Fernanda Tejada, la abogada que crea obras de arte en repostería

Fernanda Tejada Levy es la mente creativa detrás de Chez Levy Patisserie. DICO SOLÍS-CORTESÍA

La joven encontró en la pastelería su refugio luego de una enfermedad. Realiza repostería boutique y cada postre es único. 

La repostería es parte de su vida desde que era niña; elegía hacer queques en vez de jugar. Cuando ya tenía una vida encaminada como abogada, un problema de salud la conectó a su pasión primigenia y la cocina se volvió su santuario. De esa forma, empezó una forma diferente de hacer postres, estudió y conceptualizó cada creación hasta volverla una verdadera obra de arte comestible. Fernanda Tejada Levy es la mente creativa detrás de Chez Levy Patisserie, un emprendimiento que presenta pastelería de autor, una forma de cocinar totalmente innovadora en Cochabamba que se ubica al nivel de la más fina repostería europea. 

“A diferencia de muchas niñas, mi lugar de diversión era la cocina. Ahí siempre encontraba la forma de distraerme, ya sea horneando     galletas, tortas o bien inventando nuevas        recetas. El mundo de la cocina me parecía, desde ese entonces, un escenario de infinitas posibilidades para desarrollar mi creatividad”, describe Tejada.

Cuenta que heredó el amor por la gastronomía de su papá, a quien también le encanta cocinar. Sin embargo, su pasión quedó guardada mientras se formaba como profesional. Estudió Derecho en la Universidad Privada Boliviana; fue la mejor estudiante de la carrera y siempre le gustó su profesión. Luego, hizo una maestría en España en Derecho de Seguros.

En ese momento, mientras estudiaba, quería aprovechar y reforzar lo que hasta ese momento era su hobbie, así que realizó cursos en alta pastelería y chocolatería en el país europeo. 

Cuando volvió a Bolivia, siguió su carrera de abogada hasta que, en 2016, le diagnosticaron una enfermedad autoinmune, tuvieron que hacerle estudios en España para poder detectar qué era lo que tenía, bajó mucho de peso y tuvo que realizar un tratamiento bastante largo. “Ahí me acordé que mi lugar de relajación era la cocina, entonces me metí a hacer las cosas que había aprendido en España”, cuenta.

Así, como una forma de catarsis y tratando de encontrar su paz, comenzó a preparar sus delicias; primero eran solo para su familia, luego para amigos y después para conocidos. El “boca a boca” le abrió el camino y se dio cuenta que podía dedicarse a eso. 

Le gustaba inventar nuevas formas de cocinar, fusionar ingredientes y darle un sentido a todo lo que crea. Bajo esos conceptos nació Chez Levy, su emprendimiento enfocado en alta pastelería o pastelería boutique, en 2017. 

Hablar de sus inicios le hace rememorar sus primer contacto con la cocina, siendo una niña curiosa que le gustaba descubrir formas y sabores. “Me acuerdo que ayudaba a cocinar, traía las yerbas de la huerta, me encantaba el olor del laurel. Desde chiquita sabía qué cosa era qué”, relata. 

EL CAMBIO DE MENTALIDAD

Cuando se dio cuenta de que la cocina era verdaderamente su santuario, el siguiente paso que tomó fue dedicarse a eso, pero no fue una decisión fácil, los miedos estaban presentes y las dudas también. “Al principio sí era como ‘qué va a decir la gente’ porque, además, a mí nunca me dejó de gustar mi carrera, yo amo el Derecho, pero fue un cambio de mentalidad que tuve, dije que la vida es una sola, que me estaban dando una segunda oportunidad de vivir y que tenía que aprovecharla”, cuenta.  

Comenzó haciendo el logo y buscado insumos básicos para iniciar con los pedidos. Fue poco a poco y “bien pensado y bendecido”. 

Sus clientes empezaron a crecer y con ellos las muestras de cariño. “Siento que estoy poniendo un poquito de mí en cada cosa que hago y eso llegan a percibir las personas”, afirma. 

“Cuando empecé recuerdo que no podía creer cada vez que me llegaba un mensajito de un cliente feliz, agradeciéndome por el postre que le había    preparado, y hasta hoy -que los mensajes continúan llegando-, sigo sin poder creerlo”.  

Sus papás, Osvaldo Tejada y Cecilia Levy,  su hermana, Valeria, y su esposo, Carlos Salinas, fueron su principal apoyo y soporte ante la adversidad. “Ellos son mi todo, son las personas imprescindibles en mi vida”, dice. 

OBRAS DE ARTE COMESTIBLES

Una de las características de Chez Levy es el sello profesional que se muestra en cada postre. Fernanda crea verdaderas obras de arte comestibles ya que cada pieza es única, tiene un concepto detrás y está dirigida a una persona en especial. 

Sus estudios en pastelería se reflejan en todas sus preparaciones. Al principio le costaba que algunas personas acepten la fusión de sabores que ella ofrecía porque no eran muy comunes; sin embargo, luego de degustarlas cambiaban por completo su posición.

El proceso de creación de cada postre es especial. Primero dibuja un boceto de lo que quiere crear, luego comienza a ver si las mezclas de sabores funcionan o no y, finalmente, degusta para ver si está perfecta.

Además, Tejada indica que el empaque es  fundamental en el momento de entregar un producto, ya que lo llena de detalles y lo hace especial. “Mi cocina es mi santuario, es mi lugar”, indica. 

De hecho, para resaltar más su trabajo crea colecciones de postres, ya sea para otoño-invierno o primavera-verano. El objetivo es que no sea repetitivo, se vaya innovando en sabor y que responda a los gustos de las personas en cada estación del año.  

“Pienso que hornear, cocinar y decorar los productos debería invitarnos a hacer una reflexión acerca de dónde provienen nuestros ingredientes y el proceso que los llevó a nuestras manos, desde los dedos del agricultor que cultivó las semillas que dieron origen a las frutas que utilizamos, hasta las manos de la mujer que puso la última laja de chocolate sobre el postre, ese que te permite compartir un momento con las personas que quieres”.  

Casi cuatro años después desde que inició su proyecto está convencida de que tomó la mejor decisión. “Soy feliz con lo que estoy haciendo porque me llena por completa”, finaliza.