‘Los bailarines expresamos nuestros sentimientos mediante el movimiento’
Este martes 21 y 22 de noviembre se presenta el Ballet de Mónica Barrenechea en el teatro Achá, a las 19:30. Conversamos brevemente con ella para conocer un poco más de su trabajo en la ciudad de Cochabamba.
¿Qué es lo que te ha enseñado el ballet clásico?
Con el ballet clásico aprendí la perseverancia, la constancia, dedicación y conciencia del trabajo, acondicionando el rendimiento físico corporal que esta disciplina artística exige. Avanzar técnicamente un poquito cada día y lograr nuestra mejor versión.
¿Cuál crees que es la importancia de las emociones en la danza?
La danza sin emociones se limitaría a una demostración limitada de movimientos automáticos. A través de la danza, los bailarines expresamos nuestros sentimientos mediante el movimiento. La música, la temática y el rol que estamos interpretando en escenario son un papel fundamental a la hora de expresar nuestras emociones, que van desde nuestro ser interior más profundo al mundo exterior y no así a la inversa.
¿Cómo has elegido las piezas de este nuevo repertorio que nos traes? ¿Cuéntanos sobre las piezas musicales que elegiste?
Cada nuevo espectáculo está principalmente pensando en motivar profundamente a los bailarines pequeños y grandes, desafiando el avance técnico correspondiente a cada nivel. Además, se busca mostrar ballets establecidos del repertorio clásico, incluyendo también otras técnicas de danza, como lyrical, jazz y contemporáneo.
Sobre la música, esta vez elegimos a Strauss (hijo) para los pequeños bailarines, coreografías coloridas y melodiosas que reflejan la elegancia y vivacidad de la particular manera de vivir que predominaba en la Viena Imperial del siglo XIX.
En la segunda parte presentamos Paquita, Grand Pas, Ballet de repertorio (1881), con una brillante coreografía de Marius Petipa, para una pareja principal y variaciones para bailarinas solistas del compositor austriaco Ludwig Minkus.
En la tercera parte elegimos a Stromae, cantante belga actual, que nos inspiró a coreografías en lyrical, jazz y contemporáneo. En esencia, con mucha energía, movimiento y ritmo constante y contagioso.
He visto que es una tendencia en el mundo que los bailarines clásicos como parte de su entrenamiento realizan otro tipo de danzas. ¿Por qué piensas que es esto?
En la actualidad en un mundo de mucha competencia laboral, los bailarines necesitan estar técnicamente formados de forma sólida, además de ser versátiles, es por eso que una mayoría experimenta y aprende otras disciplinas dancísticas. Pienso que tener una base técnica de ballet clásico y complementar con jazz contemporáneo permite a los alumnos mayor dominio, flexibilidad y mejor acondicionamiento físico para poder rendir y bailar mejor.