Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 27 de octubre de 2021
  • Actualizado 02:35

Alexis Dessard, el turista que rehuyó al trabajo de oficina y cumplió su sueño en Bolivia

Llegó al país de casualidad, sin conocer casi nada, y encontró un objetivo de vida totalmente diferente al que tenía. Entre sus próximos sueños está  unir a peruanos y bolivianos para limpiar Desaguadero.

Alexis durante la limpieza que encabezó en el río Rocha.  DICO SOLÍS
Alexis durante la limpieza que encabezó en el río Rocha. DICO SOLÍS
Alexis Dessard, el turista que rehuyó al trabajo de oficina y cumplió su sueño en Bolivia

Aquel 24 de marzo de este año, cuando recibió una llamada que le anunciaba que uno de sus videos sería difundido a nivel nacional, supo que su vida cambiaría por completo. Pese a haber llegado a Bolivia por casualidad, Alexis Dessard encontró en el país un nuevo objetivo, descubrió una manera distinta de hacer turismo y, sobre todo, halló una familia, como él mismo describe a todas las personas que lo acogieron desde que impulsó su primera campaña de limpieza. 

El joven, de 25 años, estudió Informática y está especializado en creación de video, montaje, aplicaciones y sitios web. Nació en Bélgica, pero vivió en Costa Rica desde los dos hasta los siete años. Luego, migró a Francia y permaneció ahí hasta terminar la universidad. Asimismo, tiene nacionalidad suiza. “Me siento más europeo que de un lugar preciso porque mi familia es de Francia, Bélgica y Suiza”, explica en entrevista con OPINIÓN. 

La decisión de viajar estaba presente en su vida desde que era niño por su propia experiencia viviendo en países diferentes. “Desde muy pequeño tenía una idea de qué tan grande es el mundo, qué tan diferente es, así que siempre tuve las ganas de viajar. Por eso, cuando terminé los estudios no quería para nada quedarme en una oficina, aunque tenía una propuesta para trabajar con un buen salario, no quería estar bloqueado. Así que viajé porque era mi sueño desde siempre”, afirma.

Su travesía comenzó hace cuatro meses, a finales de 2020. Tomó una carpa y un colchón inflable y salió de Francia con el único plan de dar la vuelta al mundo. Como inició su viaje en pandemia, solo podía ingresar a los países que permitían la entrada de extranjeros. El primer lugar al que llegó fue Brasil, donde permaneció por un mes. Luego, siguió a Paraguay y tenía la intención de ir a Argentina y Chile, pero sus fronteras estaban cerradas así que de esa forma llegó, por azar del destino, a Bolivia. 

“Casi no sabía nada de Bolivia, solo sabía que existían algunos lugares como el lago Titicaca, así que vine por casualidad, explorando el mundo”, confiesa. 

La primera parada fue Villamontes, municipio perteneciente a Tarija que está en la frontera con Paraguay. Luego pasó por Potosí, Santa Cruz, Chuquisaca, Oruro, Cochabamba y La Paz, donde permanece actualmente liderando actividades de limpieza. 

Alexis recuerda bien el sábado 13 de febrero, cuando pisó suelo boliviano por primera vez y comenzó a cambiar su vida. “Es un sueño, muy sorprendente, no puedo creer lo que está pasando, pero me encanta. Veo gente de todas partes de Bolivia que se une y eso permite una gran concientización. Me encanta Bolivia porque está lista para unirse, es algo que no he visto en otros paí-ses”, remarca y destaca el trabajo conjunto entre policías, militares, bomberos y ciudadanos. 

Su primer video viral, en el que invita a las personas a que puedan ayudarle a limpiar el cementerio de trenes en Uyuni, fue el inicio de todo. Hacer campañas de limpieza no era parte de su plan inicial, pero surgió en Bolivia gracias a la respuesta de la población. “Antes no tenía nada que ver con el medioambiente. Me considero una persona normal, que no botaba cosas al suelo, si tengo basura la guardo, pero no tenía algo especial. Todo esto pasó gracias a Bolivia, por eso ahora me comprometo a hacer limpiezas”, comenta. 

