Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de septiembre de 2022
  • Actualizado 19:54

Víctimas exigen investigación contra operadores de justicia que favorecieron a Jhasmani T.

Torrico asegura que hay muchas más víctimas de Jhasmani y les pide hablar para asegurar una larga condena para el también conocido "abogángster". 
Jhasmani Torrico, conocido como el ‘abogado del diablo’, llega a una de sus audiencias. DICO SOLÍS
Jhasmani Torrico, conocido como el ‘abogado del diablo’, llega a una de sus audiencias. DICO SOLÍS
Víctimas exigen investigación contra operadores de justicia que favorecieron a Jhasmani T.

Dos víctimas de Jhasmani T., el conocido  "abogado del diablo" de Cochabamba, claman por justicia y piden que la comisión que este jueves evaluará juzgados de ejecución penal en busca de irregularidades investigue también a los operadores que favorecieron al que consideran su verdugo. 

Una de las víctimas, Julián Torrico, padrastro de Jhasmani T., solicitó que de una vez se desarticule el consorcio de jueces y fiscales que maneja su hijastro. Cree estar seguro que el grupo aún está activo ya que el sujeto ha conseguido muchos beneficios desde que comenzó el proceso. 

Torrico relató que el abogado sentenciado llegó un 4 de febrero de 2017 a su casa, acompañado por entre 13 a 15 personas para amenazarlo y obligarle a firmar documentos por los que quedaba despojado de sus bienes. 

Torrico asegura que hay muchas más víctimas de Jhasmani y les pide hablar para asegurar una larga condena para el también conocido "abogángster". 

Quien sí se anima a hablar y pide justicia es el mecánico Juan Antonio Cuéllar, secuestrado, torturado y obligado a firmar unos papeles aceptando que le devolvieron 20 mil dólares, dinero ganado durante varios años de trabajo, por un inmueble que tomó en anticrético.

Por ese caso, el Tribunal de Sentencia No. 2 de Quillacollo condenó a Jhasmani Jhasmani T. el 24 de febrero del 2021 a seis años y seis meses de presidio en el penal de San Sebastián por los delitos de secuestro y lesiones, pero ese mismo Tribunal falló antes dos veces a su favor otorgándole detención domiciliaria, pese a contar con una sentencia. 

Para la víctima, quien vive con constante temor, el Tribunal de Quillacollo presidido por la jueza Salomé Guzmán Terán se parcializó a favor del acusado y exige que ahora se haga una auditoría para garantizar transparencia y justicia.