Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 23 de mayo de 2024
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Una reactivación efectiva del audiovisual hecho por mujeres en cuatro países: los documentales del proyecto El siglo de las mujeres

Una mirada a la producción cinematográfica resultado del “Proyecto de Documentales para la visibilización de mujeres artistas rurales en Bolivia, Chile, Colombia y Perú”, en el marco del Foro internacional El siglo de las mujeres.
Fotogramas de los documentales que forman parte del proyecto.CORTESÍA
Fotogramas de los documentales que forman parte del proyecto.CORTESÍA
Una reactivación efectiva del audiovisual hecho por mujeres en cuatro países: los documentales del proyecto El siglo de las mujeres

En la Cinemateca Boliviana, en el marco del Foro internacional El siglo de las mujeres, se estrenaron cuatro películas documentales, como resultado del “Proyecto de Documentales para la visibilización de mujeres artistas rurales en Bolivia, Chile, Colombia y Perú”, impulsado por el Goethe-Institut de La Paz, los institutos Goethe de la región y en alianza con la Coordinadora de la Mujer en Bolivia. El origen del proyecto es una idea original de Elvira Espejo, artista y actual directora del Museo y Etnografía y Folklore de Bolivia (MUSEF), quien además es una de las protagonistas del documental boliviano. 

La premisa del proyecto es la de visibilizar mediante documentales los aportes y las realidades de mujeres indígenas en el arte y la cultura a través de la mirada de mujeres cineastas de cada país. Cada realizadora presentó una propuesta, asumió el reto de producción y el resultado audiovisual en conjunto nos muestra un panorama sobre el rol de las artistas rurales de la región a través de la mirada de las realizadoras. En los documentales conocemos a mujeres indígenas que dedican gran parte de su vida al arte y conocemos de dónde nacen sus obras y cómo el arte atraviesa su cotidiano. Al mismo tiempo, más sutilmente, conocemos a las realizadoras a partir de los modos de producción que escogieron para encarar este reto. Entre las autoras hay un colectivo a nivel nacional, codirecciones y otras que trabajan solas. El proyecto ha involucrado y activado a muchísimas mujeres más allá de las que vemos en pantalla.  

Ch’ama, de Nina Uma (Bolivia) 

Nina Uma, cantante de rap, activista, conductora de radio y televisión y gestora cultural nos presenta en Ch’ama, un documental sobre cuatro mujeres que tienen una fuerte influencia artística y cultural en sus comunidades aportando no solo con su arte, sino gestionando proyectos culturales que involucran a cada vez más gente llegando así también a espacios urbanos. Todas estas historias se unen en un viaje que las protagonistas realizan a la comunidad yungueña de Coscoma, donde comparten su trabajo artístico mediante talleres con niños, niñas y adolescentes. Cada protagonista también viaja a su propia comunidad y es ahí donde conocemos el aura que inspira su camino artístico. 

Ch’ama nos presenta a Elvira Espejo y parte de su búsqueda como gestora cultural, tratando de cambiar el paradigma euro centrista que se nos ha inculcado desde siempre en nuestra forma de apreciar el arte. Ella viaja a su primera casa en la comunidad del Ayllu Cacachaca del departamento de Oruro. Transcurre una fiesta con bailarines y músicos y los colores de los atuendos, la música y los bailes nos dejan entender la raíz de dónde nacen los poemas, la música y el arte plástico de esta mujer. Con Carmen Angola, fotógrafa afro-boliviana, viajamos a Coscoma en los Yungas. El documental muestra sus fotografías potentes, por la autoestima que refleja su comunidad a través del lente, una comunidad que fue sometida a la esclavitud. Como gestora cultural, Carmen impulsa el baile y la música afroboliviana en niños y niñas, transmitiendo conocimientos de generaciones pasadas a nuevas generaciones. También es protagonista del documental María Eugenia Galarreta, mujer alteña, impulsora y productora de Tarwi en Copacabana. Con ella viajamos al Lago Titicaca y conocemos un producto alimenticio patrimonial era conocido sobretodo en el área rural, tiene un alto valor alimenticio y está en riesgo de desaparecer. La búsqueda de Eugenia por valorizar este alimento la llevó a asentarse en Copacabana, unirse a un grupo de productoras y poco a poco ir recuperando el producto, llegando hasta el área urbana y evitando que quede en el olvido. Finalmente, también conocemos a Iveth Saravia, de origen minero en Potosí, quien no deja su espíritu combativo al mudarse a la ciudad de El Alto. Vemos su trabajo con la escuela de memoria en Inti Phajsi, donde es coordinadora, promueve la educación y sobre todo difunde a nuevas generaciones el valor de la memoria sobre hechos que marcaron la historia de este país para que nunca sean olvidados. 

El hilo tiene memoria, de Clara Best (Perú)

Clara Best es artista plástica y visual, investigadora, curadora y animadora. Realizó el documental prácticamente sola con un equipo reducido que permitió una cercanía y confianza de las artistas. El documental, basado en la entrevista, nos narra la historia de tres mujeres bordadoras de distintos pueblos del Perú, y todas estas historias de vida y arte se van entretejiendo y desarrollando en la película, que tiene animaciones realizadas a partir de los bordados de sus protagonistas. La “sencillez” de este documental permite que las respuestas de las entrevistas terminen resonando después del cine y las imágenes y planos detalles de los bordados también. Las bordadoras Yolanda Llontop de Monsefú, Segundina Carranza de Pomabamba y Elena Valera de Iparía en el departamento Ucayali en Perú poseen distintas técnicas de bordado completamente distintas entre sí. Las tres mujeres de distintas generaciones coinciden en que el aprendizaje y técnica de bordado se transmite de generación a generación, de mujer a mujer y de madre a hija. Sus bordados cuentan la historia de sus ancestros, hay incluso bordados que cuentan la fundación de Pomabamba con sus mitos y leyendas; pero también estas mujeres crean y transforman creativamente el bordado e implementan toques contemporáneos que nacen de sus propias vivencias y creatividad. 

