Sicario admite su culpa y es condenado a 30 años de prisión
Valuis Harold Flores E., el joven contratado como sicario por el hijo de Vicente Paco Quispe, admitió su culpabilidad por el asesinato de un hombre de 63 años. En consecuencia, se sometió a un juicio abreviado en el que fue condenado a 30 años de prisión. En tanto, Jeremy V.P., hijo de la víctima y autor intelectual del crimen, al igual que su enamorada Amanda C.K., de nacionalidad brasileña, fueron detenidos preventivamente por un periodo de 180 días en el penal de Palmasola, en Santa Cruz.
La información fue proporcionada por la fiscal de Delitos Contra la Vida, Rosé Mari Barrientos, quien también indicó que Teodora Ch.M., esposa de Vicente, recibió detención domiciliaria con arraigo, una fianza de 50.000 bolivianos y escolta permanente. Por otro lado, los otros cuatro imputados —Betty Marisol P.Ch., hija de la víctima; Josué Rafael V.P., quien facilitó la motocicleta utilizada por el autor material; Juan Carlos G.T., encargado de redactar una nota para desviar la investigación; y Nahib S.Z.B., quien suministró el arma de fuego— recibieron medidas sustitutivas a la detención preventiva, como la presentación semanal ante el Ministerio Público, arraigo, una fianza de 3.000 bolivianos y la prohibición de comunicarse con los coautores.
Valuis hizo uso de la palabra durante la audiencia, donde declaró que aceptó la propuesta de Jeremy debido a una necesidad económica, ya que este le ofreció 10 mil dólares. Alegó haber estado bajo los efectos del alcohol y expresó no entender cómo llegó a cometer tal delito, por lo que, arrepentido, decidió someterse a un juicio abreviado.
Por su parte, la fiscal destacó que las pruebas son contundentes y que la investigación está casi concluida. Sin embargo, señaló que se han ordenado algunas pericias adicionales, como el desdoblamiento de teléfonos, y aún queda pendiente realizar una inspección en el lugar de los hechos. Además, se procedió a la recolección de los casquillos.
La fiscal validó que el móvil del crimen sería económico, dado que el hijo menor de la víctima, imputado por parricidio, pretendía quedarse con los bienes del fallecido. Aunque la madre negó su participación, las investigaciones continúan.
