Opinión Bolivia Ramona

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“En torno a la obra”: entrevista a Jaime Saenz

Fragmento del diálogo que sostuvieron el crítico Luis H. Antezana y el escritor paceño, en 1978
“En torno a la obra”- entrevista a Jaime Saenz.
“En torno a la obra”- entrevista a Jaime Saenz.
“En torno a la obra”: entrevista a Jaime Saenz

I

Jaime Saenz: Si nos preguntáramos para qué y porqué nos pondríamos en un aprieto…

Luis H. Antezana: Pero había una respuesta…

J.S.: ¿Cuál sería esa respuesta?

L.H.A.: No, lo que yo me pregunto es que esas son un tipo de preguntas que se hace la razón, no la razón profunda, sino la otra razón. ¿Hay vislumbres de respuestas para esas preguntas?

J.S.: Quizás no…

L.H.A.: ¿Pero serían motores?

J.S.: Ah! eso sí, motores…

L.H.A.: Jaime, pero acaso, es una cosa así, lineal, que tú digas ¿porqué?, ¿no sucede que cuando ya estás en una atmósfera y se vislumbra…, una vez que lo ves ya no hay porqué ni para qué?

J.S.: Claro! efectivamente, pero a lo que íbamos, para qué intentar la obra, para qué la obra, eso es lo que muchas veces me pregunto. Pero también podríamos responder porque me da la gana.

L.H.A.: Claro, pero ya con eso iríamos muy lejos.

J.S.: Pero fíjese, yo muchas veces me pregunto lo siguiente y es bien chistoso, tanto agarrar, escribir, manejar papeles todas las noches, escribir y volver a escribir…¡para qué! Sinceramente y honestamente muchas veces me lo pregunto y luego, claro, uno se ríe, no queda otro remedio, no hay respuesta. Usted quizás tiene una. Claro que eso naturalmente tiene una motivación fundamental, que es la confirmación de uno mismo.

L.H.A: Si uno no hiciera aquello estaría liquidado…

J.S.: Claro. Es una forma de vivir. Una forma de ser, de llegar a ser o de intentar llegar a ser y eso…

L.H.A.: Eso creo que es el camino de la respuesta…

J.S.: El camino, no la respuesta.

L.H.A.: Porque hay tantas dimensiones de la vida en que vivimos, que nos dicen cuáles son las funciones de la vida: trabajar, acumular, dejar herencia a los niños e irse, pero creo que cuando surge esa pregunta, aunque sea, para qué voy a trabajar para los hijos, surge el mismo problema y entonces, cuando eso surge se puede avanzar el camino del desafío y darse cuenta de que hay una necesidad poética para tener nuestro sentido y que probablemente un carpintero, que no puede escribir versos, puede agarrar una dimensión poética en su carpintería.

J.S.: ¡Efectivamente! Yo siempre he dicho, justamente, que para ser poeta no necesariamente se tiene que escribir poemas. Una de las cosas que hace es escribir poemas, una.

L.H.A.: De todo lo que has dicho, ¿dónde ubicas la pasión?

J.S.: La pasión es muy importante, es un componente del fanatismo y el fanatismo es muy importante, porque si no eres apasionado… Al mismo tiempo tienes que ser frío por ser apasionado, porque de otro modo te come la pasión, te anegas en la pasión, pero si eres frío entonces puedes llegar a algo.

L.H.A.: Entonces, la pasión como tú la dices, la soberbia y la humildad, es lo que va formando tu atmósfera que de algún modo se fundamenta en ti; permite iniciar la obra.

J.S.: Te permite confirmarte a ti mismo y te permite estar siempre en un clima propicio para hacer todo aquello que estás haciendo.

L.H.A.: Y no habría inicio de la obra, sino en el momento en que está la pasión, en que está el júbilo, en que están todas las cosas.

J.S.: No. El inicio de la obra es primero un aprendizaje.

L.H.A.: El darse cuenta.

J.S.: ¡Claro! Primero no sabes qué es el júbilo, tienes que aprender a saber qué es aquello y eso es parte también de la obra.

L.H.A.: La etapa de maduración, tal vez. Y eso es para cada obra también, creo, para enfrentar un nuevo libro, para enfrentar un nuevo decir, ¿hay que vivir no?, hay que adiestrarse para enfrentar esa nueva posibilidad, o sea, hay inicio y fin, y también fin, inicio y fin de cada cosa.

J.S.: Y todo eso a su vez no tiene término.

L.H.A.: Somos innombrables y nombrables, se podría decir.

J.S.: Sí.

L.H.A.: Una conjunción. Tenemos un nombre pero está secreto, lo nombramos y al nombrarlo lo hacemos escapar para que nuevamente podamos buscarlo, lo volvemos a nombrar y al darle el nombre lo hemos como detenido, pero al darle un nombre lo hemos empujado.

