La abolición de la subjetividad
Parte 2
La singularidad del sujeto poco importa, vivimos en un mundo globalizado y también padecemos enfermedades globalizadas. Así, en estos últimos tiempos, se observan una cantidad de sociedades anónimas de síntomas, anónimas en la medida del intento de la abolición de la subjetividad de quien lo padece.
Esta nueva forma de presentar la subjetividad también marca nuevas lecturas de las mismas, el problema no se resuelve en lo individual sino en globalizar los síntomas aboliendo de esa manera lo singular.
Estas forma de agrupamiento sintomático responden a lo que algunos llaman “tribus urbanas”. Las mismas son definidas a partir de la funcionalidad, en tanto materialidad concreta. En otras palabras, la “tribu” nomina a sujetos específicos constituidos como una afiliación que sobrecodifica la totalidad de su experiencia vital.
Pere-Oriol, Pérez y Tropea caracterizan a las tribus urbanas por su tendencia a que quienes las integran se sientan insertos en una unidad de orden superior. Los autores sostienen que estos grupos defienden presuntos intereses comunes y estrechan vínculos gregarios basados en valores específicos, y son un ámbito propicio para compartir experiencias y rituales que generan y consolidan el sentido de pertenencia al grupo.
Observamos, en Uruguay, una proliferación de “cazadores” de síntomas, verdaderas tribus urbanas que promueven agruparse, identificados al trazo de la “enfermedad”. Así, en los últimos años, se han formado una cantidad de grupos (muchos de ellos de autoayuda) en búsqueda de identificaciones y lazos sociales. Fobias, neurosis obsesivas e histerias se han transformado en ataques de pánico, TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) o fibromialgia, (reciente sintomatología agrupada como una enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece dolor en múltiples localizaciones del cuerpo y un cansancio generalizado.)
Estas tribus urbanas plantean diferentes lecturas de lo mismo: globalizar lo individual en detrimento de lo subjetivo. Tenemos, así, diferentes grupos de cazadores de “patologías”: caza-anoréxicos, caza-somatizadores, caza-pánicos, etc.
Si algo caracteriza a estos agrupamientos en este fin de milenio, es su incapacidad para definir a los sujetos que en ellas se localizan. Constituyen circuitos, espacios virtuales, modelos abstractos que solo pueden definirse a sí mismos como procesos difusos con los cuales ciertas personas conectan algunas de sus necesidades identificatorias, llámense anorexias, bulimias, adicciones, panic Attach y todo agrupamiento sintomático que imagine, generando, como consecuencia, que la cuestión de si ese sujeto es neurótico, psicótico o perverso pase a un lugar secundario.
NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio, responsable de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com o al teléfono/whatsApp 62620609.