FEMINICIDIOS DEJAN 14 NIÑOS HUÉRFANOS
Las voces que callaron: las historias de siete mujeres asesinadas en Cochabamba
Guillermina, Damiana, Karent, Jhovana, Demetria, María y Laura Daniela son los nombres de las mujeres a las que callaron, víctimas de feminicidio que ocurrieron o se descubrieron en lo que va de este 2022, en Cochabamba. Hasta el momento, cuatro asesinos fueron sentenciados, mientras tres imputados se encuentran con detención preventiva.
Las vidas segadas de las madres a causa de los feminicidios dejan luto, dolor y, sobre todo, un gran vacío en la vida de sus hijos que dejan al cuidado de abuelos, hermanos, tíos o, finalmente, en centros de acogida. Los siete asesinatos de mujeres –en lo que va del año- ya han dejado 14 menores de edad huérfanos.
1. Guillermina Canaviri N. era comerciante y viajaba frecuentemente a Yapacaní, Santa Cruz, para traer frutas a Cochabamba. La mujer confiaba en Evaristo Huanca Arispe, el chofer de camión que la trasladaba a la ciudad cruceña, pero que luego se convirtió en su verdugo.
La víctima fue asesinada a sus 52 años el 18 de agosto de 2021. Ese día, Guillermina salió de su casa con destino a Yapacaní. A los cuatro días, su chofer, de 33 años, retornó solo y sin la carga de frutas e indicó, consultado por la hija de la víctima, que el viaje se había suspendido porque la comerciante tuvo que quedarse en Sacaba para visitar a su abogado y realizar trámites.
La familia de Guillermina vivió angustiada cinco meses. El 22 de enero de este 2022, Evaristo amplió su declaración. Dijo que la comerciante resbaló y murió cerca de la laguna El Luevano ubicada en la comunidad Arauco Alto de Sacaba. El conductor llevó a los efectivos policiales hasta el sitio donde ocurrió el hecho. Los restos óseos de la víctima habían sido quemados y enterrados cerca de la laguna y, ante esa muerte violenta, el caso que se investigaba por trata de personas se tipificó como feminicidio.
Evaristo estaba detenido preventivamente, mientras continuaban las investigaciones. En mayo de este año, el autor admitió ser el asesino de Guillermina y, el 5 de ese mes, fue sentenciado a 30 años de cárcel, sin derecho a indulto, en el penal de El Abra.
2. Damiana López H. cuidaba una cabaña que estaba a unos dos kilómetros de su domicilio en Colomi. Era una mujer trabajadora dispuesta a realizar cualquier esfuerzo para sacar adelante a sus cuatro hijos (de 14, 13 y 6 años, y un bebé que ahora tiene siete meses).
El 29 de enero, Pedro Muñoz Peña, de 34 años, se dirigió con su esposa, de 34 años, a la cabaña para realizar la limpieza porque llegaría una persona de afuera. En la casucha ubicada en el Sindicato Salto B, el hombre golpeó y estranguló a su cónyuge, y luego la colgó en un árbol con la intención de hacerles creer a todos que ella se quitó la vida.
Pedro volvió a su casa y se mostró preocupado por la desaparición de la madre de sus hijos. Al día siguiente, los familiares y vecinos salieron a buscarla y la encontraron muerta. La Policía llegó al lugar e identificó contradicciones en el testimonio del esposo por lo que procedieron con su aprehensión.
La autopsia reveló que Damiana fue asesinada. Su esposo confesó que la mató y el 2 de febrero recibió la pena máxima, de 30 años, en la cárcel de El Abra por el delito de feminicidio.
Los hijos de Damiana quedaron al cuidado de una tía materna debido a que los padres de la víctima tienen 84 y 85 años.
3. Karent Fernández M. se esforzaba por salir adelante; era comerciante y también trabajaba en una guardería como educadora. Roberto Fernández Yavira, su expareja y padre de su hija (de cuatro años), la mató con 21 puñaladas la madrugada del 5 de marzo en su vivienda ubicada en la zona Primero de Mayo, al sur de la ciudad de Cochabamba.
Según sus familiares, la joven, de 29 años, decidió alejarse de Roberto, de 27 años, porque él era violento. Dos años antes de su muerte, el padre de su hija ya le había apuñalado en la espalda y, aunque ella denunció, el caso no avanzó.
Roberto admitió su culpa e ingresó a una audiencia de procedimiento abreviado donde la Justicia lo condenó el 7 de marzo a 30 años de cárcel, sin derecho a indulto, en El Abra.
4. Jhovana Chávez C. era una mujer luchadora y trabajadora. Ella vendía golosinas frente al colegio donde estudiaban sus hijos y estaba pendiente de ellos en todo momento.
La víctima fue asesinada por su concubino Ángel Beltrán Sandoval. La noche del 23 de abril, Jhovana recibió tres golpes contundentes en la cabeza con el palo de una picota, mientras ella escuchaba música recostada en la cama de su habitación en su domicilio ubicado en Alto Arrumani, en la zona de K’ara K’ara, al sur de la ciudad de Cochabamba.