J.S.: ¡Claro! y al mismo tiempo al darle un nombre aún no está nombrado.

L.H.A.: Es una especie de nombre, provisional, tal vez a lo que accedemos en cada momento de la vida.

J.S.: Siempre estamos buscando un nombre. Al nombrar otra vez estamos en la misma búsqueda.

L.H.A.: ¿Esto no tiene que ver con lo de Colón, o no?

J.S.: ¡Ah, claro! Esto de Colón es una soberana frase, pero terriblemente poética. Dice: “vivir no es necesario, es necesario navegar”. ¡Sobrecogedor! ¡Es o no!

L.H.A.: Hay una idea aproximada que a mi me toca, por ejemplo en la obra de Kafka, que los existencialistas han interpretado a Kafka con la mierda, para decirlo con sus palabras, porque aquí vemos a Kafka en un laberinto y ellos han creído que eso era el símbolo de la desgracia humana, pero no se han dado cuenta que Kafka siempre está caminando en ese laberinto, navegando tal vez.

J.S.: En el mejor de los mundos, ¿no es cierto?

L.H.A.: Es en ese sentido que la obra de Kafka sería jubilosa también. Como decía Max Brod eso se lee riendo.

J.S.: Ese sentido del humor que tiene Kafka es prodigioso.

L.H.A.: Por supuesto se puede reír llorando con él, creo que esa es la cosa linda.

J.S.: Pero reir llorando quizás con Dovstoievsky. Pero en Kafka usted tiene el humor y con el humor rara vez se ríe, se sonríe apenas en el fondo, se esboza una sonrisa y por dentro uno está hirviendo. El humor es importantísimo. El humor salva. El humor es algo por lo cual uno también aprende mucho.

L.H.A.: El humor estaría cerca del júbilo.

J.S.: Sí, en el mismo ámbito.

L.H.A.: Y en la poesía, ya al usar las palabras, al tener que lidiar con ellas, ¿cuáles serían, el tono tal vez o el lugar, cómo las palabras pueden alcanzar ese humor, cómo hay que ponerlas en acción para que causen ese complejo de cosas que tienen?

J.S.: Quizás la respuesta cabal más bien estaría llamada a darla un filólogo, porque explicar esto es un poco complicado.

II

L.H.A.: Se anuncia Felipe Delgado, es una obra que se ha estado esperando harto tiempo. Con esa espera podrías tal vez comenzar diciéndonos en rasgos generales su temática, su época, porqué el nombre…

J.S.: ¡Claaaro! cosas así, yo me acuerdo muy bien en una carta que me escribiste, tuviste la gentileza de sugerirme que se publicara un capítulo en tu revista Hipótesis. Eso sería naturalmente bien, pero a la sazón estaba todavía en proceso de publicarse y como has visto, hasta ahora aún no sale. Pero yendo al grano, esta novela se ambienta aquí en la ciudad de La Paz, es una novela larga, tiene cuatro partes, el señor Felipe Delgado es el personaje central.

L.H.A.: Es una novela a personaje, es también el diseño del hombre de aquí.

J.S.: Una novela de desarrollo.

L.H.A.: ¿En qué época está localizada?

J.S.: 1929, 30, 31 y comienzos del 32.

L.H.S.: O sea, para tener una referencia histórica, proceso antes de la Guerra del Chaco.

J.S.: ¡Exactamente!

L.H.A.: ¿Por qué te interesó ese periodo?

J.S.: Por razones de perspectivas, tal vez, porque hay una cuestión que podría parecer inquietante y tal vez a primera vista muy reciente, por el hecho de que desarrollándose esta novela en ese periodo, y teniendo en cuenta de que yo en aquellos años era apenas un niño, entonces, cómo se puede conjugar esto con el hecho de que yo siempre he dicho y siempre he sostenido, que uno debe escribir sobre lo que conoce y sobre lo que ha vivido. Entonces, ahí habría una contradicción, pero es solo una contradicción aparentemente. Yo lo he situado, como te dije, por razones de perspectiva, nada más.

L.H.A.: Para guardar una distancia con el periodo.

J.S.: ¡Claaaro! Una distancia, por eso, de perspectiva, lo cual me ha facilitado muchas cosas, no por comodidad ni por conveniencia, sino por razones de perspectiva, nada más. Hubiera podido situarse en otra época, pero se ha situado en esa época porque justamente me ha dado una medida de cierto estar, de cierto haber estado en el tiempo para mirarlo desde aquí. Eso también quiere decir que desde luego no es una novela autobiográfica ni mucho menos. Pero ahora mismo yo noto el siguiente fenómeno, como yo estoy dentro de la perspectiva, dentro de la novela, a veces me resulta un poco difícil referirme a ella en términos objetivos, claros. Luego, a veces. no sé si con razón o sin ella, me resulta un poquito incómodo, embarazoso, el referirme a mi propia obra, pero claro, tengo que hacer un esfuerzo…