Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 12:58

Un viaje de las tinieblas a la luz

Sobre ‘Invisible en vivo 1975 Teatro Coliseo’, álbum de siete canciones, disponible en plataformas digitales, que reúne material grabado en los shows de la banda integrada por Luis Alberto Spinetta, Héctor “Pomo” Lorenzo y Carlos Alberto “Machi” Rufino de los días 21 y 22 de noviembre de 1975 en el famoso escenario
Un viaje de las tinieblas a la luz. EDUARDO MARTÍ
Un viaje de las tinieblas a la luz. EDUARDO MARTÍ
Un viaje de las tinieblas a la luz

Invisible en vivo es el resultado de ese ejercicio arqueológico consistente en recuperar viejas grabaciones, en este caso el de desenterrar las dos presentaciones realizadas en el Teatro Coliseo allá por noviembre de 1975. La banda (Luis Alberto Spinetta en voz, Héctor “Pomo” Lorenzo en batería y Carlos Alberto “Machi” Rufino en bajo y coros) se encontraba en ese entonces en las puertas de lo que se conocería después como Durazno Sangrando.

Este trabajo discográfico cuenta con una notable tarea de producción a cargo de Carlos Melero, el cual presenta a las canciones dotadas con un halo de naturaleza oscura, acorde a la tapa del álbum, de tal manera que el grupo le estuviera cantando al vacío, a la nada existencial.

La participación de la gente —se dice que Astor Piazzolla se encontraba entre los asistentes— es muy limitada, casi nula. Este tal vez sea un aspecto en falta ya que se eliminaron las célebres idas y vueltas de Spinetta y su público, una relación a ratos conflictiva pero intensa, como ya se apreció en —otro rescate arqueológico de hace dos años atrás— aquellas presentaciones de Artaud en el Teatro Astral.    

Entrando ya de lleno en los temas, el disco comienza con intrincados arpegios y la voz de Spinetta que parece colgar de finos hilos transparentes, mención aparte a la batería de Pomo que a lo largo de los cuarenta y cinco minutos va a sonar urgente y precisa, sobre todo en el palpitar de “… si tu  ser estalla, será tu corazón el que sangre”. También habrá tiempo para la instrumentación virtuosa en “Azafata del tren fantasma” y “El diluvio y la pasajera”, donde se desarrollarán interludios en corte progresivo, porque Invisible tiene esa característica que lo hace aún fantástico: el transitar de un estado a otro con relativa facilidad, una amalgama casi perfecta entre temas acústicos pasando también por el  jazz y el hard rock, todo esto realizado por tres tipos en la mejor etapa de sus cualidades musicales.

Para este concierto el Flaco —gran admirador de Hendrix— utiliza un pedal de distorsión, aunque no en plan de vuelo psicodélico apuntando al desborde, sino en la creación de un algo que se construye y evapora: lenta, delicadamente, acorde por acorde. “En la música lágrimas se dan. Se da y es así”.

Lamentablemente el álbum solo cuenta con siete canciones, se sabe que hubo otras adicionales, existe un mayor registro en Youtube; sin embargo lo que se tiene sirve para observar el resplandor dejado alguna vez por una de las mejores bandas de rock, el sentimiento debería ser igual a hallar el santo grial, los restos de la Atlántida o quizás algo aún más invaluable: una máquina del tiempo construida en el sur del mundo.

IG: @betosoundsystem