El fracaso de ‘Adore’: ¿Es posible encontrar alegría en el dolor?
En los años noventa, una de las grandes bandas de rock alternativo eran The Smashing Pumpkins, formados en Chicago (1988), por el líder y guitarrista Billy Corgan, el segundo guitarrista James Iha, el baterista Jimmy Chamberlin y la bajista D´arcy Wretsky.
A lo largo de su trayectoria, la música del grupo ha incluido grunge, heavy metal, rock gótico, rock progresivo y electrónica, entre otros ritmos. Se dice que Billy Corgan, en una entrevista, describió lo que hacían como “música psicodélica de una banda de heavy metal de los 1920”. ¡Vaya, Billy!
En medio de Nirvana, Guns N´ Roses, Alice in Chains y otras bandas que hacían lo suyo, en 1991 The Smashing Pumpkins sacó su primer álbum: Gish. Si bien, en un primer momento el disco no fue un fenómeno musical, con el pasar de los meses, abrió camino para el posterior éxito del grupo, tanto así que fue catalogado como el álbum de un sello independiente más vendido de todos los tiempos, hasta el Smash de The Offspring en 1994. En dicho año, fue reeditado por Virgin Records y se acreditó con un disco de platino en 1999.
El álbum es una mezcla de suavidad y melodía con potencia y contundencia. Es posible vislumbrar la melancolía y emocionalidad que caracteriza la música de la banda y esas letras poéticas, capaces de describir las emociones humanas de manera honesta y hermosa. Las canciones que más me gustan son “Bury me”, “Snail”, “Tristessa”, “Window Paine”, aunque puede que muchos conozcan o recuerden más “Siva” o “Rhinoceros”. Sin embargo, la exploración del álbum completo es una actividad que recomiendo.
En 1993 llegó el Siamese Dream, que para muchos es el mejor disco de The Smashing Pumpkins. Concuerdo con esa percepción. La lista de canciones se abre con “Cherub Rock” y engloba temas como “Today”, “Mayonaise”, “Disarm”, “Rocket” y “Soma”, que consagraron a la banda. Son canciones que me encantan, además de “Hummer” y “Geek”. Creo que, en este caso, tendría que pensar en qué canciones no me gustan y solo podría responder en función a las que, subjetivamente, considero menos buenas. Varias de estas canciones forman parte de las playlists que me acompañan en el cotidiano.
Definitivamente, Siamese Dream los consolidó y les brindó mayor notoriedad a nivel mundial, ganando una certificación 4 Platino. La revista Rolling Stone lo ha clasificado en el puesto 362 de los 500 mejores álbumes de la historia y en el puesto 13 de su listado de los 50 mejores álbumes de grunge.
Luego llegó el Mellon Collie and The Infinite Sadness (1995), el más vendido y al que los fans otorgan el segundo lugar entre sus favoritos. Es un álbum doble, con ilustraciones de John Craig en una estética victoriana modernista, que lo hacen no solo una obra de arte musical, sino también visual. Este aspecto fue reforzado en el video de “Tonight tonight”, dirigido por Jonathan Dayton y Valerie Faris, que se basò en la estética de la portada del disco y la película Viaje a la luna. Al igual que el álbum, es otra obra de arte.
Entra las veintiocho canciones incluidas en los dos discos que componen la obra (Dawn to Dusk y Twilight to Starlight), hay algunas dotadas de mucha fuerza y esa esencia de heavy metal, pero también otras más suaves y melódicas que invitan a la introspección.
El disco en sí, marca un recuerdo importante en mi vida, pero hay canciones más representativas por su calidad musical y valor sentimental, como “Tonight tonight”, “Zero”, “Here is no why”, “Bullet with butterfly wings”, “To forgive”, “Love”, “Beautiful” y “Bodies”. En el catálogo está incluida “1979”, el tema más reproducido de la banda en las plataformas, otra de mis favoritas
La escucha de Mellon Collie and the Infinite Sadness representa mayor paciencia, tanto por su duración, como por el estilo de algunas canciones que, en aquel entonces, no era tan común para el grupo. Fue un anticipo de la exploración de ritmos y géneros musicales que vendría a continuación.
¿Alguna vez te has preguntado cuál va a ser o ha sido el momento más especial de tu existencia? ¿Cuál va a ser el punto máximo de felicidad que vas a lograr en tu vida personal/ laboral/ artística/ amorosa?
Supongo que hay un pico muy alto y después viene la caída. En ocasiones, se alcanza picos más pequeños, seguidos de otras mini caídas.
