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  • Diario Digital | jueves, 04 de junio de 2026
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Vedettes bailaban sobre los restos de Ascarrunz; la Policía busca a "El Panda"

Hasta hace dos días, la casa de citas funcionaba con total normalidad.

Dos sospechosos del crimen de Sergio Fernando Ascarrunz.
Dos sospechosos del crimen de Sergio Fernando Ascarrunz.
Vedettes bailaban sobre los restos de Ascarrunz; la Policía busca a "El Panda"

Una historia trágica es la que se tejió en un centro nocturno de la avenida Capitán Ravelo de la ciudad de La Paz, la Policía Nacional, con ayuda de unos canes, encontraron el cuerpo de Sergio Fernando Ascarrunz, enterrado debajo de una tarima donde las vedettes realizaban, noche tras noche, un espectáculo para sus clientes.

60 días pasaron desde que la familia del hombre reportó su desaparición y la noche del 17 de febrero, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) logró hallar el cuerpo y detuvo a dos personas, un chofer y un guardia de seguridad de la casa de citas. Walter M. Q., alias "El Panda", está prófugo.

"Él es el propietario y administrador de dos locales que están en la Capitán Ravelo (...), se amplió la tarima y entierran el cuerpo de la víctima y arman una pista de baile, en el medio había un tubo, donde las bailarinas hacían su show", informó el director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Alberto Aguilar.

La familia prefiere no referirse al hecho. Uno de ellos indicó que entre todos los allegados decidieron no declarar ante la prensa. La última vez que se vio a "Nano", como le decían sus amigos, fue en el sector de La Garganta en Bolognia, zona sur de La Paz, el 20 de diciembre.

La fiscal Dubravka Jordán informó que cuando se realizó el levantamiento legal del cadáver, el cuero cabelludo de Ascarrunz tenía un desprendimiento.

"Se evidenció que había un vaciado de cemento reciente, del cual al abrirlo, se evidenció las extremidades inferiores. El cuerpo estaba en posición fetal", acotó la representante del Ministerio Público.

Hasta hace dos días, la casa de citas funcionaba con total normalidad. Los clientes compartían con las bailarinas exóticas, sin saber que debajo de una tarima había el cadáver del hombre de 52 años, que estaba reportado como desaparecido.