Bolivia, Perú y Chile crean el Consejo de Lucha Contra el Contrabando
El comercio ilegal de cigarrillos y ropa usada es uno de los más peligrosos, ya que opera bajo esquemas violentos similares a los de las organizaciones criminales.
Bolivia, Perú y Chile se unieron para crear el primer Consejo de Gremios y Cámaras Sudamericanas de Lucha Contra el Contrabando con el objetivo firme de frenar el comercio ilícito de todo tipo de mercancías en la región.
Esta organización desarrollará estrategias conjuntas para fortalecer la colaboración y afrontar el contrabando. Sus primeros miembros son la Cámara Nacional de Industrias de Bolivia (CNI), la Sociedad Nacional de Industrias de Perú (SNI) y la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC).
Lima fue el escenario del III Encuentro de Gremios y Cámaras Sudamericanas por la Lucha Contra el Comercio Ilícito, evento que derivó en la creación del Consejo. Allí participaron los presidentes de las diferentes cámaras y especialistas en materia.
Pilar Lizana, investigadora de Athena Lab y experta en criminalidad organizada internacional, señaló que Bolivia “sigue siendo un hub para la región, debido a su geografía, la falta de controles y mejores precios”. Enfatizó, además, que el comercio ilícito es una empresa criminal que opera al margen de la ley y que está dispuesta a utilizar cualquier medio para cumplir con sus objetivos económicos, lo que lo convierte en una amenaza transnacional.
En el encuentro se presentó un estudio que revela cómo el contrabando de cigarrillos y ropa usada en la región sigue rutas comunes y opera bajo esquemas violentos similares a los que usan organizaciones criminales en el eje Bolivia-Puno-Lima.
El informe titulado “Contrabando y tráfico de cigarrillos y ropa usada: economías ilegales y amenazas a la seguridad”, elaborado por Diálogo Ciudadano y presentado por el exministro del Interior peruano, Rubén Vargas, revela que el contrabando de cigarrillos y ropa usada en Perú es parte de una compleja red de actividades ilícitas manejadas por organizaciones criminales nacionales y transnacionales.
“Estas organizaciones recurren a la violencia y a la seguridad armada ilegal para proteger sus operaciones de otros contrabandistas y de las fuerzas de seguridad”, aseveró.
La violencia relacionada con la cadena de suministro de cigarrillos ilegales comienza con trabajo forzoso y/o trata de personas para la explotación laboral. Prosigue con la corrupción o extorsión que afecta a agentes de seguridad, aduana y otros funcionarios; sigue la “contratación” de seguridad armada ilegal que vigila y se enfrenta a los controles o a la competencia con el uso de armas de fuego. Todo termina con el tráfico ilícito de armas, drogas y migrantes, ya que los cigarrillos ilegales comparten medios de transporte y acopio de productos.
Felipe James, presidente de la SNI de Perú, destacó que el comercio ilícito, más allá de su impacto económico, constituye una amenaza a la seguridad nacional que compromete la integridad de los países. “La frontera Perú-Bolivia es la más permeable que tiene nuestro país, y también es una de las más permeables de Sudamérica. En la actualidad, estamos muy preocupados por el contrabando de oro ilegal que se hace de Perú a Bolivia”, aseveró.
José Pakomio, presidente de la CNC de Chile, enfatizó la necesidad de institucionalizar estos espacios de cooperación entre países sudamericanos, que permiten compartir experiencias y coordinar esfuerzos para identificar y combatir las rutas del comercio ilegal.
Por su parte, Gonzalo Morales, vicepresidente de la CNI de Bolivia, destacó la importancia de esta colaboración regional para enfrentar el contrabando, que representa el 8% del PIB boliviano, moviendo más de 3.500 millones de dólares y causando pérdidas en recaudación fiscal superiores a los 865 millones de dólares anuales. “La cooperación entre gremios empresariales y el Estado es esencial para combatir de manera efectiva esta problemática”, sentenció.