Artistas judíos en Bolivia: Walter Sanden, Fred Halbers y Lene Schneider-Kainer
Desde el periodo colonial hasta la actualidad incontables artistas extranjeros pasaron por el actual territorio boliviano produciendo obras de diversas técnicas y temáticas, muchas de ellas inspiradas en el paisaje y los habitantes locales. Algunos de ellos son harto conocidos gracias a su mención en trabajos de historia del arte, siendo acaso los más notables el italiano Bernardo Bitti, los ecuatorianos Manuel Ugalde y Luis Enrique Toro, el lituano Juan Rimsa, el belga Víctor Delhez, el japonés Tsuguharu Foujita y el italiano Emilio Amoretti. Muchos otros han permanecido sumidos en el olvido quizás a causa de sus cortas estancias en el país o a la no conservación de sus trabajos en los repositorios locales. Tal es el caso de tres artistas de origen judío quienes llegaron al país entre las décadas de 1930 y 1950 en un convulso contexto mundial correspondiente al ascenso del nazismo en Alemania y la Segunda Guerra Mundial: Los alemanes Walter Sanden y Fred Halbers y la austriaca Lene Schneider-Kainer.
Sanden es el más conocido de los tres gracias a su citación en un estudio sobre la comunidad judía en Bolivia como el libro “Hotel Bolivia” (1998, 2021) de Leo Spitzer y a artículos sobre la actividad cultural paceña de la década de 1930. Paradójicamente, Sanden también es de quien menos datos certeros se tienen a causa de la desaparición de su nombre tras su estancia en el país.
Como pintor, dibujante y grabador especializado en litografía, Sanden estuvo muy activo en La Paz durante la segunda mitad de la década de 1930 difundiendo su obra en galerías, periódicos y revistas. Una muestra de su trabajo se conserva en el álbum “Bolivia Pintoresca” (c. 1940) conformado por 16 litografías polícromas que muestran paisajes y escenas tradicionales del altiplano andino en una estilización muy cercana a la caricatura con ciertos influjos de la pictórica indigenista. Su trabajo también puede apreciarse en el segundo tomo del libro “La Paz en su IV Centenario. 1548-1948” (1948).
Además, en Bolivia Sanden dibujó la viñeta “Tante Berta wandert aus; ein Abenteuer” (“La tía Berta emigra: Una aventura”) publicada a partir de 1937 en la revista paceña “Rundschau vom Illimani” (“Reseña del Illimani”). Esta era una viñeta humorística protagonizada por una mujer alemana puesta en situaciones en las que se veía obligada a adaptarse al entorno andino, observando con curiosidad y extrañeza las costumbres de los habitantes locales. Por testimonio de Spitzer se conoce que “Tía Berta” circuló profusamente entre la comunidad alemana instalada en La Paz, llegando seguramente también a los locales germano parlantes.
Otro artista emigrado a Bolivia a causa de la persecución contra los judíos fue Fred Halbers (1894-1989), quien además de pintor y dibujante fue actor, escenógrafo y escritor. Nacido como Fritz Josef Halberstaedter, estudió teatro en Berlín y tras el ascenso nazi en 1933 trabajó como pintor de brocha gorda y artesano. Migró a Bolivia en 1939 donde pudo establecerse como pintor, grabador, conservador de arte y traductor, manteniendo una intensa actividad en otros ámbitos como la poesía y la radio.
Algunas de las obras de Halbers realizadas en Bolivia pueden apreciarse en los archivos de The Leo Baeck Institute Art Collection, encontrándose entre las más notables paisajes urbanos y rurales de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Potosí, Tarija y Santa Cruz realizados en dibujo, pintura y grabado. Estos trabajos se desarrollan en un estilo figurativo que prioriza la expresividad de la línea sobre una representación naturalista, aunque en muchos casos registran el paisaje local con un gran apego a la realidad. Una de sus pinturas más destacadas es acaso una vista nocturna del centro de La Paz en la cual se alcanza a ver la torre de la basílica de San Francisco y las luces de los automóviles en la avenida Montes. Otra obra representativa del artista alemán es la punta seca “Cancha de Cochabamba” en la que se representa un mercado popular de indígenas y el paisaje valluno. Tanto por su temática como por su estilo, la paisajística de Halbers entra en una corriente costumbrista de moda a mediados del siglo pasado practicada también por artistas bolivianos formados en Europa como Genaro Ibáñez y Cecilio Guzmán de Rojas, entre otros.
Otra artista judía emigrada a Bolivia fue la austriaca Lene Schneider-Kainer (1885 -1971), quien tras desarrollar una connotada carrera como pintora, ilustradora y fotógrafa en Europa, Asia, África y EEUU se estableció en Cochabamba entre 1954 y el año de su muerte.
La plástica de Schneider-Kainer se puede inscribir dentro de una corriente fauvista muy importante dentro del modernismo de inicios del siglo XX, pero apenas practicada en Bolivia donde se privilegiaron las estilizaciones dibujísticas del art nouveau y el art déco, cuando no un impresionismo anacrónico. Los dibujos y acuarelas de la artista presentan temas bolivianos como niños y mujeres con trajes tradicionales, fijando su atención en las particularidades etnográficas locales, como lo había hecho en sus obras realizadas en Asia y África. Aunque no se ha determinado hasta qué punto esta producción fue conocida en nuestro país, bien puede relacionarse por sus temas y su estilo con el arte naif practicado especialmente por mujeres artistas de La Paz y Santa Cruz. Con todo, resultaría extraño que una artista de una trayectoria tan destacada y amplia como Schneider-Kainer hubiese pasado desapercibida en el activo ambiente cultural cochabambino de mediados del siglo XX.
Sanden, Halbers y Schneider-Kainer son apenas una muestra de la importante actividad de emigrantes europeos de ascendencia judía en nuestro país, misma que seguramente puede rastrearse en otros campos artísticos e intelectuales. Su trabajo es además un antecedente al desarrollado en la segunda mitad del siglo XX y en la actualidad por varios artistas bolivianos de ascendencia judía en los lenguajes y los medios modernos y contemporáneos, conformando un interesante conjunto que ameritara un estudio propio.