Carnaval aiquileño: Una mezcla entre las tradiciones del pueblo e identidades de otras regiones
Después de dos años, el carnaval se ha vuelto a celebrar en Bolivia. Cada región lo ha celebrado a su forma, pero sin duda, lo que no ha debido faltar en ninguna de ellas es la diversión. Un caso peculiar es el carnaval aiquileño, una celebración que mezcla las tradiciones del municipio con culturas diferentes.
La alcaldía municipal de Aiquile ha preparado toda una agenda cultural, que tuvo una duración desde el 24 de febrero al 6 de marzo. Las actividades consistieron en la festividad de “Virgen de comadres” en Villa Granado, el corso del carnaval en Aiquile, festival de comparsas y Taquipayanacus en la comunidad de Zamora, Carnaval Villareño en Villa Granado, comparsas vallunas “Katariri”, carnaval rotativo en la comunidad de Huara Huara y por último, el cierre fue en la comunidad de Quiroga. La celebración no estuvo centrada en un solo lugar, el festejo entrelazo a la parte urbana y rural del pueblo.
El carnaval no solo es símbolo de diversión para el área rural de Aiquile, es una época para hacer una ofrenda a la Pachamama mediante los Kopullos. Una costumbre que consiste en poner distintos productos recolectados de la cosecha en una cruz, en la que las comparsas cantan alrededor. Franz Navia, responsable de Cultura y Turismo en Aiquile, menciona que: “El término Kopullo viene del término Kupuy, en realidad, significa dar para recibir. Los comunarios dan lo que tienen para recibir más al siguiente año”.
De igual manera, Navia indica que también se realizan las Pukaras, ofrendas que se colocan en la cruz, que son de dos tipos. La primera es la “Alma pukaras” que consiste en ofrendar a las almas que se han ido a otro mundo. Por otro lado, está la “Chajra Pukaras” que está destinada a la madre tierra. El miércoles de ceniza, es celebrado de diferente manera, los comunarios van al templo de San Pedro o capillas de sus comunidades y llevan sus Tata San Pablos, cruces sacadas de los árboles, con la finalidad que el ganado pueda reproducirse aún más durante el año.
Las comparsas, las coplas, las ambrosíadas, el jugar con agua son costumbres que han perdurado en el tiempo, y posiblemente, lo seguirá haciendo. Sin embargo, han recibido inspiración de otras regiones, como lo mencionaba al principio. “El carnaval es una mezcla de identidades. Estamos en el centro de las diversas culturas; por ejemplo, del norte de Potosí, del norte de Chuquisaca, del sur del Valle Alto de Cochabamba y los cruceños. Entonces, el carnaval se ha convertido en una mezcla y ha hecho que esta festividad se transforme”, dijo Navia. Este fenómeno es evidenciado en la música, bailes, en la gastronomía consumido durante este tiempo.
Por último, esta fecha reúne a los pobladores de Aiquile, incluso a aquellos que han migrado a otros departamentos o países. Este año los organizadores han percibido la participación de gente nueva, personas que han deseado conocer más a fondo estas festividades. “Durante este año ha sido bastante numerosa la participación de la gente, personas que vienen de afuera, de los familiares de las comunidades y de gente que ha querido conocer nuestro municipio. Seguramente, después de una pandemia que azotó a toda la población. La gente ha querido derrochar toda esa felicidad y diversión que tenía pendiente”, menciona Navia.
Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”.