Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 15 de agosto de 2022
  • Actualizado 17:14

Alfredo Castro: “Me interesa cómo ‘Karnawal’ se inserta políticamente dentro de la historia de nuestros países y de nuestro territorio”

Entrevista al reconocido actor chileno Alfredo Castro, protagonista de ‘Karnawal’, coproducción latinoamericana con la participación de Bolivia. El filme se encuentra disponible en la cartelera nacional y en los cines Center, Prime y Sky Box de Cochabamba.
Alfredo Castro interpreta a ‘El Corto’ en la película ‘Karnawal’. LONDRA FILMS
Alfredo Castro interpreta a ‘El Corto’ en la película ‘Karnawal’. LONDRA FILMS
Alfredo Castro: “Me interesa cómo ‘Karnawal’ se inserta políticamente dentro de la historia de nuestros países y de nuestro territorio”

Cabra (Martín López) es un adolescente rebelde que vive con su madre (Mónica Lairana) en el norte de Argentina, cerca de la frontera con Bolivia. Sueña con convertirse en un bailarín profesional de Malambo. Mientras se prepara para la competencia de baile más importante de su vida, Cabra recibe la inesperada visita de su padre, El Corto (Alfredo Castro), un pirata del asfalto que tiene permiso para salir de la cárcel por unos días. Este encuentro los llevará a un misterioso viaje donde Cabra y su madre se verán arrastrados al mundo criminal del Corto. Cabra lucha por regresar a tiempo para su concurso de baile. ¿Llegará a tiempo? Bajo esta premisa se presenta Karnawal, ópera prima del director Juan Pablo Félix.

El filme, una coproducción entre Argentina, Brasil, Chile, México y Bolivia –con el trabajo de la productora y distribuidora Londra Films–, se encuentra disponible desde el pasado jueves 17 de marzo en las salas de Bolivia y en los cines Center, Prime y Sky Box de Cochabamba tras un auspicioso recorrido internacional por distinguidos festivales, entre los que se incluyen el Festival de Cine de Málaga, donde la cinta fue galardonada con la Biznaga de oro a la mejor película así como el reconocimiento a Castro como mejor actor. Del mismo modo, en el Festival de Cine de Guadalajara, Karnawal fue reconocida con el premio a mejor director para Juan Pablo Félix.

Castro (Recoleta, Chile; 1955) afirma que cuando recibió el guion le pareció “muy atractiva” la idea del rescate de tradiciones tan ancestrales de Argentina, que también existen en Bolivia y en Chile como es la danza del Malambo. “En todo nuestro territorio siempre están estas tradiciones tratando de ser borradas del imaginario de nuestros países, de blanquearla en algún sentido y el hecho de querer tratar este tema del baile, la droga y la frontera y las mujeres, me pareció muy atractivo”, agrega el intérprete de otras películas como No (2008), de Pablo Larraín –primera cinta chilena nominada al Oscar–, y de Desde allá (2015), del venezolano Lorenzo Vigas –ganadora del premio más importante del Festival de Cine de Venecia, el León de Oro–.

El recipiente del Premio Starlight International Cinema Award, del Festival Internacional de Cine de Venecia por su trayectoria artística, conversó con la Ramona acerca de su participación en Karnawal, la experiencia de filmar en Bolivia, conocer las distintas realidades que se viven en la frontera con Argentina, así como las expectativas alrededor de la reciente posesión del nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric.

Pregunta. Respecto a otros papeles que ya había realizado, ¿qué aspectos sobre su personaje fueron los que le atrajeron más para poder aceptar el papel?

Respuesta. Más que fijarme en los papeles, lo que me interesa a mí es la historia que se relata. Puede ser un rol que tenga cinco escenas, dos escenas, 20, 50. Me interesa cómo la película se inserta políticamente dentro de la historia de nuestros países y de nuestro territorio; y me parece que la película ingresaba desde un lugar político e interesante por lo que está aconteciendo durante años con la migración que está sucediendo en nuestro territorio. Entonces más allá de eso, Juan Pablo me plantea que el personaje fuera extremadamente simpático, empático, un muy buen padre, un muy buen amante, un muy buen amigo. Me pareció que era una arista muy diferente a lo que venía haciendo hasta el momento, que eran personajes bien oscuros, bien duros, muy incorrectos. No juzgo los roles. No me parece que el hecho que sea un maleante, un ladrón, lo ponga moralmente en otro lugar, me parece que son condiciones sociales de nuestros territorios y países que impulsa a la persona a ejercer esta actividad de robar, de delinquir, pero eso fue crear un personaje muy simpático que ponga al espectador en contradicción de quererlo mucho y odiarlo mucho al mismo tiempo.

¿Cómo fue la experiencia y dinámica de trabajo con el director Juan Pablo Félix? 

R. Con Juan Pablo fue una relación que se dio inmediatamente de mucha cordialidad, amistad, nos llevamos muy bien, nos entendimos muy bien, era su ópera prima. Tenía fe y confianza en lo que yo podía aportar, como un actor con cierta experiencia y fue muy libre la relación y tengo que mencionar a Mónica Lairana, actriz argentina cuyos padres son bolivianos. Ella conoce muy bien Bolivia y nos ayudó mucho a conocer la idiosincrasia, el sentimiento del pueblo boliviano, sus ancestros. Diego Cremonesi también es un gran actor argentino, maravilloso, y formamos un cuarteto muy rico y nos fuimos ayudando muchísimo. Yo no preparo mis roles demasiado, la verdad es que yo me entrego a las direcciones del director o directora, el pelo, maquillaje, vestuario, baile, acento, dialecto y yo ya estuve, porque me fascinaba el tema, los compañeros actores eran maravillosos, el equipo también y se armó una cofradía muy sólida, la pasamos muy bien.

