Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 16 de junio de 2024
  • Actualizado 23:48

Giovanna Rivero: “Soy una cinéfila apasionada y necesito enormemente de la ficción visual para sobrellevar la vida”

Entrevista con la escritora boliviana sobre la adaptación de su obra ‘98 segundos sin sombra’ a la pantalla grande, filme que se estrenó el pasado año y que se mantiene en la cartelera de la Cinemateca Boliviana en La Paz
Afiche de la adaptación al cine de la novela ’98 segundos sin sombra’ y la autora de la obra, Giovanna Rivero.       COLLAGE- RC
Afiche de la adaptación al cine de la novela ’98 segundos sin sombra’ y la autora de la obra, Giovanna Rivero. COLLAGE- RC
Giovanna Rivero: “Soy una cinéfila apasionada y necesito enormemente de la ficción visual para sobrellevar la vida”

Giovanna Rivero es una de las más destacadas escritoras de nuestro país. Su obra hecha cuento y novela forma parte de un lugar de privilegio dentro de las letras bolivianas contemporáneas. En 2021 su novela 98 Segundos sin sombra llegó a la pantalla grande gracias a la adaptación realizada por el cineasta Juan Pablo Richter. “Soy una cinéfila apasionada y necesito enormemente de la ficción visual para sobrellevar la vida”, afirma. 

Pregunta. ¿Cómo surge tu relación con Juan Pablo Richter?

Respuesta. Juan Pablo Richter me buscó hace unos años, después de leer 98 segundos sin sombra, para conversar sobre el libro y sobre la posibilidad de llevarlo al cine. La escritora Paola Senseve le había sugerido que leyera la novela con la intuición de que la protagonista sintonizaba muy bien con la mirada artística de Juan Pablo. A partir de ese momento nuestra amistad no hizo más que crecer y fortalecerse.

P. ¿Cuál fue tu primera reacción al conocer la propuesta de llevar al cine la novela?

R. La tomé con un poco de incredulidad (estaba acostumbrada a las postergaciones). Pensé que era una buena intención y una promesa preciosa, pero que tal vez no llegaría a concretarse. Sin embargo, Juan Pablo es un artista de palabra y relativamente pronto su productora se puso en contacto con quien en ese momento era mi agente literaria. Cerramos el contrato de cesión de derechos y la historia quedó en manos de los realizadores. No intervine en ningún otro proceso creativo.

P. Tu novela es muy visual en sus descripciones. ¿Crees que Richter logra “traducir” esta “visualidad”?

R. Definitivamente sí. Mirando la peli, llegué a pensar o sentir que él había imaginado antes que yo los escenarios, la ambientación, el sonido circundante. Esa sensación de transubjetividad me sigue acompañando cuando me doy cuenta de que Juan Pablo ha creado su propia “Genoveva”, que es también mía, pero ya no sé en qué orden.

P. La música en la novela juega un rol muy importante. Para la película se compone toda una banda sonora propia. ¿Cómo le aporta esto a la versión cinematográfica de tu obra?

R. Gabriel Lema es enormemente talentoso y el trabajo que ha hecho en la dimensión musical es fascinante. En la novela, la música es una suerte de extensión ontológica de Genoveva. Ella necesita de las canciones pop para ayudarse a abrir la caja hermética del corazón, para decir cosas cuando el lenguaje de los adultos no es suficiente. Creo que Juan Pablo entendió muy bien eso y por eso le dio un lugar fundamental a la música y a la estética del videoclip ochentero. Las letras que ha compuesto Gabriel Lema son poesía pura, deslumbrantes. 

P. La novela tiene una reflexión política constante desde el personaje del padre, esto en la película se desvanece. ¿Cómo interpretas estás “pérdidas” que vienen con la adaptación?

R. Juan Pablo tuvo que tomar decisiones dramáticas –y rescato aquí la doble connotación del adjetivo– para crear la película. Yo valoro que él haya sido tan leal a la voz interior del personaje y que se haya arriesgado a narrar cinematográficamente desde ese lugar tan íntimo. En esa apuesta, supongo que tuvo que renunciar a la enfática carga política que la novela imprime sobre el personaje del padre; de todos modos, la película recurre a otras alegorías para crear el contexto político y me parece que funcionan muy bien. Pienso en las ensoñaciones-pesadillas de Genoveva y el modo en que visualiza el terror de Ana Frank, su modelo ético y político.

P. Hay una referencia a Charles Chaplin recuperando una frase suya en la novela. La película cuenta con la participación de Geraldine Chaplin… ¿qué te deja en lo personal esta coincidencia?

R. Este libro me ha regalado cosas increíbles y el hecho de que Geraldine Chaplin haya encarnado a Clara Luz es una de ellas. Todavía me parece un sueño. En lo personal, confirmo algo en lo que siempre he creído: los libros, y concretamente los personajes, recorren caminos que ya nada tienen que ver con la autora. El arte siempre va a aspirar a la más completa libertad. 

“Acabo de leer tu libro. ¡Bravo!, de verdad. Contigo he caminado en este doloroso viaje al pasado, a la soledad terrible de la adolescencia. Yo soy Genoveva, Clara Luz también ha sido Genoveva, le quedan secuelas. Todos hemos sido Genoveva y sentimos su terrible soledad. Tropezar con ella es para mí casi surrealista. Tu lenguaje me ha matado a palos, a letras. ¡Sigue escribiendo por favor!”. Esto lo escribe Geraldine Chaplin, quien en la película interpreta a la abuela de la protagonista de la historia. Dos caminos se abren aquí, el del cine y de la lectura, o más bien el de las lecturas, las que ya se multiplican en tanto nuevas miradas le permiten ser algo más que un libro o una película.