Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 13:20

¿Cómo libra Bolivia la inflación que recorre América Latina?

El cambio fijo de la moneda, las subvenciones y los programas de apoyo a los productores y población en general han mantenido estable la economía nacional; sin embargo, analistas aseguran que esto no es una buena noticia y podría tener repercusiones más adelante. 

¿Cómo libra Bolivia la inflación que recorre América Latina? EFE
¿Cómo libra Bolivia la inflación que recorre América Latina? EFE
¿Cómo libra Bolivia la inflación que recorre América Latina?

La economía mundial vive conmocionada por la ola de inflación global. La guerra de Ucrania, los problemas en las cadenas de suministro y los estímulos con los que los gobiernos   respondieron al golpe de la pandemia han llevado el aumento de los precios a niveles que no se veían hace décadas.

En América Latina, el impacto de la subida es especialmente doloroso. Según un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), "para una región con unos niveles históricamente altos de desigualdad, la erosión de los ingresos reales debido al aumento del costo de los alimentos y la energía se sumará a la presión económica a la que ya hacen frente los hogares vulnerables". 

El problema es tal que la inflación en las cinco mayores economías latinoamericanas ha llegado a su récord de los últimos 15 años. 

Pero un país sudamericano ha podido hasta ahora  librarse. Se trata de Bolivia, donde el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ha mantenido sorprendentemente estable. Cuando las curvas de sus vecinos y de medio mundo se disparaban al alza, Bolivia llegó incluso a registrar una bajada de los precios del 0.1% de febrero a marzo de este año. 

Mientras la inflación interanual se quedó en Bolivia en un magro 0.77% en marzo, el FMI estima que rondará el 10% para toda la región a final de año y las principales economías de la región se resienten por aumentos mucho más pronunciados: Brasil, 11.3%; Chile, 9.4%; Colombia, 8.5%; México, 7.4%; y Uruguay, 9.4%. 

Mientras que el vecino Perú (6.8%) y Ecuador (2.6%) también se vieron afectados en mayor medida. Y las estratosféricas cifras de Venezuela (284.4%) y Argentina (55%) quedan muy lejos de las de Bolivia. 

"Es muy difícil de explicar que Bolivia tenga una inflación tan baja en este momento", dice Roberto Laserna, director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), un centro de análisis con sede en La Paz.

Pero son varias las causas. 

UN BOLIVIANO FUERTE

Al contrario de lo que sucede con las monedas de los países vecinos, sujetas a veces a fuertes variaciones en el tipo de cambio, la moneda nacional de Bolivia tiene un tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense determinado por el gobierno de Evo Morales hace ya más de 10 años (1 dólar = 6.96 bolivianos).

Mientras otros países de la región tuvieron que implantar mecanismos de control de cambio para sostener su moneda y hubo grandes divergencias entre el tipo de cambio oficial y el verdadero precio de la divisa estadounidense en la calle, en Bolivia se puede comprar y vender dólares libremente, y el tipo de cambio se ha mantenido gracias a que el gobierno lo sostiene inyectando en el mercado dólares de sus reservas.

Hugo Siles, economista y ministro de Autonomías con Evo Morales, cree que "los inmensos recursos obtenidos a partir de la nacionalización de los hidrocarburos del expresidente Morales permitieron seguir una política de apreciación del boliviano que ha contribuido a la baja inflación". 

Pero el actual ministro de Economía y Finanzas, Marcelo Montenegro, sostiene que "el  elemento clave" que explica la baja inflación relativa en Bolivia es que "ha aumentado mucho la producción agropecuaria, especialmente del tomate y la cebolla, lo que nos está permitiendo tener elementos que moderan y mitigan los elementos inflacionarios".

El gobierno del actual presidente Luis Arce ha mantenido las políticas de Morales para robustecer al boliviano, cuya relativa fortaleza frente a las monedas de vecinos como Argentina reduce el coste para Bolivia de importar mercancías. 

SUBSIDIOS Y RESTRICCIONES A LAS EXPORTACIONES

Productores y consumidores en todo el mundo se ven golpeados por el aumento de los precios de los combustibles y los alimentos. 

Los bolivianos no han sentido hasta ahora ese golpe. En el país el precio de la gasolina se mantiene estable en torno a los 0.50 dólares por litro y los artículos de la canasta básica tampoco han tenido grandes incrementos. 

Los expertos apuntan a los generosos subsidios del gobierno como causa. Pese a que los costes del petróleo siguen disparados en los mercados internacionales, el monopolio estatal que distribuye la gasolina en Bolivia ha absorbido totalmente ese impacto al no alterar su precio subsidiado.