En otras entrevistas decía que fue la primera vez que pudo ver al Malambo como tal, y en este caso mencionaba que le llamó mucho la atención el tema de la recuperación histórica de las tradiciones, de la cultura, ¿qué es lo que destaca más sobre este aspecto del filme?

R. La primera impresión siempre es emocional para mí, siempre es emotiva, afectiva. El atractivo de reconocer ese talento y la pasión, la pasión que yo vi en Martín López cuando nos conocimos y cuando bailó, me pareció que era realmente emocionante lo que él sentía al bailar, que es lo que siente un actor cuando actúa, cuando se siente pleno y dichoso en la tarea de ejercer el oficio y eso me cautivó muchísimo.

Por otro lado, también están las cosas políticas. Una pregunta que le hicieron a Martín en España sobre el Malambo, así como otros bailes en Chile, que son tremendamente machistas, porque están prohibidos para las mujeres y Martín contaba que recién se incorporaron y comenzaron a bailar Malambo algunas mujeres, me pareció un punto interesante de cómo el machismo y el patriarcado llevan tanto tiempo entre nosotros.

La frontera, el tema migratorio y las actividades ilícitas que se producen en estos territorios son algunos de los temas que abarca la película. ¿Cómo fue el trabajo en las locaciones en las que se desarrolla el filme?

R. Empezamos en Villazón y yo nunca había estado en ese lugar y me pareció impactante, todo lo que pasaba con las mujeres bolivianas, con el tráfico que se produce en la frontera, de ropa, medicamentos, artículos. Ese momento fue muy impactante para mí por lo desconocido que me era; y conocer ese mundo siempre es muy interesante. En las calles me tocó ver un festival que se hacía los fines de semana en la plaza, con bailes, comidas, todos bolivianos siendo que era el sector argentino, pero la mezcla era tan brutal, tan maravillosa, de dos identidades que no había ninguna diferencia entre ellas, que me puso en tela de juicio a mí el tema de las fronteras. Me abrió los ojos a otro mundo y fuimos bajando, bajando por el territorio argentino, filmando, me sorprendió la cultura que hay en esos lugares, la cultura ancestral. No quiero parecer arrogante, pero realmente como yo no conocía cómo viven las personas sus propias culturas, me emocionó mucho, es distinto lo que pasa en Chile. La población indígena que hay en Bolivia y en el norte de Argentina es mayoritaria. La efervescencia del carnaval, la música, las personas, porque en la película hay una mezcla de filmaciones que hizo Juan Pablo, documentando las festividades reales y aparte filmamos en una localidad cerrada nuestra parte de la película y esa mezcla resultó perfecta cuando yo pude verla.

Justo menciona el hecho que la película juega con elementos o recursos del documental. Si bien es un ejercicio que se viene realizando desde hace bastante tiempo, en los últimos años el cine latinoamericano reciente, como El agente topo o Cocote, son algunos ejemplos donde hemos podido ver esta combinación. ¿Qué opina de esta complementación de los géneros que se viene haciendo más común últimamente?

R. Es súper importante cómo el cine latino, iberoamericano, ha logrado imponer en la industria cierto tipo de trabajo con la imagen y con el rescate de nuestras culturas. Antes era el cine europeo, el cine norteamericano. Desde hace unos 10 a 20 años, el cine iberoamericano, latinoamericano, centroamericano, está entrando con mucha fuerza donde se están imponiendo nuestros imaginarios, nuestras historias. Y las historias nuestras están tan enraizadas con nuestros pueblos originarios, con nuestros ancestros y eso me parece fantástico que esté sucediendo, porque estamos imponiendo una voz que estaba silenciada. 

P. El cine no ha sido su único altavoz de denuncia, sino que es también muy activo en redes sociales para transmitir su trabajo y asociarlo a su pensamiento político. Los últimos años han sido bastante convulsos en Chile por el malestar y cansancio que se reflejó en el denominado “Estallido Social”. Ahora, con el ascenso al poder de Gabriel Boric y con todas las miradas puestas hacia su gestión, ¿cuáles son las expectativas que se ponen sobre este nuevo gobierno y por qué era necesario este giro o cambio en su país?

R. Piñera [Sebastián, expresidente de Chile] y la derecha chilena, es una derecha golpista, una derecha que esta únicamente vinculada con el tema de lo económico, es mercantilista, solamente pareciera que le importara el mercado, la industria, los grandes empresarios, la depredación del territorio. Tienen cero vinculaciones con el territorio verde, con las nuevas ecologías. Este Gobierno [el de Boric] es de gente joven. Me parece a mí que abre una puerta a un pensamiento de mayor libertad, de mayor transparencia, que está más vinculado a los pueblos originarios, a las comunidades LGTBQ+, a las minorías, a la gente más humilde y que está por la lucha de la igualdad, en salud, educación, vivienda, en territorios y eso a mí me emociona mucho. Yo apoyo esas demandas, entonces hare todo lo posible porque este Gobierno lo logre y vaya avanzando en la medida de lo posible, porque la derecha instaló una serie de leyes y de impedimentos. Va a tener que articularse todo el sistema legal y se está escribiendo una nueva Constitución en Chile y entonces de aquí a un año va a haber otro paso importante con esta nueva constitución escrita de manera paritaria con pueblos originarios, con la comunidad LGBTQ+, una convención constituyente muy representativa de lo que es el pueblo chileno, así que estoy esperanzado y haremos y todo lo posible para que le vaya bien a este Gobierno.

Periodista – Twitter: @DabolAR