[LA LENGUA POPULAR]
A metros de la frontera: ‘La comarca. Ensayo sobre el desarraigo’, de Mauro Gatica
“esta mañana de domingo
a metros de la frontera”
Mauro Gatica, Hito uno
Nanuk, el esquimal es un documental de 1922 que por primera vez abandona la pretensión de neutralidad heredada del positivismo con respecto a su objeto de estudio. Abandonado el lastre de la supuesta neutralidad en el discurso, el género documental pasó a ser un ejercicio de argumentación en doble sentido: por un lado brindando un punto de vista y, por otro, ficcionalizando, narrando.
De igual forma, lo que Mauro Gatica hace en La Comarca. Ensayos sobre el desarraigo (Editorial Aparte, 2020) no es una escritura del ir al encuentro de los hechos o de una realidad objetiva, sino de orquestación y sampleo. Hay levantamiento de campo, desde luego. Hay mucho de ponerse la lampa al hombro y escarbar los materiales pero no para la reconstrucción de la historia de un pueblo sino para la destrucción de su ilusión. Nos obliga a hacernos la pregunta ¿Es la identidad de un pueblo su historia colectiva? ¿Basta eso para “ser parte”?
La Comarca. Ensayos sobre el desarraigo es un “documento poético” -en el sentido que le da Franck Leivobici al término, para describir precisamente aquellas obras cuyas propiedades intencionales, procesuales, toman la batuta frente a sus propiedades formales. El crítico cita autores como los americanos Mark Lombardi o Charles Reznikoff cuyas obras son apropiaciones de documentos oficiales, la obra estaría ejerciendo de parásito de esos esquemas: “El documento poético [es] un dispositivo que configura un sistema de reprocesamiento de material ya existente, con miras a una nueva producción de conocimiento” — De esta manera, Mauro estructura un (no)lugar a través de los pedazos que ha dejado la historia (si el resultado es un lugar real llamado Arica -o mejor no- en el fondo no importa).
El desarraigo: los personajes que aparecen en ese lugar (ficticio o no) llamado Arica son siempre expulsados, obligados a vagar el yermo. La comarca: el no-lugar que solo existe como nombre, porque todos están siempre afuera de Arica incluso cuando acaban de nacer ahí.
Este es también un libro-cementerio en que el autor hace hablar a los muertos para que nos cuenten el horror que compone nuestro pasado. Desde luego no son los muertos en sí, aunque lleven sus nombres. Gatica hace de ventrilocuista, no de nigromante: si lo que hiciera fuera traer a la vida a los muertos estos serían tan solo monigotes. El resultado del acto de sampleo es tal que la palabra Arica podría reemplazarla Arequipa o Cochabamba, porque la impresión con la que uno sale del cementerio es esa: que toda ciudad está construida sobre sus muertos.
La disyuntiva histórica de Arica -más allá del lugar de origen del autor- la hacen un ejemplo perfecto de este no-lugar (un pueblo que no es de aquí ni de allá, de nadie, ni siquiera de sus habitantes).
La vieja sabiduría popular dicta que uno es de donde descansan sus muertos y el libro nos da la bienvenida al cementerio más viejo de Chile (nos despide de igual manera). Aun así los testimonios recogidos (sampleados) por Gatica pronto nos dejan entrever que algo anda mal: mientras son intercalados por fragmentos de historia general (casi como trivia) nos hacen intuir la barbarie en la civilización, el sufrimiento tácito detrás de la comunidad. La razón y la fuerza son la misma.
Escritor peruano - bsperea@gmail.com