El Fort-Da como marca del Uno y el Cero. Aprendiendo a jugar con el vacío

Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.

PARTE 2

Son patologías del Fort-Da aquellas en las que el sujeto está fascinado en una experiencia con el símbolo, donde algún objeto a capturado su interés con o sin emisión fonemática, pero que implica otra posición en relación al estadio anterior.

Por último llamaremos patologías Post-Fort-Da a aquellas menos graves, donde el niño ha superado ese pequeño juego y lo ha complejizado o está en condiciones de hacerlo, porque ha entrado de lleno en la dimensión del intercambio, ha construido un Otro y aceptado reglas de intercambio. Se produce de esos dos significantes primitivos toda la arborización del lenguaje.

Pensamos que este simple esquema es muy útil porque es fuerte conceptualmente: puede orientar el diagnóstico, los tratamientos y servir como un elemento de comunicación entre los colegas.

Se trata de las maniobras para incluir la operación del Fort-Da en los casos más graves, de poder complejizarlas en niños instalados en el juego, y poder armar distintos juegos en relación a la producción fantasmática en los últimos.

El Cero y el Uno. Pero sería interesante hoy dar un paso más y analizar cómo en este momento fundante de la subjetividad se produce la inscripción simbólica que no es ni nada más ni nada menos que la inscripción del Cero y el Uno  

Sostenemos que es un salto de la producción del sujeto de pasar de la intuición del conjunto vacío como Uno, a la abstracción del Cero: el primer objeto no real dentro del pensamiento.

Si las unidades son las marcas que asignan el número “Uno” a los objetos en tanto han subsumido el objeto real: una pelota, el niño a fijado la mirada y ha investido un objeto, es decir, a cada cosa se le asigna el Uno. Se puede entender que la desaparición de la cosa y que ella aparezca como objeto en el pensamiento es en tanto Una cosa. Por tal motivo el Uno es el primer objeto real dentro del pensamiento. En cambio el Cero no remite a ninguna cosa, es la escritura de la falta de objeto y por lo tanto es el primer objeto no real dentro del pensamiento cuando acontece su desaparición.

El Cero como número es asignado a un objeto que simboliza el conjunto vacío. El Cero es un número que implica, por un lado, escribir el primer término de la serie y fundamentalmente por esto, la inscripción del trazo, de la marca que identifica al sujeto y al mismo tiempo la falta que queda ausente. Porque el sujeto es el lugar del inicio de la serie es marca de un hueco. La falta en ser del sujeto se nombra como Cero y se cuenta como una. Estamos en el origen de toda abstracción, de toda lógica posible y de todo pensamiento. 

En el juego del Fort-Da el niño juega con el Uno de la aparición del objeto y el Cero de su desaparición.

Para la teoría lacaniana es la constitución del sujeto: separación con la desaparición del sujeto en el Cero, y alienación al Otro en el Rasgo Unario. Formalización de un vacío con el cual se puede jugar y construcción del concepto conjunto vacío y número Cero, primer concepto de la falta en el pensamiento, centrales para que el sujeto enganche en los significantes del Otro y arme su cuerpo que como tal es en principio una bolsa vacía.