Adicciones: algunas puntuaciones que orientan la clínica

Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.

PARTE 2

Si se trata de una neurosis obsesiva, la compulsión es una forma de la adicción. La compulsión mental en esta enfermedad de no poder dejar de pensar en determinadas cosas, y la compulsión en la conducta como puede ser comer, jugar con la computadora y también drogarse y no poder parar. Muchas veces la droga está asociada a conductas compulsivas pero a veces es usada para tratar de calmar la compulsión ideatoria mental y a veces estas dos alternativas están mezcladas.

En la histeria, se trata de una identificación al objeto del deseo del Otro, que puede ser un amigo. Son aquellos adolescentes que fuman porque todos lo hacen y es un empuje irresistible y contagioso.

En la fobia tenemos la droga como objeto fetiche, como objeto contra fóbico. El miedo a encontrarse con el otro sexo hace que se recurra a un trago, a un porro o a la cocaína.

En la psicosis tenemos la droga como suplencia, es decir es la droga lo que produce cierta estabilización del cuadro y el sujeto encuentra cierto lazo social. Esto plantea todo tipo de problemas en el tratamiento porque son casos llamados duales, donde nunca sabemos si es una adicción que llevó a la psicosis o al revés. En las perversiones como parte del acto sexual, donde se trata de distintas fantasías que se pueden poner en juego con esa excusa.

Punto 5: Estar alojado en el deseo del Otro o quedar afuera.

Esto es importante para plantearnos cuestiones fundamentales del pasaje al acto o el acting. El sujeto es sujeto porque estuvo y está alojado en el deseo del Otro, en principio del primer Otro que es la madre y luego los distintos otros de su vida. Deseo ser deseado por el Otro porque sino no soy. Aquí surge la cuestión de pensar que aquellos sujetos que no fueron deseados tengan tantas dificultades de insertarse en el lazo social y la droga se presenta como salida autodestructiva.

Hay una relación entre exclusión social, marginalidad, desenganches del deseo del Otro y distintas salidas dentro de las cuales está la droga y los acting a veces asociados, como el robo etc.

Pero también es un fenómeno que se da en todas las clases sociales, así en el tema adicción vemos al chico rico yendo a la villa a comprar “la merca”, donde muchas veces le roban todo, pero vuelve con la droga, mientras sus padres están en importantes reuniones de trabajo y luego tienen que ir a buscarlo a la Policía. 

Punto 6: El médico y las psicologías cognitivas pensando en un referente cerebral al nivel de los neurotransmisores se proponen una medicación adecuada y un reaprendizaje de la realidad del adicto, desconociendo los factores inconscientes y sociales que están siempre presentes.

Allí aparecen planes de internación compulsiva con sistemas muy rígidos de convivencia, que al no tener en cuenta la subjetividad que está en juego hacen muy difícil el pronóstico. Proponemos orientarnos por pensar síntoma y estructura, porque la maniobra terapéutica será caso por caso.

Punto 7: Estamos viviendo un cambio de época que implica un cambio en la subjetividad. Una época donde se comprueba la caída de los ideales, el padre ya no sostiene la ley, en el mejor de los casos es un buen profesor de cómo manejarse en la vida, impera el individualismo y el exitismo y los jóvenes tienen cada vez más dificultades en encontrar su lugar.  Esta sociedad capitalista y neoliberal promueve la segregación social y al mismo tiempo distribuye droga como parte de un gran negocio.

Punto 8: Actitud del terapeuta: ¿puesta de límites?, ¿reforzar el yo?, ¿interpretar? , o la autenticidad del acto analítico: alojar al sujeto en el Otro como comienzo de un cambio.

“...es que al fin todo sufrimiento es solo sensación, no subsiste sino mientras lo sentimos, y solo sentimos a consecuencia de ciertos dispositivos de nuestro organismo. El método más tosco, pero también más eficaz, para obtener ese influjo es el químico: la intoxicación”, Sigmund Freud , Malestar en la cultura.