Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 23 de febrero de 2024
  • Actualizado 13:14

Challa: el territorio ancestral que abandera la autonomía indígena con liderazgo femenino

La comunidad cochabambina aprobó su estatuto autonómico a finales de 2023. Su caso se convirtió en un referente para otros territorios porque logró el respaldo legal del TCP en tiempo récord pese a la pandemia; sin embargo, los comunarios relatan que demandó esfuerzo y sacrificios. Aunque hay poca presencia de mujeres en puestos de poder, las lideresas impulsan a otras. 

El estatuto autonómico de Challa fue aprobado el 3 de diciembre de 2023. / NICOLE ANDREA VARGAS
El estatuto autonómico de Challa fue aprobado el 3 de diciembre de 2023. / NICOLE ANDREA VARGAS
Challa: el territorio ancestral que abandera la autonomía indígena con liderazgo femenino

En grupos numerosos, con instrumentos en mano y vestidos con sus mejores atuendos, los comunarios de Challa van llegando hasta el punto de reuniones, el domingo 3 de diciembre de 2023. La lluvia se intercala con el sol del altiplano por breves momentos. Eso no opaca la alegría, es día de fiesta. Luego de cinco años de trabajo, se encuentran para aprobar su estatuto y, con eso, su autonomía.  

Antes de ser una Autonomía Indígena Originaria Campesina (AIOC), Challa era un distrito de Tapacarí, ubicado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, a unas dos horas de Cochabamba. De clima mayormente frío, la comunidad se dedica a la siembra de papa, la crianza de ganado ovino y camélido, y la elaboración de artesanías. Está conformado por tres ayllus —Majasaya, Aransaya y Urinsaya—, 12 Territorios Indígenas Originarios Campesinos (TIOCs) y 28   comunidades. 

El deseo de lograr la autonomía pasó varias generaciones entre los comunarios de Challa. El Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA), que acompañó de cerca el proceso durante los últimos años, remarca tres hitos: primero, en la década del 90, demandaron el saneamiento de sus territorios para ser Tierras Comunitarias de Origen (TCOs) —con la nueva Constitución de 2009 pasó a ser TIOC—. Como segundo punto, entre 2000 y 2008, plantearon que Challa se convierta en segunda sección del municipio de Tapacarí, pero por conflictos internos no logró ser consolidado. Finalmente, en 2018, reivindicaron su demanda por el derecho al autogobierno e iniciaron el camino a la autonomía. 

El comunario Fabián Choque explica que se ampararon en la Ley Marco de Autonomías y Descentralización, de 2010. Así empezaron a reunir los requisitos para lograr la autonomía vía TIOC. 

“Hemos hecho un esfuerzo para hacer conocer la realidad de Challa”, dice Choque. 

Afirma que les costó socializar el proyecto con los mismos comunarios porque había “desinformación” sobre los cambios que traería la autonomía. “Había una mala información. Les decían que si optábamos por la autonomía, los impuestos iban a subir”.

También enfrentaron trabas con el Viceministerio de Autonomías porque les pidieron un certificado de ancestralidad, pero Choque cuestiona que no había quién les emita el documento porque ellos son los primeros del lugar. 

Pese a eso, fueron sumando los demás requisitos, como presentar la estructura de gobierno —que es un modelo único en el país—, bandera, himno y escudo, entre otros. 

Para sumar apoyo se unieron a la Coordinadora Nacional de Autonomías Indígena Originario Campesinas (Conaioc). Ahí compartieron experiencias con otros comunarios de territorios autónomos, como Raqaypampa, el primero en Cochabamba. 

El 15 de febrero de 2020 lograron llevar adelante la primera consulta previa bajo sus normas y procedimientos. Más de 4.000 habitantes se reunieron, en el mismo lugar que en 2023, para aprobar la autonomía mediante una “fila orgánica”, donde se establece la pregunta “¿Está de acuerdo con la autonomía indígena de Challa?”, y hay dos opciones de respuesta “Sí” y “No”. “Gracias a la consciencia del pueblo de Challa, el 100% dijo que sí”, cuenta Choque. 

El siguiente paso fue elaborar el estatuto autonómico. Para ello cada uno de los tres ayllus envío a 15 representantes titulares y 5 suplementes. En total, se posesionaron a 45 estatuyentes más 15 suplentes como miembros de la Asamblea Deliberante, quienes trabajaron sin percibir ningún salario. Además, se crearon cuatro comisiones para que vayan hasta las comunidades a recabar propuestas, que se debatieron posteriormente en la sesión ampliada. 

