Dormir mal afecta la salud hepática y empeora el hígado graso

Este hallazgo aporta evidencia para comprender cómo los problemas asociados al descanso nocturno pueden exacerbar la condición hepática. / AGENCIAS
Un reciente estudio de la Universidad de Basilea, en Suiza, encontró un vínculo entre los trastornos del sueño y este órgano.

Hay un vínculo entre los trastornos del sueño y la MASLD (siglas en inglés de Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica). 

Este hallazgo aporta evidencia para comprender cómo los problemas asociados al descanso nocturno pueden exacerbar la condición hepática y generar complicaciones adicionales.

Los investigadores encontraron que los pacientes con MASLD no solo presentan un sueño fragmentado, sino que también sufren alteraciones en su ciclo sueño-vigilia, lo que podría influir en la progresión de la enfermedad hepática.

¿Cómo afecta?

En particular, los investigadores identifican que el sueño fragmentado está fuertemente asociado con un mayor riesgo de progresión de la enfermedad hepática.

El análisis mostró que los pacientes con MASLD experimentan interrupciones frecuentes en el sueño, lo que impide que estos lleguen a las fases más profundas y reparadoras del mismo. 

A diferencia de los individuos sanos, los que padecen esta enfermedad hepática parecen sufrir despertares nocturnos más frecuentes, lo que impacta directamente en la calidad del sueño y en los procesos metabólicos. Este fenómeno puede ser un factor contribuyente a la resistencia a la insulina, un factor clave en la progresión de la MASLD.

Los trastornos en el ciclo sueño-vigilia, o desregulación del ritmo circadiano, también fueron una constante en los pacientes de MASLD. Este desajuste no solo afecta la calidad del sueño, sino que puede interferir en las funciones del metabolismo hepático. Cuando el reloj biológico está alterado, el cuerpo tiene más dificultades para procesar correctamente las grasas, lo que favorece la acumulación en el hígado.

En comparación con un grupo de individuos sanos, los pacientes con MASLD presentaron patrones de sueño más irregulares y de menor calidad. Además, los pacientes con MASLD reportaron sentirse menos descansados al despertar, lo que puede agravar la fatiga y el malestar general, factores que también afectan el bienestar metabólico.

¿Cómo mejorar el sueño?

Uno de los enfoques más efectivos podría ser la educación sobre higiene del sueño, que incluye una serie de hábitos saludables como mantener una rutina regular para acostarse, evitar el consumo de cafeína y alcohol antes de dormir, y asegurarse de que el ambiente del dormitorio esté libre de distracciones. Estas recomendaciones pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño, favoreciendo su continuidad y aumentando la probabilidad de que los pacientes lleguen a las fases más profundas y reparadoras del descanso.

Terapias adicionales

En algunos casos, el uso de terapias como fototerapia (exposición a luz en momentos específicos del día) podría ayudar a regular el ritmo circadiano y mejorar la sincronización del ciclo sueño-vigilia. Además, el asesoramiento psicológico para manejar el estrés y la ansiedad, que a menudo agravan los trastornos del sueño, también podría ser beneficioso.l