Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 02 de diciembre de 2022
  • Actualizado 11:20

Algunas polémicas de Arguedas. Parte I

Uno de los literatos que fue foco de varias críticas y polémicas a lo largo de su vida fue Alcides Arguedas, de la que no solo se guardan recuerdos fragmentarios de la vida intelectual del país, sino la misma historia de sus obras, vista desde varias interpretaciones

Alcides Arguedas Díaz fue un escritor, político e historiador boliviano. CORTESÍA
Alcides Arguedas Díaz fue un escritor, político e historiador boliviano. CORTESÍA
Algunas polémicas de Arguedas. Parte I

Uno de los literatos que fue foco de varias críticas y polémicas a lo largo de su vida fue Alcides Arguedas (1879-1946), de la que no solo se guardan recuerdos fragmentarios de la vida intelectual del país, sino la misma historia de sus obras, vista desde varias interpretaciones. Aquí esbozamos algunas polémicas que tuvo en vida.

Bautista Saavedra

Esta polémica nace como una revisión a los actos políticos que Bautista Saavedra realizó en su gobierno (1921-1925). Su punto de análisis sentó bases para la construcción de hechos y evidencias del carácter de gobierno que se tuvo. En abril de 1928, pasados los años caldeados de esa política gubernamental Saavedrista, Arguedas da el primer paso para iniciar la polémica.

Inicia publicando en El Diario una serie de columnas llamada Palabras Libres: El Caudillo y el Escritor, cuestionando las incoherencias del caudillo al momento de gobernar, dando estados de sitio cuando antes de ser gobernante pregonaba la democracia del pueblo. Rememora esta situación a través de un intercambio epistolar cuando el caudillo fue gobernante, y a partir de este epistolario demuestra la ambición de poder por parte de Saavedra.

Arguedas menciona datos del mandato de Saavedra alterando “la correspondencia privada, mete en prisión a los estudiantes, detiene y encarcela a periodistas, hace cerrar los periódicos independientes”. Desnuda y divide al Saavedra de antes, estudioso y esclarecido escritor, con el Saavedra del momento, caudillo, temido y autoritario. Concluye el escritor, decepcionado por el cambio radical e irreversible por haber engañado a la juventud con su “ejemplo de contradicción Intelectual, de sectarismo intolerante y de ineptitud”.

Saavedra desde su puesto diplomático en Bruselas lee con detenimiento cada palabra usada por su antiguo alumno, toma nota, no acepta el silencio y empieza a redactar su extensa respuesta. Pocos meses después, sale su libro titulado Palabras Sinceras: Para una historia de ayer; un resumen de sus actos como gobernante, desmintiendo hechos y esclareciendo otros.

Saavedra describe el proceso de cómo se llevó su actuación como gobernante, demuestra insuficiente e incoherente las fórmulas denigratorias de parte de Arguedas por sus “tremendas sentencias históricas”, examinando que el curso de la historia misma son hechos dominados por el medio. Describe el carácter de las cartas de Arguedas, y señala las causas del estado de sitio, por la amenaza de ser derrocado.

Finaliza Saavedra al tema y sus motivos “para no dejar sucumbir el poder público ante la violencia de mis adversarios, hubo necesidad de una mano de hierro. Cumplí con mi deber”.

Tristán Marof

El caso de Gustavo Navarro, más conocido como Tristán Marof, tuvo un quiebre más personal que intelectual.

Las injurias empezarían en 1929 cuando Marof en la revista Claridad de Buenos Aires, publicaría un artículo sobre la eficacia de Arguedas por ser el maestro y guía del pesimismo boliviano. Al pie de página, decía “para el canalla de Alcides Arguedas, esperando la mejor ocasión”; la respuesta de Arguedas no se dejó esperar, pero a través de cartas que mandaba a sus amigos y conocidos. Las respuestas eran personales; sentía asco por leer esos ataques y afirma la sensación de ver a un insecto de "baba asquerosa”.

Para 1934, Arguedas publica La Danza de las Sombras, una especie de diario y notas sobre el país y su relación con varios intelectuales. Marof sería protagonista de un capítulo titulado "Un escritor de nombre disfrazado".

Empieza describiendo una anécdota que tuvo con Gabriela Mistral en 1922, donde menciona a Marof, y empieza a relatar su comportamiento etílico cuando él se alojó en su casa. Además, desconoce un libro, Poetas idealistas e idealismo en la América Hispana, que lleva un prólogo suyo, cuando en realidad eran cartas arregladas por él mismo para dar mayor credibilidad.

Destaca a Marof, por ser violento en todo sentido. Ejemplos como haber colocado una bomba en la imprenta de Claudio Peñaranda o arremeter contra otros miembros cuando ejerció el cargo de gobernador del Panóptico de La Paz durante el golpe del 12 de julio de 1920. Su instinto de “odio constituye una permanente amenaza para cualquier grupo humano”, finaliza Arguedas.

Posteriormente la respuesta de Marof sería en 1938, en el libro La verdad socialista en Bolivia, donde, al igual que su contrincante, dedica un capítulo entero titulado Proceso de un escritor: Alcides Arguedas. Se abstiene de mencionar la personalidad de Arguedas y, coherentemente, habla de sus deficiencias como historiador. Su objetivo se basaría en “comprobarle su falsa posición y sus errores cuando escribe sobre Bolivia y otros países”.

Empieza desmintiendo el terrible encuentro de estadía en la casa de Mistral, los abusos contra los liberales y otros hechos, sin dar más explicaciones que la negación.

Al hablar de la obra Pueblo Enfermo (1909) sólo ve razas fuertes y débiles, y reniega contra el libro por haber “colocado en la frente del pueblo boliviano el estigma de su inferioridad”. Por ese análisis de estudio caducado, condena a Arguedas ya superado “al otro lado de la barricada, triste y escéptico, con sus ocho tomos de historia inútil”.

La respuesta de Arguedas se hace en la tercera edición de Pueblo Enfermo, cuando menciona la invasión socialista comandada por militares vueltos del Chaco y por ese escritor de nombre ruso invadiendo con su pensamiento a la sociedad obrera.

Podemos ver la diferencia de pensamientos de estos intelectuales, haciendo cuestiones del progreso y la interpretación del país. Eso sí, cada uno a su manera y estilo. No obstante, la capacidad de nombrar datos, fechas y hechos del país hacen de estas polémicas una rica lectura para ahondar las controversias de esos momentos.

Consultor educativo y cultural