Su verdugo la sorprendió y no le dio tiempo siquiera de pedir ayuda. Ángel se realizó cortes en el brazo izquierdo con la intención de quitarse la vida, pero no logró su cometido. Salió de su casa y tomó un taxi hasta la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) donde confesó el delito y fue aprehendido. La Policía se constituyó al domicilio de la víctima y encontró el cuerpo sin vida.
El feminicida se sometió a juicio abreviado y el 25 de abril fue sentenciado a 30 años de cárcel en El Abra.
La pareja, ambos de 33 años, vivía con cinco hijos. Uno de 14 años, del primer matrimonio de Jhovana, dos niñas de 12 y 10 años de Ángel, de una primera relación también, y dos niños varones de 8 y 6 años, hijos de Ángel y Jhovana. Ella crió a las hijas de su pareja como suyas. Actualmente, los menores se encuentran en un hogar de acogida.
Su abuela materna, quien es muda, llegó al entierro, desde Santa Cruz, con ayuda de vecinos que le compraron su pasaje de avión.
5. Demetria Teresa S. era profesora jubilada. La mujer, de 69 años, perdió la vida a manos de su esposo Jesús Freddy M.Z., de 71 años, la noche del 25 de abril en su casa ubicada al sur de la ciudad de Cochabamba.
La madrugada del 26 de abril, la Policía realizó el levantamiento legal del cadáver de la profesora. Su esposo, de la misma profesión, intentó quitarse la vida realizándose cortes en el cuello y las muñecas, pero al no lograr su cometido buscó a uno de sus cuatro hijos (adultos) para decirle que su madre no estaba en su domicilio. Cuando bajó encontró a su madre sin signos vitales y comunicó el hecho a Radio Patrullas.
La autopsia estableció que la mujer fue asfixiada con un lazo. El 27 de abril, Jesús Freddy M. fue enviado con detención preventiva, por un mes, al penal de El Abra, mientras continúan los actos investigativos.
6. María Soliz A. estuvo desaparecida 44 días, hasta el 4 de mayo. Su concubino Carlos Quispe Ch., de 29 años, fingió buscarla, pero luego confesó que la asesinó y dirigió a los comunarios hasta el chaco (terreno agrícola) donde enterró el cadáver en Shinahota, Trópico de Cochabamba.
El 21 de marzo, Carlos llevó con engaños a María al monte, distante a unos cuatro kilómetros de su vivienda, donde la mató y enterró cerca de un río. El 12 de abril, el concubino y hermano de la víctima reportaron la desaparición. Ese día, Carlos dijo que su concubina viajó a Potosí para ver a su madre que se encontraba enferma y que había llevado 38 mil bolivianos para la atención médica de su progenitora.
La familia de María comenzó a sospechar de Carlos porque se contradecía en sus testimonios a ellos y a los comunarios. El 28 de abril, lo denunciaron por la desaparición de Soliz.
El 4 de mayo, los dirigentes de la Central 12 de Agosto interceptaron a Carlos y le hicieron varias preguntas. Él terminó confesando que mató a su concubina. Los comunarios llamaron a la Policía y al Ministerio Público, con quienes se dirigieron hasta el sitio donde el cuerpo de la mujer estaba enterrado. La autopsia reveló que la víctima fue asfixiada.
Carlos se encuentra con detención preventiva en la cárcel de El Abra, desde el 6 de mayo. La familia de la víctima y los vecinos, quienes ya lo expulsaron de la comunidad y de todo el Trópico, exigen que sea sentenciado con la pena máxima.
El feminicidio de María deja dos niños en la orfandad.
7. Laura Daniela Corrales B., de 32 años, fue asesinada con 14 puñaladas en el tórax, abdomen y espalda la noche del 5 de mayo en inmediaciones del circuito de la laguna Alalay.
La mujer, oriunda de Santa Cruz, conoció hace unos dos meses a su verdugo de iniciales A.F.S., de 17 años, quien le dijo que tenía más edad. Comenzó una relación, pero descubrió que era violento y, por ese motivo, lo echó de la habitación que alquilaba en Cochabamba. Al parecer, el adolescente no aceptó esa decisión y la citó o llevó con engaños a la laguna donde la mató con varias puñaladas y luego huyó a Santa Cruz, donde fue capturado la tarde del 6 de mayo en inmediaciones de la avenida Leonardo Da Vinci.
El sindicado fue enviado el sábado 7 de mayo con detención preventiva, por 45 días, al Centro de Reintegración Social Cometa. La familia pide que el autor sea procesado como adulto y reciba 30 años de cárcel.
El cuerpo de Laura fue trasladado en un vuelo a Santa Cruz. El feminicidio dejó dos niños huérfanos; un varón que este domingo cumplió 12 años, mientras se despedía de su madre, y una niña, de cinco años.
En 2021, se reportó también siete feminicidios en el mismo período, pero la gestión cerró con 15 víctimas asesinadas en Cochabamba.