Opinión Bolivia Ramona

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
  • Actualizado 17:26

Mujeres artistas de Bolivia: algunos antecedentes para un nuevo libro

El presente artículo revisa sucintamente la presencia de mujeres artistas en la bibliografía y en la institucionalidad artística boliviana en un ejercicio que antecede a la presentación de una publicación dedicada al tema. 
Mujeres artistas de Bolivia: algunos antecedentes para un nuevo libro.
Mujeres artistas de Bolivia: algunos antecedentes para un nuevo libro.
Mujeres artistas de Bolivia: algunos antecedentes para un nuevo libro

Sumándose a una tendencia internacional vigente desde mediados del siglo XX, en las últimas décadas se realizaron en Bolivia diversos esfuerzos por visibilizar y valorar el arte producido por mujeres artistas.  Éstos casi siempre surgieron por iniciativa de las mismas artistas mediante la formación de colectivos y la realización de muestras grupales, de historiadores del arte interesados en estudiar la obra de artistas reconocidas o de investigadoras en temas de cultura con enfoque de género. Excepcionales han sido los casos de iniciativas institucionales como la exposición bianual “Creadoras” instalada en el Museo Nacional de Arte (MNA) hace un par de años. 

Como resultado, en la actualidad se encuentra en curso un proceso de franca revalorización del arte producido por mujeres, mismo que se hace evidente en fenómenos como la aparición de diversas publicaciones y de exposiciones retrospectivas periódicas de la obra de artistas consagradas y el surgimiento gradual de nuevas referentes para el arte femenino en todas las disciplinas artísticas. 

El desarrollo de este proceso se ve reflejado en dos de los ámbitos determinantes de la institución “arte boliviano” (“cajas de resonancia”, como las denominó Cachín Antezana en su análisis de la literatura local): la historiografía y el canon artístico representado en las colecciones oficiales:

En el primero, que comprendería visiones generales y visiones sobre temas específicos, ha dedicado una atención relativa al tema: En los trabajos de perspectivas generales como los de Rigoberto Villarroel, José de Mesa, Teresa Gisbert, Pedro Querejazu, Carlos Salazar y Michela Pentimalli la cuestión ha sido abordada casi siempre mediante la confirmación y revisitación sucesivas de un canon de artistas fundamentales del siglo XX: Marina Núñez del Prado y María Luisa Pacheco, en primera línea, y luego, María Esther Ballivián, Graciela Rodo, Inés Córdova, Guiomar Mesa y Francine Secretan, entre otras.  La atención dedicada a estas figuras de algún modo consiguió disimular el desequilibrio general entre la cantidad de artistas varones y la de artistas mujeres característica de casi todos estos trabajos.  

En las publicaciones sobre temas específicos los aportes sobre el arte producido por mujeres han sido, en cambio, más abundantes y diversos, consignándose importantes libros sobre artistas mujeres como los publicados sobre la obra y la vida de Marina Núñez del Prado en Bolivia y en el extranjero -empezando por su autobiografía “Eternidad en los Andes”, editada en Chile en 1973- , los libros de Querejazu en torno a la obra de figuras como Guiomar Mesa y Gilka Wara Libermann, el estudio a fondo sobre Pacheco por parte de la historiadora del arte norteamericana Jacqueline Barnitz (incluido en una magnifica publicación de gran formato sobre la artista editada por Cecilia Baya en 2010) e importantes recopilaciones y estudios biográficos en torno a Rodo, Ballivián y Córdova, entre otras.  

En el ámbito bibliográfico uno de los aportes más notables y provechosos se encuentra además en la colección “Conversaciones con artistas plásticas” de la investigadora y artista plástica Ligia Siles, editada por la UMSA entre 2001 y 2006. Se trata de una colección de 16 tomos breves en los que se transcriben fragmentos de conversaciones de la autora con algunas de las artistas más importantes de entre siglos, recuperando su voz propia y sus puntos de vista sobre su obra, el contexto cultural boliviano y el ser mujer artista en Bolivia. 

Otra publicación digna de mención es el “Mapeo de mujeres en las artes de Bolivia, 1919-2019” publicado en 2022 por las investigadoras Fernanda Verdesoto y Mary Carmen Molina, trabajo que en su acápite dedicado a las artes plásticas presenta un índice biográfico con informaciones sobre más de 500 artistas de diversas disciplinas. Se trata de un aporte sustancial en tanto que muestra un panorama mucho más amplio, diverso y complejo de la actividad de las mujeres en las artes que el que alcanza a verse en la historiografía previa.

