Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 09 de febrero de 2023
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Algunas notas sobre el suicidio

MIGUEL RAMÍREZ A.  PSICÓLOGO CLÍNICO
MIGUEL RAMÍREZ A. PSICÓLOGO CLÍNICO
Algunas notas sobre el suicidio

Posiblemente, el suicidio sea de los temas más polémicos y complicados de los cuales uno podría escribir, pero ¿por qué no hablar de ello? Si como dice Murakami: “La muerte no existe en contraposición a la vida, sino como parte de ella”.

La  muerte,  así  como  la  lluvia  que  aparece  de  manera  imprevista  y  de  distintas  formas, cuyas gotas golpean nuestro cuerpo y nos generan distintos sentimientos, asimismo será para cada uno la reacción que pueda tener frente a la muerte. Pero es parte de la vida, pues uno habita con ella. Más aún en uno de los momentos más oscuros y dolorosos en la vida de los sujetos, que es el llegar a suicidarse.

¿Cómo  se  puede  entender  que  una  persona  se  suicide?  El  psicoanalista  colombiano Héctor Gallo nos dirá que: “La causa del suicidio es siempre interna, la cual articula algo del pasado con una situación del presente que produce un desencadenamiento, lo que se conoce como pasaje al acto, es decir, un acto que, en algunos casos, es irreflexivo en un momento de un impulso incontenible, de un apasionamiento incontenible”. Claro ejemplo de esto es el suicidio de Carles Casagemas, pintor de fines de siglo XIX, amigo íntimo de Pablo Picasso.

Carles  Casagemas,  perdidamente  enamorado  de  Germaine  Gargallo,  una  bailarina  y modelo de esa época en París, acude, después de varios intentos, al Café de l’Hyppodrome, donde propone nuevamente su amor, y ante el rechazo de Germaine en un momento  de  un  impulso  incontenible,  ante  la  sorpresa  de  todos,  saca  una  pistola. Casagemas disparó dos tiros, uno que intentaba matar a Germaine pero que erra y el otro que se dispara en la sien para suicidarse. Si bien se sabía que era un hombre con arranques de ira y que pasaba bruscamente a estados de exaltación, se puede observar cómo hace un pasaje sin mediación alguna.

Un dato interesante del suicidio de Casagemas es la profunda impresión que deja esto en un joven Pablo Picasso. Un sentimiento que el pintor acabaría por exteriorizar de la mejor forma que sabía: pintando. Y como si tratara de ahuyentar los fantasmas del suicidio de Carles, Picasso pintó distintos óleos en los que retrataba la pérdida de su amigo, creando a partir de estas “el período azul de Picasso”, pues quien se queda con el dolor del muerto es el vivo y Picasso encontró una forma de lidiar con ello a través de este período en sus pinturas.

Por otro lado, también hay suicidios que son construidos, así como plantea Héctor Gallo: “Una persona va haciendo una construcción metódica de un momento culminante. Tiene que ver con un dolor de existir, en donde el sujeto empieza a pensar que la vida no tiene sentido,  un  sentimiento  de  desamparo,  que  no  vale  la  pena  vivir  y,  entonces,  mejor  no cultivarla. Ese es un suicidio completamente racional, elaborado y construido, hasta que llega  un  instante  propicio  en  donde  se  lleva  a  cabo  el  pasaje  al  acto.  Esos  suicidios regularmente son sin reversa porque son muy premeditados y, entonces, se construyen de tal manera que no se falle”. 

Ejemplos claros de este último se pueden observar, primero, en el vocalista de Nirvana, Kurt Cobain, donde se ve claramente cómo poco a poco su vida fue desembocando en el final que  tuvo. Otro  ejemplo  son  las  muchísimas  historias  no  contadas  que  se  tienen  en “Aokigahara”, el bosque de los suicidios de Japón.

Es  imposible  prevenir  el  impulso  incontenible  de  una  persona  o  lo  contingente  de  esta vida, sin embargo, es posible ver ciertas características que muestran la posibilidad de un pasaje al acto suicida o prestar el acompañamiento que requiere alguien que ha pasado por un intento de suicidio. Alojar y escuchar sin juzgar a estos sujetos.