“Ha sido un proceso largo, aunque viendo las otras autonomías creo que hemos avanzado lo más rápido posible”, dice Eleuterio Flores, presidente de la Asamblea Deliberativa de Challa. 

Los tejidos de lana de llama y oveja son tradicionales en Challa. / NICOLE ANDREA VARGAS
Los tejidos de lana de llama y oveja son tradicionales en Challa. / NICOLE ANDREA VARGAS

UN “EJEMPLO” DE AUTONOMÍA 

Los comunarios de Challa comentan que les dieron la posibilidad de copiar algunos artículos de otros territorios autónomos, pero decidieron elaborar unos propios de acuerdo a sus necesidades. 

La magistrada del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) Karen Gallardo asegura que el estatuto fue aprobado de manera “histórica” por el TCP en menos de un año. “Hubo voluntad institucional. Se aprobó en meses lo que en general hubiera durado años”, reconoce. 

Sobre este último punto, otras autonomías, como el Territorio Indígena Multiétnico (TIM) 1, demoraron hasta 10 años en completar todo el proceso, por lo que el caso de Challa se convirtió en un referente para otras poblaciones que apuntan al mismo camino. 

La magistrada explica que muchos de estos retrasos se deben a que son cartas orgánicas y estatutos heredados de anteriores gestiones y eso demora todo el proceso. 

Gallardo es magistrada por el departamento de Cochabamba, por lo que se encargó de fungir como relatora del estatuto y tuvo “la voluntad” de apoyar el proyecto junto con otras personas del departamento. 

“Hay que destacar la voluntad de los estatuyentes, quienes rápidamente hicieron los cambios que se les pidió. Por eso tenemos el tiempo récord de aprobación”, dice. 

El estatuto autonómico de Challa tiene ciertas particularidades, como su estructura de gobierno, donde la instancia más importante no es una persona, sino toda la población en asamblea. 

A la cabeza está Mara Jach’a Tantachawi (gran asamblea), que ejerce las facultades deliberativas y fiscalizadoras. Está compuesta por las autoridades originarias de las comunidades, ayllus, centrales regionales y subcentrales, quienes lideran la concentración masiva para la aprobación de cualquier decisión.

Le sigue el Consejo de Autoridades Originarias integrado por legisladores. Luego está la Justicia Indígena Originaria Campesina como instancia de resolución de conflictos a través de normas y procedimientos propios. Y finalmente está el Tata o Mama Pushta Originario, similar a un alcalde o alcaldesa. Los cargos duran cuatro años y cada ayllu envía representantes de forma rotatoria. 

El 3 de diciembre de 2023, en el Mara Jach’a Tantachawi, se reunieron más de 4.200 personas. Desde las 10 de la mañana fueron llegando hasta el punto de encuentro. Alrededor del mediodía se instaló la votación, que alcanzó un 100% de apoyo. 

“Estamos bien alegres y contentos”, dice la estatuyente Máxima Mamani, del ayllu Aransaya. 

De los 45 deliberantes, 10 son mujeres. Una de ellas es Máxima, quien trabajó durante todos estos años en la elaboración el estatuto autonómico para que responda a las necesidades de su población. 

Máxima explica que durante el proceso pasaron por diferentes etapas. Algunas veces podían avanzar sin problema y otras, los diálogos se hacían largos y pantanosos. “Nos han escuchado. Sí había mucho debate”, afirma. 

La magistrada Gallardo resalta el esfuerzo que le pusieron las mujeres en la participación activa de la constitución de su autonomía. “No podemos lograr que nuestros derechos se cumplan si no los ejercemos. Debemos aprovechar que nuestro Estado Plurinacional, a partir de la Constitución de 2009, reconoce las autonomías indígenas. No es fácil, es largo y cansador, pero el mejor ejemplo es el de Challa”, afirma. 

Por el momento, no hay otro territorio de Cochabamba que esté en proceso de obtener su autonomía. Sin embargo, sí se ha trabajo en aprobar gobiernos autónomos municipales. “Es un proceso largo y difícil, pero creo que este ejemplo (Challa) les dará mayores fuerzas para que se animen y materialicen la autonomía”, enfatiza Gallardo. 

Felicia Alejo, diputada plurinominal de Cochabamba.  / NICOLE ANDREA VARGAS
Felicia Alejo, diputada plurinominal de Cochabamba. / NICOLE ANDREA VARGAS

LA HERENCIA DE LAS MUJERES 

Si bien la mayoría de los representantes de Challa son varones, la participación de las mujeres en este proceso ha abierto un nuevo camino para otras jóvenes que temen ser parte  activa de la toma de decisiones. 

