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  • Diario Digital | sábado, 02 de julio de 2022
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‘Luca’: un producto menor de Pixar

Siguiendo las normas Pixar, ‘Luca’ es un filme mucho menos complejo de lo usual. Incluso algo más infantil, lo cual puede ser al mismo tiempo una virtud y un escollo, dependiendo del grado de expectativas del espectador adulto. Disponible en Disney+ desde el pasado 18 de junio.
Luca es un joven monstruo marino dedicado a los quehaceres cotidianos del océano.      DISNEY+
Luca es un joven monstruo marino dedicado a los quehaceres cotidianos del océano. DISNEY+
‘Luca’: un producto menor de Pixar

El estudio del velador saltarín vuelve a uno de sus conceptos predilectos, el gran tema que atraviesa toda su filmografía: la amistad, con sus gozos y dolores a través del tiempo. La opera prima del italiano Enrico Casarosa, fichado en Pixar desde los tiempos de Ratatouille y director del cortometraje nominado al Oscar La luna, surge del mar y llega a la tierra transformado. Luca es un joven monstruo marino dedicado a los quehaceres cotidianos del océano, como arrear a una manada de peces para el pastoreo. Sobreprotegido por sus padres ante la amenaza latente de los seres humanos, el pequeño Luca creció temiendo a los monstruos de allí arriba, siempre armados con afilados arpones. Es durante uno de sus paseos cotidianos que el muchacho descubre una serie objetos caídos de algún bote tiempo atrás y, más relevante aún, a un congénere de su misma edad, Alberto. Más atrevido que Luca, el nuevo amigo le enseña un par de cosas de la vida, incluida la más importante de todas: cuando un monstruito sale a la superficie se convierte, como por arte de magia, en un niño común y silvestre. Pero, atención: aunque no se trate de gremlins, ojito con mojarse ante la vista de los humanos.

El truco de la mimetización recorre los noventa minutos de proyección, con el dúo recorriendo las callejuelas de un típico pueblo de la Riviera Italiana, con plaza central y fuente a tono. Pero Luca no es una película de Fellini, y los detalles de color de los personajes secundarios no van más allá de la caracterización estereotípica de la italianidad al palo (incluido el fuerte acento en las voces, tanto en la versión original como en el doblaje al español). Así, entre gags más o menos convincentes, la amistad de los seres híbridos crece, al tiempo que el encuentro con una chica del lugar termina de completar el trío de héroes, que deberá enfrentarse en un triatlón al malo de la película, un adolescente pendenciero amante de las motonetas Vespa. Siguiendo las normas Pixar, el de Casarosa es un film mucho menos complejo de lo usual. Tal vez, incluso, algo más infantil, lo cual puede ser al mismo tiempo una virtud y un escollo, dependiendo del grado de expectativas del espectador adulto.

De gran prestancia visual, un poco corrida (pero no mucho) del usual hiperrealismo de la animación industrial, Luca ensaya su moraleja sobre la amistad entre secuencias de acción y la comicidad satírica de arquetipos y usos y costumbres: la pasta al dente, los mustachos del viejo pescador, las viudas del pueblo siempre vestidas de negro. No alcanza para ponerla en el podio de las mejores producciones de la compañía, pero a diferencia de sus títulos menos logrados la falta de ambiciones psicológicas juega un poco a su favor, transformándola en una suerte de run for cover pixariano, siguiendo el término acuñado por Hitchcock para definir a esos proyectos simples y seguros por su falta de riesgo. Luca es simpática, amena, ideal para una tarde lluviosa o de pleno sol mediterráneo.