[LA LENGUA POPULAR]
25 años del ‘White Pony’
El año 2000, la banda norteamericana Deftones saca para el público su tercer disco y en lo personal el más importante de su discografía, obviamente sin dejar de lado la calidad de los otros discos que cada uno se vuelve en una joya para los que gustamos escuchar gritos, distorsión y una batería sincopada de rock. El disco White Pony cumple 25 años y sin duda se convierte en un artefacto de culto para la generación de los dos mil.
Para homenajear la importancia de este disco para la banda, a través de Warner Records, sacaron una caja que contiene las canciones originales, acompañado de otro disco en el que están las mismas, pero con la colaboración de otros músicos que logran llevar las canciones a otro nivel de la experiencia del escucharlas. El proyecto se encuentra en Youtube y se lo puede escuchar de forma gratuita bajo el nombre de “white pony 20th anniversary deluxe edition”.
Unos audífonos y dejar sonando este disco es una forma de resetearte, de darte un tiempo de desconexión necesaria al ruido de la repetición masiva de la música plásticamente comercial, es permitirse escuchar la violencia del sonido, pero con una energía diferente, esto debido a la sensación contemplativa que emite la voz de Chino Moreno y la fuerza envolvente del guitarrista Stephen Carpenter que no arma ataques convencionales del metal, lo que construye es una atmósfera que nos obliga a sentirnos atrapados en esa burbuja sensitiva que la batería del Abe Cunningham junto al bajista Chi Cheng que falleció el 2013, se encargan en custodiar y sintonizar a esa conexión palpitante del sonido melancólico pero seductor del trip hop que desde la tornamesa el dj Frank Delgado garantiza. Además de la formación de Deftones, están involucrados los legendarios Scott Weiland vocalista de Stone Temple Pilots y de Velvet Revolver, además del otro legendario Maynard James Keenan vocalista de Tool y de Perfect Circle.
White Pony expresa la violencia convencional del Nu metal, pero hay algo diferente. Algo que se puede entender solo desde sumergirse en el escucharlos. Todo en el disco parece ser una apuesta, si bien para una mayoría el primer acercamiento a este proyecto fue por la canción Back to School, una canción muy convencional en el sonido pesado del género, el mismo Chino Moreno declaró que esa canción no es parte de ese proyecto y que solo fue una estrategia de marketing, ya que se acomodaba de mejor manera al sonido general del momento. Esa declaración es demostrada porque en la edición conmemorativa queda excluida tanto en el disco de las canciones del proyecto, como también en el otro disco Black Stallion que conforma las mezclas y colaboraciones de las nuevas versiones de cada canción.
Black Stallion tiene la colaboración de DJ Shadow, Robert Smith de The Cure, Mike Shinoda de Linkin Park, Squarepusher, Blanck Mass, Salva, Clams Casino, entre otros. La nueva lista de colaboradores junto a lo que ya se logró crear en el disco deja como resultado que la edición conmemorativa sea fascinante.
Es inevitable sentir cierta incomodidad la primera vez que uno se acerca a Deftones, hay muchos elementos invasivos en su música. Lo que hace que sea una banda que convoque a tantas sensaciones y principalmente a esas rupturas de expresión que tienen con la forma convencional de las bandas del nu metal y de la música comercial en general, mucho más si nos referimos a la música latina. El arte tiene que invadir, violentar el estado de normalidad, cuestionar la comodidad del cotidiano, por último, así como genera contemplación, también debe generar incomodidad.
Deftones aplica esas agujas y sutura con total seguridad la sensación de una generación en la que nos sentíamos fascinados por el cambio del siglo; pero en la misma medida incómodos con tratar de adecuar el cómo vivir en esos nuevos tiempos, bombardeados por un mundo que pintaba una juventud extranjera y delirante con accesos que no podíamos tener, con presupuestos económicos y sociales que solo eran una película hollywoodense y que, con el paso de los años a partir de esas distancias e imposibilidades se fue definiendo una generación.
La decisión de Deftones de hacer nuevas versiones y reactivar ese sonido digital, no solo es una decisión de mercado, sino es una declaración de principios, una muestra de su conexión con el tiempo. Chino Moreno a los 27 años escribe y canta; Te vi transformarte/ En una mosca/ Miré hacia un lado/ Estabas en llamas. El video es una muestra visual de su cuidado con la textura que tiene la banda. La narrativa del básicamente cortometraje es el vocalista sobre un sillón en medio de las ruinas de lo que fue escenario de una fiesta aparentemente salvaje adolescente, en el proceso del relato se encara otra realidad, y vamos viendo a un grupo de jóvenes tristes y enojados fuera de ese intento por mantener la parodia de ser jóvenes, hermosos y felices, que la cultura pop y ahora el reguetón pretende vender para asegurar el mercado y sus dominios.
Los momentos previos a saber que la fiesta va terminar, cuando solo tenemos ese momento para arañar algún sentido, por supuesto inútil, pero finalmente un sentido del presente, cuando el límite de sentirse adormecido por el momento ya da una certeza de que se ha llegado al final de ese todo permitido, el saber que tenemos que concluir afecta el alma del que no quiere volver al mundo que le parece lejano. Hay pocas cosas tan tristes para el paisaje urbano que el posterior de una fiesta. La presencia del residuo, de lo sobrante, de la basura es tan evidente, que nos encara al hecho de que toda felicidad está construida a base de des-echos. Pensar lo que un día fuimos, de alguna forma es definir cuánto hemos arrojado de nosotros, cuanto de lo que creíamos ha quedado en ruinas.
Deftones atina a esa mirada que puede programar la melancolía y la rabia de ir amoldándose a la vida. Aquí me acuesto/ quieto y sin aliento/ Como siempre/ Todavía quiero un poco más/ Espejos de lado/ A quién le importa lo que hay detrás/ Como siempre/ Sigue siendo tu pasajero.
White Pony cumple 25 años y es la muestra de un compromiso por cuestionar lo que nos rodea, desde cada canción caótica pero sincronizada nos lleva a una pedagogía de la mirada; lo importante es mirar lo que ha quedado de la fiesta, lo que hemos dejado de nosotros en las historias que nos contamos y en cada relato con fuerza y apretando bien los dientes rescatarnos de la ruina.
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