Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 23 de enero de 2022
  • Actualizado 01:53

Extinción de animales, los peligros del cambio climático

La mayor parte de especies que está en peligro de extinción es terrestre. Un 97 a 99% de ellas ha dejado de existir.

Un macho de lince ibérico que reside en el Observatorio de Linces del Espacio Natural de Doñana. | EFE / MANSUNIDES.ORG
Un macho de lince ibérico que reside en el Observatorio de Linces del Espacio Natural de Doñana. | EFE / MANSUNIDES.ORG
Extinción de animales, los peligros del cambio climático

El cambio climático es inminente. Debido a esto es que muchas especies de flora y fauna se ven afectadas y están desapareciendo por el deshielo de glaciares, olas de calor en diferentes regiones, algunos incendios forestales, contaminación de mares y ríos; y otras causas que están relacionadas con la mano del hombre.

Desde el punto de vista científico, el biólogo Miguel Delibes de Castro indica que la International Union for Conservation of Nature (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) (UICN) reconoce que dentro de las especies que conocemos hay miles que están en peligro de extinción y alcanzan porcentajes importantes.

El meteorito somos nosotros. La causa no es ningún factor externo, es una especie (los seres humanos) que ha crecido fuera de sus límites, explota todos los recursos y limita la existencia de los demás”, dice Miguel Delibes de Castro.

Se tiene el dato de que entre el 10 y 20%  de desapariciones están entre  aves y mamíferos, incluso hay más dentro de los anfibios. Por ejemplo, entre los insectos hay varias especies amenazadas, pero existen millones que no se conocen.

Según el biólogo, hijo del escritor Miguel Delibes, la diversidad de vida es más grande en los océanos, donde hay especies más extrañas, pero en tierra firme hay más peligro. Por ejemplo, una variedad de escarabajos que son similares están desapareciendo.

NUEVAS ESPECIES DESCUBIERTAS

Al margen de la flora y fauna que se está extinguiendo, para el biólogo esto no significa que haya espacios en el planeta sin descubrir, porque, ahora mismo no hay ningún lugar donde no lleguen los satélites o los drones, aunque se trate de un nivel muy superficial. Lo cierto es, que en todo el mundo se hallan nuevas especies. Por ejemplo, en algunos hongos, pueden faltar por descubrir el 80 o 90% de ellos.

“A lo largo de la historia de la vida en la Tierra, entre el 97 y 99% de las especies se han extinguido, esto quiere decir que en muchos casos, se ha dado lugar a descendientes procedentes de ellas y que se han transformado en lo que hoy conocemos que, es la vida”, señala el especialista.

Escarabajo en la zona de Guápiles en el atlántico costarricense.

Según Delibes, lo que está ocurriendo ahora es que el ritmo de desaparición de especies es mucho más alto que de formación nuevos tipos de animales o plantas. Lo normal es que estos se ausenten y les sustituyan, pero ahora ya no hay más de las que puedan aparecer por evolución. Probablemente, el ritmo de extinción de estos seres ahora es unas mil veces mayor al normal y dejan de existir mil veces más rápido de lo que se crean otras.

“También puede ocurrir que las especies actuales se vayan modificando sin dejar de ser las mismas para lograr adaptarse a las nuevas condiciones”, dice.

El experto cuenta un hecho histórico que demuestra gráficamente la modificación de los animales para adaptarse ante nuevas condiciones ambientales:

“Existía una especie de mariposa que era de color claro en Gran Bretaña, pero durante la Revolución Industrial el ambiente se llenó de hollín y las mariposas comenzaron a adquirir un color más oscuro para mimetizarse mejor con su ambiente”.

MÁS MUERTE QUE VIDA

En la actualidad, Delibes de Castro subraya que mueren muchas más especies de las que aparecen.

Las razones de la extinción son una mezcla de muchas condiciones. Los científicos hablan de un cambio global, que es muchomás que un cambio climático, y que implica,  por ejemplo: la destrucción de los hábitats naturales; el exceso de capturas en el mar; la sobrepesca; la contaminación y, desde luego, el daño al medioambiente con los incendios a áreas reservadas que albergan a miles de animales.

