquel niño que buscaba tener a sus personajes favoritos fue logrando, uno a uno, su objetivo. Ahora, tiene la meta de abrir un restaurante temático, donde se       exhiban sus piezas como un museo. Y, pese a tener una de las colecciones más importante del país, esa afición no para. 

“Siempre hay alguna versión que aparece que te amplía el horizonte a más piezas. No puedo decir que tengo todo, me faltan más piezas, ni siquiera he completado el sueño que tenía de niño de tener los primeros 151 pokemones. Y en lo que es Marvel, tengo una lista enorme, que es para la que estamos ahorrando. Va a crecer más”, finaliza Heredia.