Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 01 de marzo de 2024
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‘Cuerpos, populacho y escritura’. Una antología poética necesaria

Una lectura del libro de César Antezana/Flavia Lima, publicado por el proyecto editorial chileno-boliviano Matabuey y presentado en días pasados
‘Cuerpos, populacho y escritura’. Una antología poética necesaria

Una tarde en El Alto, durante una marcha, vino hacia mí un muchachito... joven, nervioso habitante de un barrio combativo de la zona norte. Mientras caminábamos bajó la voz para contarme que le gustaban los hombres. Un minuto después me suplicó discreción... el temor al chicote de sus mayores, al desprecio familiar, hizo de su confesión un poema triste. Las cosas eran así hace veinte años.

Han sido así en muchos lugares. Como hace casi un siglo en Nueva York, cuando los poetas del Renacimiento de Harlem creaban para su gente (afros, pobres, cuir). A veces con las leyes en contra, y fuera de esos códigos morales que rigen casas, escuelas y, por supuesto, familias. James Baldwin y Langston Hughes tuvieron que mantener la vida privada lejos de su escritura... como Claude McKay y muchos, muchos más en otras latitudes. Sigue siendo así, al menos en parte, en estos territorios. Sin embargo... Ese cambio multidimensional que comenzó a gestarse en 2003 tocó muchas fibras. Los poetas cuir de estos días son también, por edad y por sensibilidad, hijos de esos años de fuego. Son quizá el trozo más colorido de una nueva polifonía. César Antezana/Flavia Lima es una buena muestra de lo cuir, que rompe ya con la sexualidad tosca y excitante de otras décadas y otros lugares (como la de Genet) para emparentarse, es un decir, con la poética amorosa de Audre Lorde o la de Sonia Sánchez. Es una poesía, la de César/Flavia, que ya no se expresa en desgarros sino encuentros. Aunque existe en los versos de este libro la pimienta (el rocoto crudo, si tú quieres) pero también la ternura y esa suavidad apasionada de quien ama y mira la realidad con sosegada alegría. 

soolo yo te presiento 

y acaricio debajo del mantel la pierna de la más bonita de 

mis cuñadas 

daría mi corpiño favorito por saber con qué mano 

te masturbas ahora

Es una poesía que no ruega ni mordisquea, tampoco le interesa demasiado escandalizar. La poesía de Flavia/César no pelea más que por el lugar que le corresponde. Sobre todo como persona, como poeta de esa singularidad sensible que arrebata su carta de ciudadanía con un ritmo entrecortado, jadeante a ratos. Como podrá leer cualquiera, en esta antología se han volcado sobre las hojas los sentimientos, como tinta derramada hace generaciones. Pero no es ya el cuerpo y su deseo el protagonista de amores y experiencias. Es la sensualidad y la memoria, es la insubordinación tranquila de quien no se somete ni a viejos dictados ni a nuevas órdenes. Así, mientras algunos palabristas en Bolivia idealizan luchas sociales o purifican indios, y más de una docena sigue embebido en su propia bohemia, la poesía cuir de César/Flavia convoca a leer sin miedo amores y rincones. Poemas como recados o como confesiones pasarán ante tus ojos. 

Solo quiero que este hombre pueda invitarme al cine comprarme un helado 

pagarme el hotel 

ayudarme con la cuenta del bar 

que no tengamos que llorar abrazados porque no tenemos con qué comprar un poco de amor, un vaso de vidrio, detergente, chirimoyas del pueblo de mi padre 

Así, la poética cuir de Flavia/César diluye a su manera fronteras y marginalidad. Y es lindo y delicado tener cerca un/a poeta con dos identidades y mil nombres. El centro (literario, social) se convierte en un núcleo enano... todo lo demás es su territorio. Quisiera soñar despierto que ese muchachito alteño me lee ahora mismo, antes de bañarse en los poemas de este libro, desde una singularidad que ha florecido. Y que el poema triste que era se ha convertido con el tiempo, a veces simultáneamente, en ese amor colorido, en un racimo de frutos como los que entrega este libro... amor, sexo, tristeza, gozo... recuerdos ya liberados de la simplicidad. Así, citando a Agha Shahid Ali (cuir, kashmiri, poeta), quisiera decirle que camine y baile, soñando con su felicidad, en cualquier momento y contra cualquier muro desnudo... 

La noche es tu taller ahora, 

el día tu tienda concurrida. 

El mundo está lleno de papel. 

Escríbeme.

Sobre la editorial

Matabuey es un proyecto editorial autogestivo chileno-boliviano que inicia su camino con esta antología. La intención es ser un puente literario entre ambos países. Su editor es Nicolás Ponce, quien además desde otras trincheras editoriales, edita y distribuye en Chile libros sobre la historia de Bolivia.

Periodista, editor y escritor mexicano