Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 27 de octubre de 2021
  • Actualizado 16:24

El ‘neo-noir’: algunas de sus características y recomendaciones de sus máximos exponentes

Una revisión de las películas que los críticos apuntaron que llevaba un modelo narrativo evidentemente inspirado en el noir clásico.
Un fotograma de la película ‘Inherent Vice’, de Paul Thomas Anderson. WARNER BROS
Un fotograma de la película ‘Inherent Vice’, de Paul Thomas Anderson. WARNER BROS
El ‘neo-noir’: algunas de sus características y recomendaciones de sus máximos exponentes

En un anterior artículo, en el que ordenaba mis conceptos sobre el film noir —aprovechando los 77 años del estreno de Double Indemnity —, indicaba que el término “noir” debe ser uno de los más difíciles de delimitar y conceptualizar del diccionario cinéfilo. Es utilizado como sustantivo, haciendo referencia al género mismo, o como adjetivo, aludiendo a una atmósfera o estilo visual en particular (una escena muy noir, por ejemplo). Anuncio lo anterior porque al ser una noción de la que cada crítico de cine o realizador audiovisual tiene una propia concepción, no pienso establecer en las siguientes líneas un tipo de canon, sino ponerlo en discusión, siendo su finalidad idealista.  

A diferencia del noir clásico de las décadas del 40 y 50, no se escribió mucho sobre el neo-noir en cuanto a artículos de universidades o estudios minuciosos. Se lo alude más que todo en reseñas particulares sobre filmes en los que los cineastas se han visto influenciados de manera directa o indirecta por esta serie de películas de las que tanto se ha tratado. Sin embargo, existen algunas que de manera muy evidente toman el esquema narrativo del noir clásico: un hombre de clase media atrapado en su cotidianidad, que, al conocer a una mujer — abrumadora en su belleza y sensualidad y quien se beneficia de ello, una femme fatale — ve un acceso a lo extraordinario, llevándolo a tomar acciones, para mantener esa adrenalina, que sobrepasan los límites morales, éticos y sociales. 

Las películas que se inspiran en esta estructura del noir clásico tuvieron una peculiar etapa prolífica en los 80s y 90s. Existen casos excepcionales, como Chinatown (1974). En la película de Roman Polanksi podría empezar y terminar el neo-noir, al ofrecernos la tradicional historia del detective (Jack Nicholson) que se enreda sentimentalmente con una de sus clientes (Faye Dunaway) que ya tiene una pareja, al mismo tiempo de exponer su intención original que es mostrar lo podrida de una sociedad, los que la manejan y su perpetuación en el poder, gracias al sistema. Además, evidencia guiños a algunos elementos característicos del noir, como la ciudad como un personaje más o una enrevesada trama literaria que parece sacada de un libro. 

Volviendo al “boom” de las películas de los 80s y 90s que toman el mecanismo del noir clásico, estas exacerban y potencian el sentido erótico entre el weak guy y la femme fatale. Pareciera que todo lo contenido del deseo sexual que no se podía mostrar en imágenes por la censura impuesta por el Código Hays, explotarán en estos nuevos filmes. La balanza se inclina más por mostrar el encuentro sexual entre los protagonistas, en una escena culminante que al fin les permite desencadenar todos los deseos reprimidos que se habían dado hasta ese entonces; pero pierde fuerza el sentido de consciencia que tanto hacía brillar a los noir clásicos y a Chinatown.

El cartero siempre llama dos veces (1981), Fuego en el cuerpo (1981), Instinto Básico (1992) y La última seducción (1994) son ejemplos claros de lo escrito anteriormente. No por nada son, algunas, películas que pasaron a la posterioridad por sus escenas eróticas.  El remake de El cartero... es recordado por la escena de sexo en la mesa de la cocina entre Nicholson y Jessica Lange; y en Instinto Básico, Paul Verhoeven hizo de Sharon Stone un símbolo sexual, difícil de equipar con un personaje posterior. 

Algunos dicen que Fuego en el cuerpo de Lawrence Kasdan es un remake de Double Indemnity (sentencia con la que no concuerdo plenamente), al contar la trama la vida normal de un abogado (William Hurt) que se ve seducido por una mujer (Kathleen Turner) casada con un poderoso magnate, del que planifican su asesinato. En La última seducción de John Dall, aparece una de las femme fatale más malvadas de la historia (Linda Fiorentino), quien no se involucra sentimentalmente con nadie para conseguir sus objetivos. Podría ser parte de este grupo L.A. Confidencial (1997) de Curtis Hanson, pero no contemplan las mismas características, porque si bien trae una trama policial enrevesada con una mujer (Kim Bassinger)  que juega a su favor con más de un protagonista si trae un trasfondo que es la corrupción del sistema de la Policía, y vuelve a aparecer la figura de la ciudad, en este caso, Los Ángeles, como un punto esencial que mueve la trama.

En el camino aparecen otras cintas que se pueden calificar como neo-noir, siendo, tal vez, el caso más destacado Sin City (2005), más que todo por su apuesta visual. Cierro el artículo haciendo mención a la que sea probablemente y hasta el momento el más grande ejemplo de neo-noir, Vicio Propio (2014). La película de Paul Thomas Anderson, al igual que Chinatown, puede tener influencias del noir clásico — la figura del investigador (Joaquín Phoenix), privado, en este caso; una entretejida historia policial; una mujer (Katherine Waterston) conocedora de sus dotes y que los juega a su favor; y una tensión sexual entre ambos —, pero es autosuficiente al centrarse en su tono satírico, pero no por ello sin profundidad social.