En consecuencia, los productores agrarios no se han visto empujados a trasladar a los consumidores finales el aumento de sus costes de producción derivado de la subida de los combustibles, como sí ha sucedido en otros países.

También cuenta con mecanismos que ayudan a contener la inflación en el rubro alimentario, como la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), una compañía estatal que brinda apoyo financiero a los productores agropecuarios, y el Fondo Rotatorio de          Seguridad Alimentaria, que importa alimentos con cargo a las cuentas públicas y los distribuye en el mercado para mantener los  precios. 

Lian Lin, analista de la Unidad de Inteligencia del semanario "The Economist", asegura que "estas cosas mantienen baja la inflación de los alimentos y eso significa una gran parte del total del Índice de Precios al Consumidor". 

CUÁNTO PUEDE DURAR

La pregunta clave es por cuánto tiempo seguirá Bolivia beneficiándose de una excepcional estabilidad en los precios en un mundo en el que la inflación se ha convertido en el principal enemigo de los bancos centrales y una de las principales preocupaciones de la población. 

El ministro Montenegro señala que el contexto internacional es "muy dinámico", lo que dificulta hacer previsiones, y señala que la política gubernamental de "sustitución de importaciones" ha permitido a Bolivia reducir hasta ahora su dependencia de proveedores externos de algunos de los productos que más se han encarecido, entre ellos los fertilizantes.

José Luis Hevia pronostica que ya este año se sentirá "un aumento de la inflación por lo que está pasando en el contexto internacional, pero será relativamente moderada". 

"Pero todo dependerá de por cuánto tiempo se pueda sostener el modelo actual", añade el experto. 

Y es que muchos economistas advierten de los efectos adversos de la política de subsidios del gobierno boliviano y crecen las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Un reciente informe del Banco Mundial estima que la deuda pública boliviana se acercará al 80% del Producto Interno Bruto (PIB) a finales de 2022, más de diez puntos porcentuales por encima de la media regional.

El Ministerio de Economía y Finanzas respondió con un comunicado en el que aseguró que el ratio de deuda pública sobre el PIB se situó en febrero en un 43.6%, "por debajo de los límites establecidos como      recomendables".

El Ejecutivo también acusó del "explosivo incremento de la deuda interna registrado en 2020" al gobierno interino que presidió Jeanine Áñez, la senadora que asumió el poder tras la caída de Evo Morales y hoy se encuentra en prisión acusada de terrorismo, sedición y conspiración. 

Hevia indica que "el tipo de cambio fijo ha sido muy eficaz a la hora de controlar la inflación, pero tiene efectos no deseados en la economía porque desincentiva la producción local al abaratar las importaciones y requiere de un gran colchón de recursos externos para sostenerlo". 

Y ese empleo de recursos en respaldar la moneda nacional se percibe hace tiempo en un notable incremento del déficit fiscal y una merma sostenida de las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia. 

Hasta 2015 Bolivia acumuló ingresos procedentes principalmente de las exportaciones de gas y llegó a haber hasta 15.000 millones de dólares en las reservas del Banco Central. Pero esa cifra ha ido cayendo y en diciembre de 2021 eran 4.752 millones de dólares.

Con un déficit fiscal que, según las proyecciones del Banco Central, cerrará el año en un 8.5% del PIB, preocupa que el país siga consumiendo sus reservas para costear los subsidios que mantienen los precios bajo control y que se estima que le cuestan al Estado alrededor de 4.000 millones dólares cada año.

Montenegro indica que "lo importante es la tendencia" y promete: "Paulatinamente, vamos a ir reduciendo nuestro déficit fiscal". 

Hay otros factores de preocupación. Roberto Laserna, de Ceres, afirma que "la nacionalización de los hidrocarburos generó un gran volumen de recursos a corto plazo, pero a medio plazo desincentivó la inversión extranjera". 

El exministro Siles no ve motivos para la preocupación. "Bolivia vende gas, electricidad y materias primas como la soya o los minerales, cuyo precio en el mercado internacional también está subiendo, lo que va a aportar mayores divisas". 

Y vaticina: "El gobierno no va a eliminar las subvenciones ni alterar el tipo de cambio porque eso significaría trasladar la carga a la gran mayoría de la población". 

No todos están convencidos. Lian Lin cree que "Bolivia aún disfrutará algún tiempo de viento de cola por el precio del gas pero en el futuro el tipo de cambio tendrá que rebajarse, un poco al menos, y habrá algún tipo de devaluación gradual y recortes en los programas del gobierno". 

El tiempo dirá qué pronóstico es el correcto en la economía nacional.