Jorge Gómez Condarco es un expolicía que estudiaba a sus víctimas y las abordaba simulando ser un hombre en busca de justicia. Puede ser catalogado como un “merodeador”

Ya suman cuatro las víctimas de violador en serie de La Coronilla



A la denuncia de una quinceañera se sumaron otras tres víctimas más, que reconocieron plenamente a Jorge Gómez Condarco, como el hombre que las intimidó y las violó en La Coronilla, presentándose como policía. En todos los casos, el hombre se identificaba con otra identidad y convencía a las jóvenes de que era un agente policial que investigaba casos de violencia sexual, embarazo y aborto, cometidos por un delincuente.

Las adolescentes creían en la versión de Condarco porque utilizaba términos de la jerga policial y, confiadas, se subían a su motocicleta para ir a declarar y demostrar que no estaban involucradas en los hechos investigados. Sin embargo, en el trayecto hacia la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, el hombre se desviaba del recorrido y subía por la colina de La Coronilla para vejar a las menores amenazándolas de muerte si gritaban. La mayoría de las víctimas recordó que el agresor tenía cicatrices en el vientre y el tatuaje de un dragón o víbora en el brazo derecho.

La última denunciante acudió el miércoles 20 de marzo a la Felcc junto a su madre. Relató que ya había sentado antes una denuncia porque el 9 de agosto de 2012 fue abordada por un hombre vestido de civil, que le dijo que era policía e investigaba una acusación contra una persona que embarazó a dos mujeres y obligó a abortar a una de ellas. Le dio el nombre de esa persona y, curiosamente, la adolescente de 18 años la conocía por lo que subió confiada a la moto para ir a la Felcc a declarar.



EXPOLICÍA A LA CÁRCEL El vocero de la fuerza anticrimen, Marcelo Becerra, confirmó ayer que el violador en serie formó parte de la Policía hace varios años y que fue dado de baja luego de la primera denuncia de violación sexual en su contra, el año 2000. Un juez cautelar ya ordenó su detención preventiva en la cárcel de San Sebastián.

PERFIL Por la forma de abordar a sus víctimas, las Ciencias Forenses califican al expolicía como un violador serial, que opta por el “acercamiento estudiado”, el mismo que involucra subterfugio y se apoya en la habilidad del violador para interactuar con la mujer. Con esta técnica, el violador se acerca abiertamente a la víctima y solicita u ofrece algún tipo de asistencia o dirección. Una vez que la víctima está bajo su control, el ofensor puede volverse agresivo. Según estudios de perfil criminológico del FBI, estos violadores eligen representar papeles como el de un policía, de un proveedor de transporte u otro.

Los violadores en serie también se dividen en dos categorías: itinerantes y merodeadores. El violador itinerante no planifica previamente sus delitos, sino que aprovecha las circunstancias que los pueden favorecer, siempre que considere seguro realizar la violación sin el riesgo de ser reconocido.

Los violadores merodeadores siguen un patrón de conducta similar a los depredadores, salen de caza, desde el punto de anclaje (su casa) hasta escenarios lo suficientemente alejados para no correr el peligro de ser identificados, lugares que le den seguridad y posibiliten su huida. Los violadores en serie suelen ser criminales “organizados” y sólo actúan si se sienten seguros. Además repiten su forma de abordar a la víctima y consumar el delito.