Génesis y escritura de ‘Celebración del Bicentenario’
Texto leído por el autor en la presentación de la novela, el 12 de octubre, en la XVI FIL de Cochabamba. El libro se vende en el stand de Plural Editores, responsable de su publicación
1. Génesis
Comencé a escribirla el primer día de la cuarentena por covid-19, dispuesta por la entonces presidente Janine Añez, el 24 de marzo de 2020. Aquellos días, no sabíamos aún del triste y doloroso costo, tanto de la cuarentena como de la pandemia. Una sola y difícil pregunta asediaba: ¿Sería el final? Ante tal incertidumbre, me propuse escribir una novela que narrara una visión de país, con la mirada puesta en el Bicentenario. El resultado fue la inmersión en una escritura sostenida, casi impositiva, que culminó en una primera versión, el 14 de septiembre de aquel año.
Todo lo vivido, escuchado, leído y aprendido, engarzó en el texto de la novela, con ductilidad asombrosa. Algo que, para mi sorpresa, había ya ocurrido con la novela precedente: “La muerte y el número”. Confirmé, así, que la novela es innegable género y oficio de la madurez.
2. Escritura
En principio, consideré que el personaje central, hilvanador de la historia, sería un abogado, típico doctor de Charcas, hábil en silogismos y estratagemas. Pero su alcance histórico no era de largo aliento, como para abarcar 200 años de vida republicana. Entonces, tomé un casi nonagenario general, caudillo vallealteño (para situar la novela en Cochabamba), cuyo apellido posibilitara unidad narrativa. Así nació el General Irineo Olañeta y Pardo, emparentado con los primeros Olañeta, tanto de la colonia como de la independencia. Un “dos caras” que, cual Jano bifronte, reeditara la doblez de sus antepasados, para prolongarla hacia el presente. El general tendrá dos familias: Los Olañeta Villarroel y los Olañeta Suárez; será también dos veces presidente del país: Una dictatorial, otra democrática. De este modo, nació el motor de la novela, el leitmotiv.
3. El personaje principal
El General Irineo Olañeta y Pardo, personaje central de la novela, es un caudillo boliviano; aunque no el típico, según la tipología historiográfica de Alcides Arguedas, caudillo bárbaro o caudillo ilustrado. Posee ambos perfiles: Caudillo bárbaro y caudillo ilustrado. Antes de ser coronel de caballería, estudiará algunos cursos de Derecho, con el ánimo de ser abogado. Entonces, dependiendo de las circunstancias, por su personalidad dual, unas veces será caudillo bárbaro, otras, caudillo ilustrado. Un Olañeta, en toda regla. Es, además, un personaje que, en los últimos años de su larga vida, acudirá a lecturas de historia y filosofía, lo que le conferirá vuelo intelectual.
El General Irineo Olañeta y Pardo, más que como personaje, debe ser leído y asumido como emblema. Es un personaje emblemático. Así, cuando se habla de sus dos familias: Los Olañeta Villarroel y los Olañeta Suárez, debe considerarse a la primera, representativa del occidente del país; a la segunda, del oriente. El argumento de la novela discurre en un plano alegórico, aunque fundamentado en sucesos históricos cronológicamente reales.
4. El argumento
En la novela, faltan cuatro semanas, mes exacto, para el miércoles 06 de agosto de 2025, Bicentenario de Bolivia y 90 cumpleaños del general. Entonces, estructuralmente, la novela está dividida en cuatro segmentos, uno por cada semana. Además de un proemio, donde se revelan antecedentes del personaje y su entorno, y un epílogo, el sumun, que relata propiamente la Celebración del Bicentenario y los avatares que en ella ocurren. Los protagonistas son las dos distanciadas familias del general. La dualidad psicológica y temática se desborda, hasta alcanzar un límite: ¿Final de la celebración? ¿O principio, tal vez, de otra, que deberá extenderse por otros 200 años y por muchos más?
La novela comienza con una pregunta cuestionadora: “¿Quién mató el sueño boliviano?”. Y concluye con otra alusión al sueño boliviano.
La celebración verdadera del Bicentenario ocurrirá cuando, en Bolivia, no existan ya caudillos, bárbaros ni ilustrados. Ocurrirá cuando se consagre una sólida institucionalidad democrática, de cara a un futuro promisorio.
5. Ilustración de tapa
En la tapa de la novela se puede observar una pareja de muñecos de porcelana que baila vals. El vals de la victoria. Lo hace, no sobre piso marmóreo, sino sobre suelo terroso e irregular. Es una idea de mi sobrina Carla Alejandra Arellano Valdivia, quien diseñó también tapas de otros libros míos publicados por Plural Editores.
¿Qué significa ese piso irregular sobre el que la pareja baila? Significa que, en la Celebración del Bicentenario, el país estará dividido entre alegrías y conflictos (que no es lo deseable). El azar o la necesidad dispusieron que, en 2025, se lleven también a cabo elecciones generales en el país. Tendremos un previsible escenario dividido, polarizado quizá.
6. Agradecimientos
Como siempre, a mis seres queridos, que aceptan y alientan mi confesado vicio de escribir; a mis apreciados colegas de San Simón, que acogieron la novela con beneplácito; a José Antonio Quiroga, director de Plural Editores.
Finalmente, la novela está dedicada: “Al país, en el Bicentenario”.
Muchas gracias.