Esta semana inició su trabajo en La Paz; sin embargo, no será su última parada. Lo que empezó con la idea de conocer un lugar al paso, se convirtió en su hogar, uno que no quiere dejar, al menos no todavía. “No sé si voy a poder completar mi vuelta al mundo, no sé si me podré ir de Bolivia porque ahora me quiero quedar”, asegura a OPINIÓN. 

Luego del lago Titicaca, su siguiente ruta es el Valle de las Ánimas y el estrecho de Tiquina. “Quisiera          hacer una gran limpieza entre peruanos y bolivianos, tal vez en Desa-guadero. No me quiero ir antes de que haya una colaboración entre los dos países porque creo que sería lindísimo. Quiero ver dos países unidos por un proyecto”, describe con entusiasmo. 

UN CAMBIO DE VIDA

Alexis tiene tres hermanos, dos menores que viven en Costa Rica con su padre y uno mayor que radica en París junto con su mamá. Cuenta que su familia está muy orgullosa de él y de todo lo que está logrando en Sudamérica. “La familia está muy feliz por todo lo que está pasando, al igual que yo, aunque todavía me sorprende mucho”. 

Alexis es un alma libre, dejó toda la organización y planificación en Francia, ahora vive la vida con tranquilidad. Su forma de viajar tampoco está sujeta a un plan. “Depende de mi humor, si quiero hacer dedo, si quiero ir en bus o avión, dependiendo de cómo me sienta cambio la manera de viajar. Viajo con una carpa y un colchón inflable, así que puedo dormir donde quiera. No hay ningún itinerario, no tengo nada previsto, ninguna obligación, tengo ahorros para sobrevivir algún tiempo. A veces tengo ganas de ir a dormir arriba de un cerro, arriba de un volcán, así que lo hago. Estoy abierto a todo lo que pasa y aceptando el aleatorio de la vida, eso me llevó a estar aquí”, relata.

Dessard recorre los lugares solo y alguna vez sintió la nostalgia. “Hay momentos en los que sí me sentí solo, sobre todo cuando tuve una gran suerte de que un hotel cinco estrellas en Uyuni me invite a dormir y no tenga con quien compartirlo. Es un momento genial que se puede disfrutar, pero estando solo es otra cosa”. 

Sin embargo, disfruta el silencio y el tiempo para sí mismo, además que, desde que llegó al país estuvo acompañado en cada ruta. “Hay tanta gente con la que habló cada minuto que no me puedo sentir solo. Ahora es como si conociera al país entero, son mi familia”. 

Conocer el idioma le permitió conectar mejor con las personas. Habla español bastante fluido, además de francés e inglés. Cuenta que aprendió castellano durante su estadía en Costa Rica cuando era niño. “Tengo algunos problemas de sintaxis y ortografía, pero cada vez que tengo una duda, pregunto cómo se dice bien. Así estoy mejorando cada día”, explica.  

Llegó siendo un extranjero como cualquier otro que aterriza con la intención de conocer el país y disfrutar de su belleza natural; sin embargo, Bolivia cambió todo para él y su futuro ya no se vislumbra igual. 

“No pienso que pueda viajar como lo hacía antes, siento tanta emoción haciendo lo que hago aquí que ya no podría solo visitar un país, quiero hacer cosas para el medioambiente”.

Alexis afirma que quiere llegar a cada país y hacer lo mismo que en Bolivia: turismo con responsabilidad social. Pero, por el momento, no tiene apuro, disfruta este momento de su vida, el cariño de las personas y hacer algo positivo por el país. “Un enorme gracias a Bolivia porque me demostraron que es posible unirse para una buena causa”, finaliza. 

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