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  • Diario Digital | viernes, 14 de junio de 2024
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Del psicoanalista

Jorge Bafico, Psicoanalista- Doctor en PsicologÍa, Miembro de la AMP 

Montevideo-Uruguay
Jorge Bafico, Psicoanalista, Doctor en Psicología.
Del psicoanalista

PARTE 2

El psicoanálisis tiene en común con cualquier psicoterapia el uso de la palabra como instrumento para la cura; la diferencia no reside en el encuadre, el uso del diván o la asociación libre; la diferencia con otras prácticas terapéuticas es la dirección de la cura, la manera como el analista dirige, no al paciente, sino al tratamiento, especialmente en relación a la transferencia y a la interpretación.

El trabajo analítico conlleva una puesta en juego de una trama donde intervienen los significantes del analizante. Este despliegue se produce en el marco de una transferencia donde el analista queda fundamentalmente tomado como objeto de la transferencia en una dimensión fantasmática y no como sujeto de una relación intersubjetiva.

Del lado del analizante. La persona que consulta lo hace generalmente con una queja resguardada en un sufrimiento calificable de sintomático. Aparece en el paciente, un yo que se queja por la irrupción de un sufrimiento que afectó su coherencia. Ha tambaleado su identificación a un significante amo y pide restituir esa identificación.

Resulta imprescindible para que alguien pueda analizarse que el síntoma se instale en un espacio que vaya más allá de un pedido de ayuda.

Muchas veces quien pide ayuda, pero no se plantea una verdadera interrogación sobre qué le pasa, sin saberlo conscientemente, solo quiere restaurar su economía de funcionamiento, y ser ayudado para volver a un estado anterior.

Solicitar alivio de lo insoportable es vital, pero no asegura que el sujeto quiera renunciar a lo que allí se juega.

La lógica de la demanda inicial (pedido de ayuda) es muchas veces seguir estando ciego. La verdadera demanda implica otra cosa, requiere que los malestares que se confunden con la realidad cotidiana cobren forma de síntoma y tengan el estatuto de un mensaje dirigido al Otro. A esto último Lacan lo denominó la instalación del sujeto supuesto saber.

¿Es posible la neutralidad del analista?

Son pocos los textos en que Freud se refiere a la neutralidad del analista. Sus planteamientos giran en torno a una búsqueda por situar aquello que orienta la acción y la interpretación del analista, oponiendo la neutralidad a los juicios de valor, a los prejuicios y a la comprensión propia del yo del analista que actúan  como obstáculos.

Se trata de hacer lugar al inconsciente evitando que el analista interprete desde sus propios juicios siempre sesgados por sus deseos, por sus fantasías o por su yo.

Desde Freud en adelante se ha planteado que el analista debería sostener en el dispositivo una posición neutral. Sin embargo el concepto de neutralidad generó malos entendidos, dando lugar a pensar al analista como pura pantalla, más allá del bien y del mal, sin deseo.

El concepto de “deseo del analista”, introducido por Lacan, es un intento por salir de este atolladero. Ya no se trata del deseo de la persona del analista sino la manera que orienta la cura.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio (psicóloga), responsable de la columna, al correo [email protected]  o al  teléfono/WhatsApp  62620609.

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