"Es decir, a las especies que se tienen que ir moviendo les cuesta adaptarse, pero hay algunas que no se pueden mover y todo ese conjunto de factores, ligados entre sí, hace que desaparezcan", enfatiza.

Hace 60 o 70 millones de años, cuando ningún ser vivo podía predecirlo, un meteorito chocó con nuestro planeta, Delibes asegura que la diferencia enorme con las situaciones del pasado es que ahora la causa de los problemas se debe a un ser racional que puede pensar, por lo que está en sus manos evitarlo.

Cuando se produjo la colisión con esta piedra del espacio se provocó una gran extinción, pero hubo especies que empezaron a recuperarse y siguieron evolucionando a partir de esa situación.  Probablemente el 75% de las especies desaparecieron en unos de miles de años, pero esto no ocurrió en el momento del impacto, sino como consecuencia de calentamientos, incendios, crecimiento de la población, etc.

En la actualidad, este meteorito somos los seres humanos, caracterizados como un mal que ha ido en crecimiento durante estos años y ha ido más allá de sus límites, explota todos los recursos del planeta y evita la existencia de otros seres vivos, según argumenta este biólogo experto.

“LADRILLITOS EN EL EDIFICIO DEL CONOCIMIENTO”

Los proyectos realizados por el profesional se deben a su formación en áreas relacionadas con el medioambiente.

Miguel Delibes de Castro, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, es profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ha sido director de la Estación Biológica de Doñana (Huelva, sur de España) y miembro  de diversas organizaciones científicas y conservacionistas, tanto españolas como internacionales. También ha pertenecido al grupo de especialistas en nutrias de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y actualmente es miembro del grupo de especialistas en félidos.

Es fundador y actual presidente de la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de Mamíferos y fue asesor de la delegación española en la conferencia de Río de Janeiro sobre biodiversidad, celebrada en junio de 1992 (Cumbre de Río).

También, en su faceta de escritor, ha publicado diversas obras de divulgación sobre temas relacionados con la naturaleza y, durante tres años, trabajó como redactor de la Enciclopedia Salvat de la Fauna, dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente y traducida a más de 15 idiomas.

Proviene de una importante carrera como investigador. Este hombre heredó de su padre el amor por la naturaleza y ha recibido muchos reconocimientos.

A la pregunta sobre la percepción que tiene de su vida como científico, Miguel Delibes de Castro contesta: “He vivido momentos muy felices descubriendo cosas, pero no puedo presumir de descubrimientos trascendentales. Los genios que descubren cosas muy importantes, muchas veces al hacerlo, no saben que lo son y adquieren su verdadera valía con el tiempo. Los demás vamos poniendo ladrillitos en el edificio del conocimiento”.

Pero el gran trabajo de Miguel Delibes ha sido, sobre todo, su labor por la supervivencia del lince ibérico, un felino en constante peligro de desaparición.

 "Me siento muy orgulloso de aprender muchas cosas sobre este felino, por ejemplo, que estaba en grave peligro de extinción y sobre cuáles eran las causas, lo que ha permitido que los políticos tomaran medidas para intentar conservarlo", concluye.

En diferentes regiones del mundo los animales y plantas están desapareciendo y las pocas especies que quedan deben ser preservadas en áreas protegidas o refugios especiales. Es tarea de los científicos ayudar con sus conocimientos para cuidarlas.

La sociedad también debe tomar más en serio el tema de la extinción de la flora y fauna de nuestro planeta. Las campañas de concientización son importantes, pero se necesita trabajar más para reducir la contaminación en los océanos, la cacería y comercialización en el mercado negro de especies exóticas que están por desaparecer.

La naturaleza es soprendente e imponente. Aún quedan muchas cosas por aprender de ella. Pese al daño que se le hace, suele defenderse con acciones que la afectan, pero causan más temor en aquellos que atentan en su contra. Por eso están las catástrofes como inundaciones, tormentas de magnitud, huracanes, entre otros más, que manifiestan los efectos negativos en la Tierra.