Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 23 de octubre de 2021
  • Actualizado 04:48

Bella casi ciao

Sobre la cuarta temporada de la serie de Netflix La casa de papel y el documental promocional que le acompaña.
 
Bella casi ciao

Como si fuera un plan del mismísimo Profesor para tener una audiencia cautiva, La casa de papel estrenó a inicios de mes su cuarta temporada, en medio de la cuarentena global, lo que ha vuelto a poner a los más queridos atracadores españoles en el centro de las miradas (en Bolivia, por ejemplo, la serie encabezó el primer lugar de visualizaciones de Netflix durante las primeras semanas.

La producción de Álex Pina que llegó hace tres años a la pantalla chica parece ya entrar en su recta final, si bien está anunciado el rodaje de una quinta temporada que no se sabe si será la del cierre. Esta actual comienza donde quedó la anterior: una agonizante Nairobi (Alba Flores), Lisboa (Itziar Ituño) detenida por sus excolegas policías y el gaucho Palermo (Rodrigo de la Serna) con cada vez más diferencias que le enfrentan a la banda que opera y que tomó el Banco Central de España.

Mediante el liderazgo siempre brillante del Profesor (Álvaro Morte), en la resolución parcial de la nueva toma habrá traiciones y posibles traiciones, el contraataque de los de la careta de Dalí y mono rojo, y peripecias que ciertamente carecen de la frescura de las primeras temporadas, algunas ya inverosímiles, pero que de todas maneras nos mantienen al borde de la silla.

Dos cosas destacan en la entrega, la primera el homenaje a un personaje fallecido, hecho con tal emotividad en escena y música que podría ser el mejor de su tipo si se habla de las recientes series. Por otro lado, es notable la continuidad del discurso político de la narrativa subversiva, enfocado también ahora en la denuncia de los estados criminales, torturadores y mercenarios, que ante cualquier crisis no apuntan más que a la violencia más abyecta.

Algo de esa característica es señalada en La casa de papel: el fenómeno, entretenido documental de promoción asimismo disponible en Netflix (mejor verlo al final de todo). Entre otras cosas, como el frenético camino de éxito de la producción, este enfatiza en sus símbolos, acaso el principal la canción antifascista “Bella ciao”. En efecto, en tiempos de claustro y en muchos casos de represión, la entonación de la pieza italiana, para los más jóvenes asociada a los atracadores, es un grito mundial, aun en estadios y plazas, contra el capital y sus abusos.

De ahí que esta nueva temporada sea tan bien recibida, en tanto muy entretenido dispositivo de evasión para aplacar el encierro, como amplificador ficcional de denuncia de los malos manejos gubernamentales en todos los rincones del mundo. Sirva el tráiler para seguir recomendando la historia de los delincuentes más empáticos de los últimos años. ¡Larga y fresca vida a la resistencia!