Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 21 de septiembre de 2021
  • Actualizado 15:53

El Tataque, músico asesinado, deja un legado de melodías autóctonas

Eduardo “Tataque” Castro Chávez (i). Familiares, artistas y amigos piden justicia por el asesinato del destacado músico (d). Facebook Eduardo Inclan-APG
Eduardo “Tataque” Castro Chávez (i). Familiares, artistas y amigos piden justicia por el asesinato del destacado músico (d). Facebook Eduardo Inclan-APG
El Tataque, músico asesinado, deja un legado de melodías autóctonas

“Cuando suenen las campanas no pregunten quién ha muerto, cuando suenen las campanas no pregunten quién ha muerto. Ha muerto un gran sicuri agarrado de sus hijos, ha muerto un gran sicuri agarrado de sus hijos, corazón mío, agarrado de sus hijos”, es una estrofa que interpretaron más de una veintena de músicos, con instrumentos, despidiendo a Eduardo Castro Chávez, mientras lo acompañaban hasta su última morada el miércoles en el cementerio Jardín, en La Paz.

Castro, conocido como el Tataque y destacado músico, dejó un legado de melodías autóctonas. Es un ejemplo a seguir por su perseverancia y dedicación convirtiéndose en una fuente de inspiración para los antiguos y nuevos artistas, según allegados.

El reconocido interprete fue atacado por Cristian C.Z.M., de 21 años, quien le causó heridas cortantes que provocaron su muerte en la calle Sagarnaga en La Paz, el 1 de febrero. Sus familiares y amigos contaron, a los medios de comunicación, que el Tataque fue agredido cuando se dirigía al coliseo cerrado para realizarse una prueba gratuita de COVID-19; ese era uno de los requisitos para que pudiese ser atendido en un hospital por una lesión que tenía en el dedo pulgar de su mano derecha.

“(El Tataque buscó una prueba gratuita) dada la indefensión y escasos recursos en la que nos encontramos los músicos y otros rubros de la creación cultural”, expresaron los artistas a través de un comunicado público. 

Castro, de 54 años, no llegó al coliseo porque fue interceptado violentamente por un joven que le quitó la vida, a las 04:09 de la madrugada, según quedó registrado en las cámaras de seguridad de inmediaciones de la calle Murillo, casi esquina Sagarnaga.

La División Homicidios realizó el levantamiento legal del cuerpo al promediar las 06:30, donde había una enorme mancha de sangre como prueba del violento crimen.

Las huellas de sangre dirigieron a los efectivos policiales hasta la vivienda de Cristian C.Z.M., el asesino, donde fue detenido. Su madre le había curado, poco antes, una herida que se hizo en la mano al clavar el cuchillo en el cuerpo de Castro. El procesado ya se había deshecho de las prendas de vestir que usó cuando mató al músico que amaba tocar la zampoña.

EL CRIMEN

Cristian C.Z.M. dio distintas versiones del hecho. Primero, dijo que fue al lugar después de recibir la llamada de su enamorada, quien le habría dicho que fue acosada por un hombre. 

Luego, declaró que atacó a Castro en defensa propia porque él quería robarle. Sin embargo, esas versiones fueron desvirtuadas con las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona.

Las imágenes muestran a Eduardo caminando tranquilo, cuando de repente es interceptado por un joven que de manera violenta le asestó varias puñaladas.

Al respecto, el comandante general de la Policía Boliviana, Jhonny Aguilera, informó que el cuerpo de Castro presentaba dos lesiones; una de carácter mortal a la altura de la garganta y la otra en la pierna. Señaló que la víctima se desangró y que la causa de su muerte fue shock hipovolémico.

Finalmente, el acusado cambió de versión y sostuvo que “una voz en su cabeza le dijo que matara a Eduardo”. La abogada del agresor, Mónica Irusta, en entrevista con medios de comunicación, señaló que su cliente tiene problemas mentales y que correspondería su “inimputabilidad” de acuerdo con el artículo 17 del Código Penal que dice: “Está exento de pena el que en el momento del hecho por enfermedad mental o por grave perturbación de la conciencia o por grave insuficiencia de la inteligencia, no pueda comprender la antijuridicidad de su acción o conducirse de acuerdo a esta comprensión”.

Sin embargo, Irusta adelantó que, tras conversar con el imputado y su familia, decidieron que iba a someterse a un procedimiento abreviado por asesinato con una pena de 30 años que pretendía cumplirlos en el penal de San Pedro. El juez, en la audiencia, le preguntó al acusado si se acogería a esa figura y este rechazó, el martes. Le dio detención preventiva por seis meses, mientras se investiga el caso, en Chonchocoro.

Después de ese tiempo, se resolvería la resolución de imputación con las pruebas colectadas con miras a un juicio oral para que se dicte su sentencia condenatoria. Los allegados a Castro exigen 30 años de presidio sin derecho a indulto en el penal de máxima seguridad.

LEGADO

Eduardo Castro fue autoridad originaria del municipio de Laja, en La Paz. Además, de artesano, constructor de instrumentos de viento, compositor y músico reconocido a nivel nacional e internacional. 

Fue fundador e integrante de varios grupos de música autóctona. Entre ellas, K’oanzani Ayata, Comunidad 3 de Mayo, Comunidad Sartam, Comunidad 24 de Junio y otros. En cuanto a música criolla y fusión, fue parte de Qhana. 

“Hermano jilata Eduardo Castro Chávez te despedimos con mucho respeto y admiración por las enseñanzas que desinteresadamente nos ha brindado tu persona, tu humildad, calidad humana y creativa. Papacho nos guiarás en el camino por la Justicia”, le dedicaron sus amigos, quienes lo despidieron con música autóctona, aquella que le gustaba al Tataque, con guitarras, zampoñas, charangos, tarkas, bombos y otros instrumentos.