Opinión Bolivia Ramona

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
  • Actualizado 17:26

Cambio de estación

El invierno ha llegado a esta parte del mundo con el estreno de ‘The Bikeriders’ (El club de los vándalos, Jeff Nichols), con Austin Butler, Jodie Comer y Tom Hardy
El invierno ha llegado a esta parte del mundo con el estreno de ‘The Bikeriders’ (El club de los vándalos, Jeff Nichols), con Austin Butler, Jodie Comer y Tom Hardy.
El invierno ha llegado a esta parte del mundo con el estreno de ‘The Bikeriders’ (El club de los vándalos, Jeff Nichols), con Austin Butler, Jodie Comer y Tom Hardy.
Cambio de estación

Obligados a ser fuertes, blindados contra el frío, el invierno siempre llega para ponernos a prueba. Los astros arriba se ponen de acuerdo, uno solo no decide, se agrupan y hacen una alineación astronómica que anuncia la llegada del cambio estacional que se celebra en todo el mundo. De este lado del mundo, la gente imita a los astros, se agrupa y mira en dirección al Sol para recibir la energía especial de este día y así prepararse para los fríos y cortos días que vienen. 

Alineados en sus motos a lo largo de la alguna ruta en Estados Unidos, varios motociclistas con sus pantalones negros de cuero, sus chalecos de denim y el parche en la espalda que dice “Chicago Outlaws”, montados en sus máquinas ruidosas, conducen hacia el pueblo más cercano. Solo porque sí, no tienen un plan o un destino. Lo importante es conducir, hacer ruido, sentirse fuertes, blindados contra el mundo y sus reglas. La película The Bikeriders (2023, Jeff Nichols), traducida como El club de los vándalos, llega como el solsticio de invierno para contarnos el fin de una estación. El fin de la utopía americana sobre las carreteras, de la búsqueda de la libertad. Así como lo hiciera, de una manera arrasadora, la película de Easy Rider (1969), dirigida por Dennis Hopper. 

La historia de los outsiders, renegados del mundo capitalista y rígido, ha sido harto retratada en el cine y en esta película, a modo de crónica periodística, se da cuenta de esa larga tradición desde El Salvaje (1953), protagonizada por Marlon Brando hasta Easy Rider, donde un jovencísimo Jack Nicholson, en una escena alrededor del fuego con sus dos amigos motociclistas, habla del miedo que provocan los seres libres. “No les digas que no son libres”, le dice Jack, “matarán para convencerte de que lo son” y eso es lo que sucede en esta película The Bikeriders. La crisis del país se mete dentro de los propios clubs de motociclistas para destrozarlos por dentro, acabar con sus charlas de libertad y su forma de vida al borde. 

La película de Jeff Nichols está basada en un libro de periodismo, Los motociclistas, con fotografías de las historias y personalidades del Chicago Outlaws Motorcycle Club. Un joven Danny Lyon sigue al club desde 1963 a 1967 sacando fotografías y grabando entrevistas. El libro se publicó con fotos en blanco y negro que capturan de manera honesta y muy humana, retratando a la contracultura de los años 60 a través de la búsqueda del bien más peligroso en una sociedad que comienza a decaer y caer en el capitalismo, la libertad. 

La película se inspira en esas fotografías en blanco y negro, el director les imprime el movimiento y el tono a través de un reparto que se ha fogueado en papeles de hombres rudos y un poco atormentados, como Tom Hardy (Johnny) y Austin Butler (Benny). En un momento Johnny se da cuenta de que tiene que pasar la posta de la dirección del Club y ha escogido a Benny, porque no quiere familia, ni trabajo, ni matrimonio. Johnny le dice que justamente es por eso que es el indicado, pero Benny se monta en su motocicleta y se pierde durante años. Para Benny, ser el jefe del Club era tener una familia, trabajo, era un matrimonio. La libertad, otra vez, incomprendida como diría Jack Nicholson en Easy Rider, es como el amor. Para sobrevivirlos en un mundo burgués hay que “tener sentido común y sentido de la medida”, como diría Clarice Lispector.