La mayoría son madres y amas de casa, por lo que sus tareas se vieron duplicadas durante el proceso de elaboración del estatuto, ya que no dejaron de lado sus obligaciones, pero sí aumentaron su labor con la comunidad. 

Sabina Choque, del ayllu Majasaya, cuenta que el trabajo para llegar a su puesto como regionala fue largo. Comenzó asistiendo a reuniones pequeñas dentro de su ayllu y así fue escalando gracias a la confianza de sus compañeros. 

Afirma que siente orgullo por la aprobación de su estatuto, pero destaca que el trabajo no fue fácil y que todos los representantes de la comunidad trabajaron para lograr su objetivo. “Ese sueño se ha cumplido”, dice luego de la aprobación en grande del estatuto. 

La mayoría de las mujeres de Challa se encargan del pastoreo de los animales y la confección de artesanías. Máxima Mamani cuenta que llevaba a sus hijos a las reuniones de deliberación porque no tenía con quién dejarlos. 

“No hay que ser tan tímidas, hay que hablar, participar en las reuniones y los debates”, recomienda Mamani a otras mujeres. 

Durante el acto de aprobación del estatuto, destacó el discurso de Felicia Alejo, diputada plurinominal por el departamento de Cochabamba, quien es originaria de Challa, del ayllu Aransaya. Su voz resaltó dentro del resto que eran mayoritariamente varones y generó una ola de aplausos entre los asistentes.

“Es un hecho histórico. Es un avance identificarnos con nuestra identidad cultural”, dice Alejo. 

Hace énfasis en que, ahora que son un territorio indígena autónomo, podrán administrar sus recursos y generar otros nuevos para fortalecer los temas de salud y desarrollo productivo. 

Afirma que fue difícil llegar a un consenso porque son muchos y tienen diferentes culturas, son quechuas y aymaras. De hecho, la mayoría de la población es trilingüe. 

“Es un orgullo representar a mi cultura dentro de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Antes, nuestros abuelos nos contaban que si vestías tu vestimenta típica no te dejaban entrar a una institución pública”, recuerda. 

Felicia habla español, quechua y aymara, y destaca que pudo comunicar sus peticiones en su idioma originario. “Para mí es un orgullo hablar en mi idioma en el Parlamento, más aún como mujer, porque aún existe el patriarcalismo, el machismo. Como madre de familia, como mujer y como originaria, como aymara y quechua, ha sido muy difícil”, comenta. 

Manejar sus múltiples labores como autoridad y madre de dos hijos le ha representado un doble esfuerzo, pero que eso la hace sentir “universal”. “Las mujeres podemos empoderarnos, siempre respetando nuestra identidad cultural”. 

Pese a los avances en las reformas legislativas del país, varios representantes indígenas sienten que aún falta avanzar en cuanto a inclusión se refiere. “Aún siento la discriminación dentro del Parlamento, hay leyes que nos respaldan como pueblos indígenas originarios, pero, más allá, sigue existiendo el machismo”, cuenta Alejo, quien es técnico medio en Enfermería. 

La diputada se convirtió en un referente para otras mujeres de Challa, por lo que impulsa a otras comunarias a ejercer su derecho de participación. Cuenta que vio cómo varias veces se aprovecha de la presencia femenina para obtener cuotas de poder sin que eso represente algún beneficio para ellas. 

“Yo sueño que mis hijos, en esta tierra que yo habito, puedan mejorar el trabajo, sean grandes profesionales y apoyen técnicamente a sus comunidades”, asevera Alejo. 

El último paso legal para que Challa quede constituida como una Autonomía Indígena Originaria Campesina es que la Asamblea Legislativa apruebe el proceso. Alejo sostiene que ella será la responsable de elaborar el anteproyecto de ley y que ya tuvo charlas con el senador Andrónico Rodríguez para que agilice la aprobación en la Cámara Alta. El objetivo es lograr esto antes del 22 de febrero, que es el aniversario de Challa. 

Cae la tarde aquel domingo de diciembre y el Mara Jach’a Tantachawi se convierte en fiesta. En rondas, los pobladores tocan sus instrumentos, bailan y cantan. Los veedores del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) comienzan a retirar los equipos que instalaron para supervisar la aprobación. Ahora todo es alegría.

Mientras observa cómo todos los comunarios celebran un proceso de años que llega a su fin, Máxima Mamani recuerda por qué empezaron esta labor: “Pensando en nuestros hijos hemos trabajado. Les vamos a dejar este territorio”. l

Comunarios de Challa levantan las manos para aprobar su estatuto autonómico. / NICOLE ANDREA VARGAS
Comunarios de Challa levantan las manos para aprobar su estatuto autonómico. / NICOLE ANDREA VARGAS