Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 20 de enero de 2022
  • Actualizado 02:13

Irreverencia, cuestionamiento de estructuras binarias sociales, y fortaleza: serie fotográfica MADRE

El proyecto de la fotógrafa boliviana Marisol Mendez alcanza difusión internacional en la Revista Balam.
Irreverencia, cuestionamiento de estructuras binarias sociales, y fortaleza: serie fotográfica MADRE

La diversidad y multiplicidad de representaciones femeninas convergen en la variedad de miradas desafiantes, interpelando al observador y a las estructuras dominantes. Esta es una de las características que se aprecia en la serie fotográfica de Marisol Mendez titulada MADRE, cuya difusión ahora llega a niveles internacionales, pues su trabajo fue publicado en la plataforma de PHmuseum, e impreso en la Revista Balam (con sede en Buenos Aires, Argentina), edición N6 “Mestizx”. Ambos medios enfocados en fotografía contemporánea. Dicha edición está a la venta desde el 15 de agosto en la página web de la revista.

Ella se inició en este ámbito “casi por casualidad”, declara con una sonrisa discreta. Mendez sabía que quería contar historias, y el recurso de la palabra era su herramienta usual, pero sus planes evolucionaron y salió del país para estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Palermo, Argentina. Mediante los guiones llegó a la imagen como vehículo de sus ideas, y simultáneamente incurrió en el mundo de la fotografía analógica (con celuloides en negativo que requieren un revelado a través de químicos).

La artista visual comenta que el proyecto nació con la inquietud de realizar una lectura de Bolivia luego de haberse formado en el exterior, con un nuevo enfoque que le permita denunciar la problemática en torno a la mujer. Dicha serie comenzó debido a dos detonantes. Por un lado, su mamá encontró el álbum de fotos perteneciente a su abuela. Esto despertó preguntas en ella, pues apreciaba el archivo de manera personal, pero también a nivel crítico. Y por el otro, su retorno al país de origen la hizo sentirse “desconectada de su cultura y su realidad”, llevándola a una búsqueda bajo otra mirada, pues le alarmó la falta de diversidad e inclusión en las representaciones fotográficas femeninas.

“Nos encontramos en un mundo saturado de imágenes y no sabemos leerlas/interpretarlas realmente”, afirmó Mendez. Tales declaraciones tuvieron lugar en la entrevista moderada por Lesly Moyano, fotógrafa igualmente, en el ciclo de charlas organizado por War-MiPhoto (colectivo de mujeres de este rubro en Bolivia) con aquellas que ya están posicionadas como referentes en el área. La cuestión adquiere un carácter peligroso cuando las estructuras limitantes están internalizadas. Por ello debemos aprender a leer lo que vemos, e identificar el poder discursivo que contiene todo, indica Moyano.

“Inconscientemente las imágenes te llegan y se quedan contigo (...) tal vez parece exagerado decir que las fotos sexistas te llevan a un feminicidio, pero pensar que solamente existe este tipo de representación es muy dañino”, declaró Mendez, en las Warmi Charlas del 16 de agosto.

De esta manera busca hacer énfasis en la representación, en capturar y visibilizar a estas personas enfocándose en su humanidad, no en los estereotipos que históricamente se les ha dado a las mujeres. Así, la fotógrafa identificó la mirada masculina, y explicó que es el nombre otorgado a la representación del otro como un objeto o accesorio, no considerándolo en toda su integridad. Ella está horrorizada ante la posición actual de la mujer en Bolivia, y se opone a ella celebrando la variedad. “Porque así como hay diversidad en cómo se ve la gente, también hay diversidad en cómo elige vivir”, expresa Mendez, haciendo alusión a la comunidad trans. Y terminó de atar esta visión con su crítica al catolicismo, ya que hace este cuestionamiento desde la iconografía religiosa (“el estereotipo de virgen María o el de Magdalena”), e incluso desde el folklore boliviano.

Para articular su proyecto, la artista visual ha establecido lineamientos determinados:

• La multiplicidad de formatos (combinación de fotografías analógicas suyas y de archivo, fotografías en blanco y negro, fotografía digital, intervención en collage, entre otras), que le permiten explorar otras técnicas. “Un pastiche cultural”, afirma.

• La denuncia social no busca mostrar a una mujer oprimida o victimizada. “Quería transmitir la fortaleza interna que ellas me presentaron. No deshechas, no solamente clamando injusticias, sino haciéndole frente a todas estas cosas”, enfatiza Mendez, “es una respuesta al falogocentrismo, la idea de que todo gira entorno al hombre”, por ello intenta mostrar a la mujer desafiante.

• Procura un retrato por persona, así no se centra en un solo tipo de representación y puede visibilizar la infinidad de “formas y colores”.

• Excluye a los hombres (y a su representación) dentro de su serie. Esto no significa que rechaza su participación en la causa. De hecho, no se encontraba cómoda a cabalidad etiquetando a su proyecto bajo “la mirada femenina”, por ello prefirió denominarlo “la mirada humana”, término que también resume el feminismo que ella aplica a su trabajo y a su vida.

La fotógrafa pone en duda las estructuras binarias y el concepto que se tiene de “lo natural”, pues la naturaleza es cambio constante. Construcciones conservadoras de lo femenino y lo masculino generan arquetipos binarios. “Un enfoque muy reductivista para lo que somos realmente”, agrega con convicción. Dentro de todo este cuestionamiento de los roles que tradicionalmente se les ha otorgado a hombres y a mujeres, menciona el discurso de la carencia en la identidad y el propósito de la figura femenina cuando no se une en matrimonio con la figura masculina. “Porque les decían que habían venido al mundo a ser esposas y reproducirse, o a dar placer sexual al hombre; solo a darlo, no a recibirlo”, explica Mendez. “Idea totalmente falsa y que recientemente se está intentando modificar”, enfatiza.

Sin embargo, reconoce que su serie fotográfica no busca generar en el observador la necesidad de “emanciparse y leer estudios de género inmediatamente”, señala y sonríe ante la idea. En realidad, ella está consciente del alcance que puede llegar a tener; con él desea generar interrogantes. Que alguna imagen, algún objeto o persona dentro de su serie despierte inquietud en el receptor. “Toda revolución inicia con una pregunta”, afirma Mendez con esperanza en la voz, y ese es su objetivo: poner en duda lo que se consideraba “normal o natural”, por ende, incuestionable.

Interpelar estructuras inconscientemente internalizadas es complejo y requiere un tratamiento más profundo del proyecto. La artista visual comenta que River Claure, su amigo y fotógrafo también, le habló sobre la importancia de “una doble lectura”. Tal conversación le hizo considerar presentar su serie MADRE en un libro. “Siento que el formato es más extenso, y te permite jugar con la secuencialidad. Me va a ayudar a terminar de cerrar la idea y poder contarla bien” afirma la fotógrafa, brindando un adelanto de sus planes a futuro.

Estudiante de la Universidad Privada Boliviana de Cochabamba – Instagram: @tatisiffre