Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 03:36

El agente topo: la ternura de un documental sobre la tercera edad

El filme de Maite Alberdi está disponible en la plataforma Netflix. Fue nominado a más de 5 galardones desde su estreno el 25 de enero de 2020.
Un fotograma del documental dirigido por Maite Alberdi. NETFLIX
Un fotograma del documental dirigido por Maite Alberdi. NETFLIX
El agente topo: la ternura de un documental sobre la tercera edad

El agente topo es un documental chileno que fue nominado a los premios Oscar de 2021 en la categoría de “Mejor documental”.  Aunque no es la primera vez que Chile se hace presente en la carrera por la estatuilla, sí es la primera vez que una mujer directora de este país es considerada para el premio.

Este documental sigue a Sergio Chamy, un hombre de más de 80 años que se infiltra en el Hogar de Ancianos San Francisco de El Monte de la mano de una agencia de detectives. Su misión es averiguar si existe algún tipo de maltrato dentro de la institución, sobre todo a una de las residentes: Sonia Pérez, la mamá de la mujer que contrató a los detectives.

El agente topo es la versión real y honesta de una película de detectives o de cine negro. Comienza con la selección del espía para la misión. Los detectives entrevistan a varios señores de entre 80 y 90 años candidatos al puesto. Finalmente, Chamy parece ser el más apropiado y se convierte en El agente topo.  Sergio es entrenado y capacitado para cumplir su misión. Lo surten de gadgets como bolígrafos y lentes con cámaras y micrófonos. Esta es probablemente la parte más divertida de la cinta. Por momentos, el espectador olvida que es un documental. Parece una película de ficción por todas las cosas que debe atravesar el espía encubierto en estas escenas. No es hasta que un poco más adelante, se rompe la cuarta pared y el espectador recuerda que todo esto es realidad. Cuando esto sucede es imposible no sonreír al darse cuenta de que este protagonista tan simpático es real y también este desafío que lo espera.

A partir de ahí comienza una aventura extremadamente tierna y agridulce que retrata la misión de Sergio en el hogar, pero también de todos los abuelitos que habitan el lugar. El equipo de filmación, con el pretexto de filmar una película, ya llevaba un tiempo grabando en la locación cuando Sergio llegó. Por eso, los residentes ya estaban adaptados a las cámaras y es posible ver en el documental la naturalidad y espontaneidad de su cotidiano.

Sergio Chamy es el protagonista ideal para la cinta. Es carismático, espontáneo y aunque a veces se distraiga, está comprometido con su trabajo de espía. Hay algo muy divertido en ver a una persona tan simpática en el papel de un agente en cubierto. Aun más si el fin de esto es algo tan noble.

El agente topo tarda en encontrar a su objetivo. Así que interactúa y forma vínculos con diferentes personas del hogar hasta encontrarla. De esta manera, poco a poco, la narrativa se va despegando del objetivo de la misión y se enfoca más en las historias que Sergio conoce durante los tres meses que vivió en el hogar. Es así que este documental se convierte en un acercamiento a las personas de la tercera edad. Se profundiza en temas como el olvido, la esperanza, la soledad, la muerte y la enfermedad. Si bien estos son temas pesados, no son abordados de una manera trágica y lúgubre. Sino desde la luz que todas estas personas proyectan en los espacios que habitan. Es una manera amable de invitar al público a reflexionar: ¿Hace cuanto no llamo a mi abuelo? ¿Cómo estarán mis padres? 

El ritmo lento y pausado del documental refleja la vida de las personas que lo protagonizan. Además, le da suficiente tiempo al espectador para sumergirse en las historias, simpatizar con los habitantes del hogar e ir asimilando todas las lecciones que se van haciendo evidentes a lo largo del filme. Las tomas más cinematográficas, hechas por las noches cuando todos se iban a dormir y el quipo tenía más control de la situación, ayudan a darle cuerpo a la narrativa. Por otro lado, vale la pena mencionar que el manejo del color da una constante sensación de calidez que permite empatizar todavía más con las historias expuestas.

Este documental pudo haber fracasado muy fácilmente al no encontrar pruebas del supuesto maltrato que dio origen a la misión.  Pero Maite Alberdi, la directora del documental, muy inteligentemente dejó que sencillamente la historia tome el flujo que debía tomar. Nada es forzado o montado. Al contrario, prevalece la naturalidad y permite que la situación defina cuáles son las historias que deben contarse.

La honestidad del filme logra una ternura inmensa que es capaz de emocionar hasta las lágrimas al público. Sobre todo en este contexto, en el que por la pandemia de la covid-19 hemos empezado a prestar más atención a nuestros adultos mayores, al ser el principal grupo de riesgo en especial durante la primera ola.

Alberdi tenía 300 horas de material después de cuatro meses de rodaje. Es imposible imaginar la cantidad de historias y detalles que nos hemos perdido. Pero la hora y media que podemos ver del Hogar de Ancianos San Francisco de El Monte es tremendamente cautivadora. El agente topo es un documental diferente, astuto, fresco y divertido. Aunque no logró el triunfo en los Oscar de este año, sin duda marca un hito en la representación latinoamericana en la cinematografía. Pero, más importante que eso, se queda en el corazón de sus espectadores. Altamente recomendado.

Estudiante Universidad Católica Bolivia “San Pablo” Regional Cochabamba.