‘Stand by Me’ y el camino de la escritura

‘Stand by Me’ y el camino de la escritura.

Hace como un mes salió una reseña que escribí sobre la película Almost Famous (2000). Algunas personas se pusieron en contacto conmigo para compartir sus propias lecturas sobre la cinta, el significado que tuvo para ellos y sus personajes favoritos, entre otros aspectos.

Un amigo me contó que por esa película escribe. Él no solo publica reseñas, sino también ensayos y novelas. Ambos compartimos el gusto por la música y esa necesidad de compartirla en nuestros escritos, tanto en medio de nuestras ficciones como cuando hablamos de discos, de trayectorias de bandas al hacer crónicas o artículos.  Nuestra conversación me dejó pensando en la escritura en general y cómo llegó a mi vida.

Creo que todo comenzó por una película.

Habían llegado las vacaciones de verano y viajé con mi mamá a Cochabamba. Cosa muy rara para nosotras, nos alojamos en casa de unos amigos de mis padres. Yo tenía alrededor de nueve años y la familia no tenía hijos de mi edad. Como mis hermanos se habían quedado en La Paz, para que no me aburra me dejaron como dueña de la televisión, así los adultos podían hacer lo que habían planificado.

Esa tarde de sábado, en un canal nacional pasaron Stand by me, filme de 1986 dirigido por Rob Reiner, basado en la novela corta de Stephen King llamada The Body.

Mi vida no volvió a ser la misma.

La amistad

Reiner inicia la cinta presentándonos al narrador de la historia, el personaje cuyo punto de vista nos conducirá por la hora y veintinueve minutos de metraje. Gordie Lachance (Richard Dreyfuss), un hombre de aproximadamente cuarenta años que se muestra abatido por una noticia que lee en el periódico: El abogado Christopher Chambers fallece tras haber sido apuñalado en un bar. La mirada de Lachance persigue a un par de niños que manejan bicicleta en la carretera, haciendo una transición hasta el pueblo de Castle Rock, Oregon, en 1959.

Ahí conocemos a un Gordie más joven, de doce años (Wil Weathon), quien gusta de leer historias policiacas y compartir su tiempo con sus tres amigos: Chris Chambers (River Phoenix), Teddy Duchamp (Corey Feldman) y Vern Tessio (Jerry O´Connell).

Este grupo de pre adolescentes pasa sus vacaciones entre juegos, bromas y experiencias que comienzan a vivir en el descubrimiento de quiénes son, qué les gusta hacer y en quién se irán transformando en cada etapa del proceso de crecer. 

En medio de esa curiosidad por la vida, Vern llega a la casa del árbol con un desafío para sus amigos, la posibilidad de encontrar el cadáver de un niño que lleva desaparecido varios días, convirtiéndose en los héroes famosos de ese pueblo donde no suceden muchas cosas interesantes. 

Como en un libro de aventuras, los niños se embarcan en ese pequeño viaje que los llevará a vivir experiencias aterradoras, a afrontar miedos, a confesar aquello que guardan dentro de sus más profundos recuerdos y vivencias y a confiar el uno en el otro, a pesar de sus diferencias, llegando a ser solamente eso que son.

La música

Para quien ha visto la cinta, las primeras notas de “Stand by me” de Ben E. King, son capaces de transportarnos a Castle Rock, a las vías del tren, al deshuesadero y a la emoción de Gordie contando la historia del concurso de pasteles. 

Originalmente, la película iba a llamarse The body, tal como la historia de Stephen King, pero cuando estaba terminada, para evitar que fuese relacionada con el género del terror o, incluso, con algo erótico, Rob Reiner decidió nombrarla como la canción elegida para el cierre.

Sin embargo, si bien es la canción más significativa de la cinta, a lo largo de todo el camino recorrido por los cuatro amigos nos acompañan clásicos del rock and roll como “Everyday” de Buddy Holly, “Let the good times roll” de Shirley & Lee o “Lollipop” de The Chordettes.

River Phoenix

El caso de Stand by me tiene muchas particularidades donde, cuentan, el azar jugó un papel importante. La película estuvo a punto de no ser filmada en más de una ocasión. Casi la totalidad del dinero que costó su filmación fue puesta por el dueño de Embassy, la empresa productora. Al menos un par de directores estuvieron a cargo de realizar el filme, hasta que, tras varios tropiezos relacionados a temas de fondos, guion y otros, finalmente, designaron a Rob Reiner. Embassy fue vendida a Columbia más o menos en el tiempo en que la película había sido concluida y Columbia no tenía ningún interés en siquiera ver y, mucho menos, distribuir la cinta hasta que uno de sus ejecutivos cayó enfermo. Para hacer algo durante su enfermedad, tuvo la idea de ver la cinta junto con otros ejecutivos y personal de marketing. Sin embargo, sus dos hijas eran parte de la teleaudiencia principal. Se dice que, en mitad de la función, ellas habían caído ante el influjo de River.

Casi la mayor parte de la gente con quien hablo identifica a Joaquin Phoenix, actor de películas como Beau is afraid, Her o Joker, sin saber que en los ochenta él era el hermano menor de una estrella en ascenso, destinada, quizás, a ser más famoso que Leonardo DiCaprio. Eso jamás llegaremos a saberlo.

Su vida acabaría trágicamente en 1993, con un joven Joaquín como testigo, pero su corta trayectoria nos dejó varias cintas memorables como Running on empty (1988) y My own private Idaho (1991), además de Stand by me.

Entonces, ¿cómo llegamos a la escritura?

Stand by me es una rara mezcla de muchas cosas que no sé si siempre amé y lo supe cuando la vi o que empecé a amar a causa de que la vi.

Gordie, Chris, Vern y Teddy son niños que se cuestionan sobre cuál es su lugar en el mundo, si ese lugar está marcado por las personas con quienes están emparentados, por las pérdidas que han tenido, por lo que los demás piensan de ellos, o si es que son capaces de decidir qué ser. Se preguntan si son capaces de construir su propio camino.

Gordie me acompañó a cuestionarme quién era yo y quién quería ser. 

Como él, descubrí que amaba las historias, leerlas, pero también contarlas, al igual que en ese momento él cuenta la historia de la venganza de Lardass Hogan en el concurso de pasteles. 

También me vi adulta, como ese otro Gordie que nos recibe y nos despide de la cinta, que nos emociona mostrándonos lo que llevamos dentro y tal vez hemos olvidado.

La película concluye con los amigos que regresan a casa luego de su aventura, con un Gordie narrador que nos relata lo que le sucedió a cada uno de ellos al crecer. En la última escena, sentado frente a su computadora escribe: "Nunca volví a tener amigos como los que tenía a los doce años. ¡Dios mío! ¿Alguien los tiene?". 

Comienzan los acordes de “Stand by me” y nuestra memoria regresa al principio de la película, generando ese efecto circular maravilloso que tiene la cinta.

Si hemos prestado suficiente atención, veremos que el inicio no solo está marcado por los recuerdos, sino más que todo por esa necesidad de narrar y rendir homenaje a las personas y personajes que nos han habitado, que aún nos habitan. Reales o ficticios.

¿Después de todo, quién no ama las historias? Quizás todo dependa de creer que somos capaces de contarlas si es lo que realmente queremos hacer en la vida.

kveizagaa@gmail.com