Los trabajos mencionados pueden complementarse con numerosos ensayos y artículos sobre mujeres artistas aparecidos en libros, revistas, catálogos y periódicos a lo largo de las últimas décadas. En este ámbito se pueden mencionar, por ejemplo, decenas de reseñas periodísticas escritas por Querejazu consignadas en su libro recopilatorio de 2013 “Arte contemporáneo en Bolivia”; los valiosos textos sobre escultoras bolivianas de Pentimalli y Valeria Paz en el libro de 2009 “Bolivia: Los caminos de la Escultura”; y la aparición de algunos ensayos y monografías dedicados específicamente a tratar la presencia femenina en la historia del arte nacional como los elaborados por estudiosos como Roberto Valcárcel, José Bedoya y Margarita Vila.   

Para analizar la importante cuestión del canon artístico institucional, es decir la muestra representativa del arte nacional ofrecida por las colecciones dependientes de entidades del Estado, es evidente a primera vista la significativa predominancia de obras producidas por artistas varones sobre las obras producidas por artistas mujeres en todas las colecciones oficiales.  Aunque este fenómeno se deba probablemente a la histórica presencia mayoritaria de artistas varones en nuestro territorio, quizás tenga que ver también con ideologías machistas dominantes al interior de las instituciones o con la nula existencia de políticas para la conformación de las colecciones públicas - generalmente constituidas en base a la improvisación y a hechos azarosos-. 

En todo caso, resulta innegable que la presencia mayoritaria de obras de artistas varones en colecciones como las del MNA o las de las capitales de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz,  condicionan el imaginario social de lo que sería el “arte boliviano”, pues es en base a ellas se conforman las sucesivas muestras oficiales permanentes o temporales, mismas que entran en sinergia con la producción escrita en materia artística.  

Debe reconocerse, no obstante, que este fenómeno encontró cierto balance en las últimas décadas mediante la conformación de colecciones de la obra de artistas como Marina Núñez del Prado o Inés Córdova por parte de entes estatales y por esfuerzos como la ya mencionada exposición del MNA, aún con todos sus desaciertos. 

Lo que se hace evidente tras esta sucinta revisión es que, a pesar de su posicionamiento desfavorable en la bibliografía artística y en las colecciones oficiales en relación a la de sus pares masculinos, en nuestro país la obra de las mujeres artistas ha sido capaz de brillar por méritos propios, dejándonos intuir que posiblemente sea mucho más importante, influyente y determinante dentro del conjunto del arte nacional que lo que se nos ha dejado ver. 

Es en el marco previamente referido que se inserta el libro “Mujeres artistas de Bolivia” del autor firmante, editado por el Fondo Concursable de las Culturas y las Artes (FOCUART) del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, a ser presentado este próximo viernes 17 en el Museo Tambo Quirquincho.  

Se trata de un trabajo de 350 páginas que reúne ensayos y artículos sobre la vida y la obra de algunas de las principales artistas bolivianas desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, escritos por el autor y por renombrados estudiosos como Michela Pentimalli, Roberto Valcárcel, José Bedoya, Lucina Molina, José Bedoya, Juan Fabbri, José Arispe, Tatiana Suárez, Mary Carmen Molina y Fernanda Verdesoto.  Este trabajo presenta además un Diccionario Biográfico con informaciones sobre más de 700 artistas activas en los 9 departamentos del país durante el mismo periodo, un prólogo de la historiadora del arte Margarita Vila y 20 retratos de artistas realizados por la ilustradora Jaqueline Mamani. 

Aunque en lo general esta nueva propuesta se inscribe las tendencias dominantes de la historiografía artística local, repitiendo su canon y sintetizando sus principales lecturas, su realización busca reivindicar el arte producido por mujeres por medio de análisis y contextualizaciones que explican el significado de la obra de las artistas estudiadas en relación a determinados contextos e imaginarios locales. 

Asimismo, tomando el ejemplo de trabajos anteriores, este libro se propone ofrecer un panorama mucho más amplio de la actividad de las mujeres en las artes plásticas, reuniendo en su Diccionario Biográfico datos sobre centenares de artistas que quizás, pese a sus méritos y a la calidad de sus obras, aún permanecen un tanto ignoradas por la bibliografía local. 

En este sentido, “Mujeres artistas en Bolivia” busca constituirse en un aporte más a los estudios en arte, uno que se sume a los esfuerzos por destacar las contribuciones de las artistas a la cultura boliviana, proporcionando elementos para futuros análisis y valoraciones de su obra.