Así es, ha sido y será la vida hasta que un día, solamente quede una línea recta.
El cuarto álbum de la banda era aguardado con altas expectativas por parte de los fans. Corgan pensaba que el pico más alto aún estaba por llegar.
Casi diez años después de la formación de la banda, todo iba bien a nivel de ventas, posicionamiento y lo que podríamos catalogar, en palabras simples, como éxito. Sin embargo, durante el tour mundial del Mellon Collie, el baterista Jimmy Chamberlin estuvo consumiendo drogas de una manera preocupante, hasta llegar a un incidente fatal. Él y el tecladista que los acompañaba en la gira, Jonathan Melvoin, consumieron altas dosis de heroína y alcohol, causando la muerte del segundo y el arresto del primero. Este fue un punto de quiebre para la banda, a raíz del cual, Chamberlin fue despedido.
Esta situación se sumó a la muerte de la madre de Billy y su reciente divorcio, aspectos que influyeron bastante en las letras deprimentes que hablan de desamor, pérdida, muerte y soledad y la exploración musical en Adore (1998), donde el uso de sintetizadores y ritmos electrónicos marcó un cambio.
Tras su salida al mercado, la opinión de los fans quedó dividida entre los que aplaudían las innovaciones musicales, considerando el disco una obra incomprendida por el mercado; y otros, quienes resintieron la transformación sonora.
Las bajas ventas afectaron el ánimo de Corgan, quien se enfrentaba por primera vez al fracaso en su carrera musical. Luego de Adore, ninguno de sus demás discos pudo alcanzar el éxito de los tres primeros y hubo más rupturas y reuniones en el grupo, siendo Billy el único miembro que se ha mantenido de principio a fin.
Pero, ¿realmente Adore es tan malo como dicen?
Ya que he contado toda esta historia desde mi punto de vista, pertenezco al grupo de personas que lo defienden, pues concuerdo en que se adelantó a muchas otras bandas que luego harían lo que ellos se atrevieron primero, como por ejemplo Radiohead con Kid A en 2000.
Para mí es como un baño caliente en un día difícil, donde puedo llorar y luego salir con más tranquilidad al mundo a seguir viviendo.
El viaje de dieciséis canciones comienza con una de las que más me gustan: “To Sheila”. Según Corgan, no está dedicada a nadie en especial, pero es tan importante para él, que la ha elegido para su funeral. Continúa con “Ava Adore”, que nos habla de una relación patológica, con palabras de amor y de desprecio, con un video de una sola toma que muestra a un Billy Nosferatu junto a otros personajes de una corte de seres extraños.
La tercera es “Perfect”. Solo puedo decir que la amo y que su video es una mirada años después a la vida de los personajes que conocimos en el video de “1979”.
Otra de las que me gustan más es “Once upon a time”, que habla de la pérdida de una madre y lo difícil que es vivir con el dolor. Sigue “Tear”, otro tema relacionado con la vivencia de la muerte. Con un ritmo suave y algunos arreglos con sintetizadores, las letras y melodías de “Crestfallen” nos llevan a sufrir por no creer merecer la atención del ser amado, por sentir que no tenemos derecho a pedir nada y perder la fe.
Con ritmos más eléctricos y agresivos resalta “Pug”, que habla de los conflictos que vive una persona y cómo una relación puede ser ese refugio frente a ellos. “For Martha”, dedicada a la madre de Billy, es un hasta pronto a ella. Empieza con hermosos acordes de piano que nos introducen en una atmósfera de un dolor agridulce y una promesa de volverse a ver, que finaliza con el paso del tiempo. Ningún instrumento o arreglo utilizado en el tema es casual. Todos componen un poema sonoro capaz de desgarrar el corazón y también brindarle esperanza. Depende de lo que el alma esté preparada para sentir. “Blank page” es una de las canciones finales del disco. Nos introduce de manera profunda en el dolor y la dificultad para sobreponerse a él.
Mucha gente considera Adore como un disco experimental deprimente. Lo es. No obstante, el dolor es parte de vivir y, muchas veces, si nos negamos a él, no llegamos a comprender el proceso transformador que genera.
Adore es una celebración de las diferentes emociones y matices que nos regala la vida: el amor, la pérdida, la decepción, la soledad, el dolor, que se liberan a manera de catarsis. ¿Acaso sin perder, sin fracasar, comprenderíamos lo que significa la alegría?
La autora es psicóloga y escritora - kveizagaa@gmail.com