Cuando le preguntan a Yolanda si se considera artista, ella responde: “Soy artesana, quizás me pueden llamar artista”. Segundina, la bordadora de mayor edad, nos dice: “les puedo enseñar y dejar todo mi conocimiento en bordado”. En el documental ellas nos cuentan también cómo ha afectado su trabajo la pandemia, no solo de manera individual sino colectiva, ya que fallecieron muchas personas en sus comunidades. Tocar este tema en el documental es ligarlo al presente sin omitir todo lo que ha sucedido en el último tiempo. 

Convergentes, de Gisela Zárate y Lucía González (Colombia) 

Convergentes es una codirección entre Gisela Zárate y Lucía González, artistas, cineastas y gestoras culturales colombianas. Este documental de largometraje presenta tres capítulos ligados didácticamente por una animación del mapa colombiano que muestra las distancias y lugares en los que ocurren las historias. A diferencia de los demás documentales de la muestra, ellas se han enfocado en grupos o colectivos artísticos de distintas disciplinas en distintos lugares rurales de Colombia. 

La primera historia es sobre ASOM, un colectivo de mujeres cineastas y agricultoras afrocolombianas de Buenos Aires, al norte del Cauca, que por su deseo de contar sus historias, de manera autodidacta empezaron a filmar y consiguieron un financiamiento para filmar algunos de sus proyectos y, poco a poco, cada una se especializó en algún área del cine. El documental Convergentes muestra fragmentos de las películas de ASOM y en esos extractos vemos su alta capacidad audiovisual. Lo más interesante de la película de Zárate y González ocurre en este capítulo, ya las entrevistas son completamente grupales y es el único segmento de la película en que sus directoras se ven en pantalla y son interpeladas por las protagonistas. Aquí la cámara no se hace la invisible y vemos cómo, entre la suma de todas las realizadoras, se concreta la manera en que se realizará este capítulo del documental. Esto implica una relación horizontal y como espectadorxs sentimos un poco la sana vulnerabilidad horizontal de las documentalistas y las protagonistas. 

Los siguientes dos capítulos de Convergentes son más clásicos en su forma: entrevistas personales, imágenes de apoyo y una cámara invisible. Uno de los capítulos nos presenta a Hajsú Etnomoda, una casa de moda conformada por 30 mujeres de todas las edades que confeccionan prendas a partir de sus técnicas ancestrales del telar. Ellas construyeron esta casa con sus propias manos y han sabido agruparse, recuperar técnicas ancestrales del telar e innovar para ofrecer prendas urbanas. Es un negocio que permite que estas mujeres se dediquen al proyecto. Finalmente, situado en el extremo norte del país, en un pueblito ubicado en un rincón del mar del caribe colombiano, el documental cuenta la historia de Empoderamiento femenino, un colectivo de mujeres que se reúnen para hablar de sus experiencias y estar con sus amigas. Posteriormente, a partir de esta vivencia terapéutica, enfrentan y transforman sus sentimientos en murales contra el machismo que van plasmando en las paredes de todo su pueblo. Todas las historias del documental están atravesadas por el conflicto armado de ese país, son respuestas valientes y creativas a una realidad adversa. 

Músicas de raíz, de Nosotras Audiovisuales (Chile) 

Nosotras Audiovisuales es una red articulada de mujeres cineastas de Chile, que producen audiovisual en regiones que no son la metropolitana, Santiago. El documental de estas mujeres es una clase sobre cómo trabajar verdaderamente en colectivo. Cuatro equipas técnicas, una de cada lugar filmado, conforman la autoría de este documental. Son un total de 15 realizadoras y el audiovisual parece hecho a una sola mano. El proyecto de producción de documentales de la iniciativa El siglo de las mujeres logró en Chile articular efectivamente a esta red de cineastas. 

Músicas de raíz nos presenta un viaje del sur al norte de Chile para conocer a artistas de la música popular de este país. Son protagonistas Emma Madariaga de Casablanca, Carla Catalán de Chiloé, Greta Greda de Isla de Maipo y el grupo musical Lakitas Nañapura (Sicus bombo, tambor y platillos) de Iquique. Las entrevistas y el seguimiento a las protagonistas que recorren paisajes improvisando poemas, canciones y ruidos, nos muestran paisajes rurales naturales que con imágenes, música y sonido nos hacen sentir sus raíces, inquietudes, inspiración y sobre todo su proceso creativo. Mujeres que se mimetizan con el paisaje y parecen estar solas en algunos fines del mundo desde lugares muy verdes y húmedos hasta el desierto con mar. 

El “Proyecto de Documentales para la visibilización de mujeres artistas rurales” implica una reactivación efectiva del audiovisual hecho por mujeres en estos cuatro países. Las realizadoras estuvieron presentes en la función del pasado lunes 7 de marzo en el foro El siglo de las mujeres, en una sala llena después de una pandemia. Como espectadorxs, no esperábamos que las películas duren cada una entre 15 a 60 minutos. Cada una de estas piezas merecen un tiempo propio para conversarlas.  

Cineasta